Antes de dar una golosina a tu hijo, espera... ¿sabes de qué están hechas?

Alba Caraballo

Son atractivas, sabrosas, llenas de color y huelen genial. Tienen diferentes formas: gusanito, huevo frito, plátano, corazón, fresa, osito, flor... La oferta es inmensa. 

¿Sabes ya de qué hablamos? Sí, son las golosinas y tras esa apariencia llamativa se esconden unos ingredientes que no imaginas. En su fabricación intervienen desde los temidos azúcares hasta ingredientes animales procedentes de la oveja o el cerdo: piel, articulaciones y tuétano entre ellos.

¿De qué están hechas las gominolas que comen nuestros hijos? 

Golosinas, ¿de qué están hechas?

Cuando entramos en una tienda de caramelos, nos sentimos atraídos sin remedio, esa vitrina llena de pequeños botes que contienen golosinas de diferentes tamaños y colores es un reclamo insuperable. Incluso su olor se percibe antes de llegar a ellas. Tomamos una pequeña bolsita transparente, la llenamos y se la damos a nuestros hijos mientras nosotros caemos en la tentación sin remedio. Sin embargo, ¿hemos visto de qué están hechas?, ¿quién las fabricó?, ¿qué ingredientes contienen?

En muchos lugares la normativa es bastante laxa, y no es obligatorio que sea un vendedor quien las expenda, tampoco que tengan que exponerse de una determinada manera o que haya que adjuntar información del producto: fabricante, nombre o lista de ingredientes. De esta manera, desconocemos todo sobre una simple golosina.

Quizás nunca te has planteado pues que, cuando te comes una golosina o compras a tu hijo una colorida bolsa de esta chucherías estáis ingiriendo productos animales, pero es así.

Los principales compuestos de las golosinas son azúcares, jarabe de glucosa o fructosa y gelatina. También, por supuesto, se añaden colorantes, que en algunos casos son naturales. 

Esa textura blanda y gomosa que se va deshaciendo al masticar o chupar se consigue con la mezcla de esos tres ingredientes principales. La cuestión es que esas gelatinas que agregan son de origen animal. Las partes con las que se fabrican son el tuétano, articulaciones, cartílago y pieles. Sí, al comer una golosina, estamos tomando piel del cerdo.

También se les añaden almidones, ya sea de fécula de patata o maíz; aditivos, como potenciadores del sabor o colorantes; e incluso aceite vegetal o cera de abeja, para conseguir brillo. Cada golosina tiene un extra que le da un sabor característico.

Ahora, que ya sabes, que esa gominola que compras a tus hijos si, está deliciosa y es irresistible, pero además de los temidos azúcares, están hechas con materiales de desecho bovino y porcino, ¿volverás a comerlas?, ¿y a dárselas a tus hijos?