El corto que enseña a los niños la importancia de saber desistir

Una retirada a tiempo no es una derrota. Y aunque duela, a veces, hay que saber hacerlo, por mucho que hayamos luchado y perseverado en algo. Porque, reconozcámoslo: por mucho que nos ilusionemos por un sueño.. a veces, no se cumple. ¿Por qué no enseñamos también a los niños que deben aprender a desistir a tiempo o a aflojar la marcha si ven que algo no funciona o no sale como esperaban? Una valiosa lección condensado en un impactante corto animado: 'Kint to the last day of my life'.

Tan importante es enseñar al niño a perseverar como a desistir a tiempo

Este corto, angustioso e impactante, muestra nuestro empeño desmedido, a veces enfermizo, hacia algunas cosas que se nos van de las manos y nos llevan hacia un abismo. Y es que saber parar a tiempo, frenar e incluso dar marcha atrás es tan importante como luchar por algo

A nuestros hijos, dede pequeños, les animamos a perseguir sueños, a luchar por ellos, a creer en imposibles, a perseverar... Todo esto está muy bien. La ilusión es el motor de la vida, del aprendizaje y del progreso. Pero a menudo se nos olvida algo esencial: enseñarles a frenar. Si un niño se lanza con una bicicleta cuesta abajo, y nadie le enseñó a frenar... ¿qué ocurre? Por eso, deberíamos enseñarles, a la vez que les animamos a luchar por sus sueños, dónde están los límites y cuándo deberían desistir y aflojar la marcha. 

Aprender a desistir

Apunta todas las ideas y mensajes que nos aporta este interesante corto animado:

- Si insistes en luchas por algo que te lleva hacia un abismo, frena. Aprende a desistir a tiempo.

- En la vida hay momento en los que puedes ir más rápido y otros en los que deberás ir más lento. También deberás aprender a descansar y a desandar algunos pasos para tomar impulso. 

- Retirarse o recapacitar no es una derrota. Rectificar, recuerda, es de sabios. 

- Nunca hay que dejarse cegar por nada. Si has perdido el rumbo, lo mejor es pararse e intentar buscar algo que nos guíe.

- Cambiar no es malo. Hay que aprender a adaptarse. Si algo por lo que luchamos funciona, no lo cambies. Si algo por lo que luchamos no funciona, cámbialo.

- No hay que tener miedo al fracaso. ¿Algo no funciona? Utilízalo como aprendizaje: ya sabes por dónde no puedes ir. Como en el ajedrez, hace falta 'previsualizar' los caminos erróneos para encontrar el acertado.