Cómo detener los pensamientos negativos en los niños

Ayuda a tu hijo a crecer en el optimismo y a rechazar el pesimismo con solo 3 pasos

Estefanía Esteban

Los grandes avances están avalados por optimistas. Las personas  más felices son las personas más positivas. Po eso, es importante, o más bien, indispensable, generar en nuestros hijos desde pequeños un espíritu optimista y luchador que les lleve a creer en los sueños, a ilusionarse por las cosas y a restar importancia a las pequeñas 'calamidades' o pequeños obstáculos que un pesimista ve como montañas infranqueables.

Ante todo, debemos enseñar a los niños a rechazar los pensamientos negativos. Sí, esos pensamientos que te atrapan en el agujero negro del fatalismo y que te llevan de cabeza al fracaso. Ese 'no voy a conseguirlo', 'es demasiado difícil' ' es imposible'... Te ofrecemos ... 3 pasos para enseñar a detener los pensamientos negativos en los niños. ¡Toma nota!

3 pasos para ayudar a nuestros hijos a detener los pensamientos negativos

Detener pensamientos negativos

¿Por qué tendemos a pensar al perder en el último momento un autobús que el día comenzó de muy mala manera? ¿Por qué no pensar que ya nada podrá ir mal? El pensamiento puede tomar dos direcciones en cada momento: una positiva y otra negativa. Pero el primer paso, la decisión de qué camino tomar, es solo nuestra. ¿Por qué no enseñamos a nuestro hijos desde pequeños a tomar el camino de los estímulos positivos? Está demostrado (y no se necesitan estudios para esto) que la actitud positiva ante la vida te abre puertas y te ofrece oportunidades a cada instante, mientras que el camino del pesimismo te encierra y te hace sufrir. 

¿Sabes cómo ayudar a tu hijo a detener pensamientos negativos y a generar en ellos pensamientos positivos? Sigue estos 3 pasos:

1. Reconocer los 'agujeros' del pensamiento más frecuentes. Los agujeros del pensamiento son los pensamientos negativos, los que deforman la realidad. Por ejemplo, si tu hijo siempre que recibe las notas tiende a decir 'sólo he sacado un 6'. 

2. Intentar recopilar información que pasó desapercibida en una primera vez. Pide a tu hijo cada vez que hable de su nota con pesimismo que piense en cuántos niños no consiguen llegar a esa nota, de lo que se ha esforzado y en todo el tiempo dedicado al estudio. Pídele que piense en la cantidad de veces que el profesor le dijo '¡muy bien'! 

3. Desafiar el pensamiento negativo con un debate interno. Ahora sólo quedará que tu hijo se de cuenta de que un 6, al fin y al cabo, no es una mala nota, sino que es una buena nota que marcará un nuevo desafío para superarse. Para ello, debe auto convencerse diciéndose a sí mismo, y en alto, que un 6 no está nada mal y que en el próximo examen seguro que conseguirá sacar más. 

Qué nos lleva, a padres y a niños a tener pensamientos negativos

¿Sabes cómo llaman muchos psicólogos a los pensamientos negativos? Agujeros. Sí, agujeros. Son pensamientos que generamos basándonos en 'supuestos', nunca en una realidad. Viene a ser como una distorsión de la realidad. Un.. 'creo que puede significar que...'. A la larga, estos agujeros nos provocan angustia, miedo, pérdida de confianza en uno mismo y en los demás... No son buenos, ¿ves?

El culpable de generar esos agujeros es la forma en la que percibimos la realidad. Frente a los cientos de estímulos que tenemos alrededor, nos quedamos con los negativos frente a los positivos. ¿Cómo? Mediante estos 'atajos' del pensamiento con los que cometemos el error de distorsionar la realidad: 

- Filtrado negativo. De todo lo que nos ocurre a lo largo del día, prestamos más atención a lo negativo frente a todas las cosas buenas que nos suceden.

- Cuando nos basamos en suposiciones. Antes de analizar los pros y los contras, nos saltamos directamente este paso y nos hacemos con 'supuestos' basados solo en nuestra intuición o experiencias pasadas.

- Amplificar los hechos negativos. Esto es muy típico de los que tienden a 'maximizar' los estímulos negativos. 'Oh... he sacado solo un 7 en matemáticas.. ¡que desastre!'. ¿Cómo que qué desastre?... ¡sacaste mucha más nota de la media!

- Minimizar los aspectos positivos. Cuando ocurren cosas buenas, agradables, pero no se valoran lo suficiente

- Basarse en emociones negativas. A veces una emoción negativa, de miedo, tristeza, nos lleva a generalizar y transformar un hecho en 'negativo' porque ya de entrada nos sentimos mal. 

El objetivo es no dejar que ninguno de estos agujeros afecte a nuestros hijos. Enseñémosles desde pequeños a rellenarlos, y no con pensamientos positivos, sino con pensamientos precisos.