Consejos de una poetisa para enseñar a los niños a escribir poemas

Escribo poesía infantil y os aseguro que es una de las cosas que más me divierte en mí día a día. La poesía puede surgir, según mi experiencia, de una situación cotidiana o bien buscada de manera expresa, pero estoy de acuerdo con el poeta español José Hierro, «la poesía se escribe cuando ella quiere».

Siempre llevo en mi bolso, como siempre hay en mi mesilla de noche, un bolígrafo y un cuadernillo donde apunto cualquier idea que me venga a la cabeza, inspiración que se convertirá  más tarde, casi con seguridad, en una nueva poesía.

Ideas para aprender a escribir poesía

Aprender a escribir poesía

Desde que escribo poesía me he vuelto muy observadora, cualquier situación que antes me pasaba desapercibida, ahora puede ser enormemente inspiradora.  

Puede ocurrir que esté en el jardín de mi casa y de repente, como sucedió una tarde, vea a un pajarillo atrapado tras una alambrada y, de ahí surja mi poema «El pájaro atrapado», o estar tumbada en  la arena de la playa y ver un pequeño cangrejo, una gaviota, una ardilla, una nube, una flor y, a raíz de ahí, inventar una bonita historia. La naturaleza me inspira sin ninguna duda.

En otras ocasiones debo escribir por encargo, es el caso de mis trabajos para editoriales de libros de texto o alguna plataforma educativa en la que me dicen sobre qué temas debo hacer las poesías, en estos casos necesito más horas de trabajo y concentración.

En el caso de los poemas personalizados, me cuentan cosas de los niños y, sobre esa información, invento un poema para ellos. En resumen: 

1- Nace la idea, la inspiración

2 - Elaboración de la idea, puede cambiar mucho de lo que era la inicial.

3- Trabajar la rima. Suelo hacer rimas asonantes y consonantes y normalmente octosílabos y,  no es cuestión de poner cualquier palabra que suene bien sino de buscar la palabra ideal que apoye el mensaje que deseo transmitir.

4 - Revisar la ortografía.

Consejos para acercar la poesía a los niños

- Siempre intento utilizar un lenguaje claro y sencillo para que los niños entiendan las poesías, algo que me parece fundamental para que desarrollen el gusto por los versos y, por supuesto, tengo en cuenta la edad de los pequeños a los que va dirigido.   

- Cuando escribo poesías divertidas las voy visualizando y la primera que se divierte soy yo, por eso soy tan feliz escribiendo para niños. 

- Leer poesía a nuestros hijos es motivador por el lazo emocional que se crea por ambas partes. Debemos elegir poemas que sean de su interés y que  llamen su atención para que se vean atrapados por las rimas. Podemos hacer juegos, cantar, hacer trabalenguas, todo será bienvenido para pasar un rato agradable.

Imaginad que tenemos que inventar una poesía que rime con los nombres de los niños y, que a la vez sea personalizada. Podemos pedirles que escriban, por ejemplo, su nombre, la fruta que más les guste y su color preferido y, sobre eso, inventar una pequeña poesía para cada niño.  Por ejemplo:

A Ana le gustan las peras y su color es el azul.
A Gala le gustan las manzanas y su color es el rojo.

  

Quedamos para ir al parque

y mientras Ana me espera,

se ha manchado el lazo azul

con el jugo de una pera.

  

De la manzana de Gala

ha asomado un gusanito,

y  al morder se ha puesto roja

y  ha salido dando gritos.

 

Entre todos pueden salir rimas muy divertidas. Para acabar os dejo  otra frase de José Hierro, poeta español, (1922-2002)

«El ritmo es lo que hace a la poesía persuasiva y no informativa».