Enseñar hábitos de autonomía a los niños antes de la vuelta al colegio

Qué habilidades han de adquirir los niños antes de que comiencen las clases

Alba Caraballo Folgado

Cuando la vuelta al colegio se acerca, muchos padres comenzamos a ponernos tensos porque nuestros hijos todavía no han adquirido algunos hábitos de autonomía necesarios.

Controlar esfínteres, ponerse la chaqueta, saber limpiarse después de ir al baño o comer solos son algunas de las habilidades que necesitan los niños que comienzan la educación infantil. Sin embargo, muchos niños no han adquirido todavía estas capacidades, bien sea porque los padres les consideran demasiado pequeños para ellas, bien porque el niño no consigue adquirirlas. Veamos qué hábitos de autonomía han de adquirir los niños antes de la vuelta al colegio.

La autonomía de los niños antes de la vuelta al colegio

autonomía de los niños en la vuelta al colegio

Para los niños que comienzan la educación infantil, aquellos que tienen entre 3 y 5 años, aprender a comer solos, a ponerse la ropa o ir al baño solos son grandes logros que marcan un antes y un después. Algunos niños los adquieren prácticamente sin necesidad de ayuda, y a otros hay que prestarles más atención.

Sin embargo, cuando se avecina la vuelta al colegio llegan las prisas, porque en la escuela los niños no tendrán a su mamá o su papá detrás para ayudarles y, aunque su profesora podrá orientarle, también tendrá a otros 20 niños más como tu hijo. Es por ello importante que, desde casa, se trabajen ciertos hábitos de autonomía y la adquisición de habilidades básicas para que al niño le cueste menos trabajo la adaptación al colegio.

- Controlar esfínteres: el niño no podrá ir al colegio con pañales, a no ser que tenga alguna enfermedad descrita que lo haga necesario. Ha de saber detectar la necesidad de hacer pis y caca. Es muy probable que en la Educación Infantil, las maestras te pidan ropa de cambio para tener en el aula porque en este proceso de aprendizaje y de cambios los niños pueden tener algún retroceso o simplemente un mal día. Pero es importante que el niño sepa controlar esfínteres cuando inicie la etapa escolar.

- Limpiarse solo tras ir al váter: es un aprendizaje para el que solemos considerar a los niños de 3 años muy pequeños y, sin embargo, desde los colegios, nos piden a los padres que enseñemos a los niños a limpiarse solos. Ya no están en la guardería y la cantidad de niños por aula impide a las profesoras poder dar una atención exclusiva a un niño. Por lo tanto, poco a poco, en casa, hemos de enseñar a nuestros hijos qué han de hacer tras hacer pis o caca. Hemos de enseñarles a utilizar el papel higiénico y tirar de la cadena del váter tras utilizarlo.

- Vestirse: no hemos de empezar por enseñarles a abrocharse los botones, una actividad para la que necesitan ganar más habilidades de motricidad fina. Pero sí podemos enseñarles a ponerse los pantalones o la chaqueta. En los colegios utilizan el truco de colocar la chaqueta en el suelo, en sentido contrario, para que los niños metan los dos brazos a la vez por las mangas, pasen el abrigo por encima de la cabeza y... ¡voilá! 

- Ponerse los zapatos: en las escuelas infantiles, los niños todavía hacen una pausa para dormir la siesta. Es normal que se descalcen para ello y, por lo tanto, tengan que volver a calzarse al finalizar el sueño. Enseña a tus hijos a colocarse los zapatos, cada uno en su lugar, con algún dibujito en su calzado y compra aquel que no necesite de cordones puesto que aun son muy pequeños para saber hacer una lazada.

 

- Comer solos: puede que en la guardería tu hijo tuviera a una asistente de comedor que le diera la comida y todos los días te contara cuánto había comido, pero en el colegio es diferente. Tu hijo habrá de saber utilizar al menos el tenedor y la cuchara porque habrá de comer solo. Las maestras podrán ofrecer un poco de ayuda a los niños, pero no podrá estar todos los días sentados junto a ellos. 

Para que el niño pueda estar preparado para afrontar estos retos habréis de practicar en casa, no lo dejes para el final, no le presiones y no le grites si no lo consigue. Son grandes hábitos de autonomía que se consiguen con tiempo, práctica y mucho cariño.