Por qué las mamás no hablan de su depresión postparto

Razones por las que una mujer no habla de su depresión tras el embarazo

A la depresión postparto le llaman la depresión sonriente, y es una de las patologías postparto que pasan más de puntillas, muchas de ellas diagnosticadas de manera tardía y con tendencia a cronificarse.

Y es que, en ocasiones las mamás no hablan de su depresión postparto, e incluso a veces no entienden qué les pasa.

Síntomas de la depresión postparto

Cuando las mamás no hablan de su depresión postparto

La depresión posparto se caracteriza por llanto sin motivo, inestabilidad emocional, sensación de no poder con el día a día, sentimiento de culpa, trastornos alimentarios por exceso o por defecto, problemas de sueño (insomnio o hipersomnia) y sentimientos de incapacidad de hacer frente a las necesidades del hijo, problemas de memoria, fatiga e irritabilidad, un cansancio extremo, que no se relaciona con una patología como una posible anemia o problemas de tiroides. Algunas mujeres pueden preocuparse de forma excesiva por la salud del hijo o verse a sí mismas como malas madres. Para que este conjunto de síntomas se denomine depresión debe estar mantenido en el tiempo.

En mis más de 15 años de experiencia jamás una mujer ha entrado en consulta y me ha dicho “vengo a consulta porque creo que tengo una depresión”, y las mujeres en la consulta de la matrona se suelen sentir muy a gusto y lo normal es que se abran y nos cuenten sus preocupaciones, sus dudas, hablar del cansancio que supone la crianza, etc.

Razones por las que las mamás no hablan de su depresión postparto

- Las redes sociales tienen una doble cara, y la negativa es que nos venden una maternidad que muchas veces no es real. Posados, postureo maternal que hace que tengamos unas expectativas que la mayoría de las veces no se acercan a lo que nosotras estamos viviendo en nuestras casas, en nuestro día a día. Y parece que es lo normal, con lo que podemos sentirnos avergonzadas de nuestra realidad, ya que no se parece a lo que nos están vendiendo.

- La culpabilidad que nos hace sentir lo que sentimos. En vez de estar exultantes por el nacimiento de nuestro hijo, nos sentimos mal, tristes, decaídas, sin ganas de nada. Y eso de cara a la galería no está bien; por eso fingimos una sonrisa y tiramos para adelante.

- Muchas mujeres no saben qué les pasa, porque no le hemos dado la importancia que se merece en las clases de preparación a la maternidad; o bien no nos han prestado mucha atención ya que las mujeres embarazadas tienen una atención selectiva hacia la información que consideran relevante durante su embarazo y se suelen centrar más en el parto; dejando un poco de lado lo que ocurrirá después.

- Las mujeres somos, por lo general, demasiado exigentes con nosotras mismas. Somos implacables con nuestros actos y sentimientos; y no nos “podemos permitir” sentirnos mal si nuestro bebé está sano, si nosotras no estamos enfermas y todo está bien de forma objetiva. 

Sin embargo la realidad es que la maternidad tiene cosas maravillosas pero también es muy dura, estamos bajo la influencia de las hormonas, el cansancio, las noches sin dormir, una lactancia que no va del todo bien, las dudas acerca de la crianza… todo esto puede hacer que la mujer se sienta superada, y que tenga no sólo un baby blues; sino una depresión postparto.

Y de ella se sale, pero es fundamental apoyo familiar, terapia y a veces medicación. Lo más importante es un buen diagnóstico, y que la mujer salga de casa para hacer ejercicio, estar con otras mujeres en clases de pilates o yoga postparto y compartir con ellas experiencias.