Aprender a ser resiliente hará que tu hijo tenga más éxito en la vida

La resiliencia es un ingrediente fundamental para el éxito - 12 meses 12 cualidades

Núria Capdevila García
Núria Capdevila García Redactora y maestra de inglés
Revisado por Matti Hemmi, Experto en autoliderazgo, el

En ocasiones, tendemos a idealizar la infancia como una época en donde no existen los problemas, suponemos que 'los niños no tienen o no deben' sentir preocupaciones, pero la realidad es que si las tienen, ya que los pequeños no están lo suficientemente preparados para asumir con madurez muchas circunstancias en sus vidas que pueden ser estresantes como por ejemplo, adaptarse pronto a una nueva escuela o clase. Ésta aptitud para asimilar los desafíos surge de la capacidad de resiliencia que tengan, pero ¡hay buenas noticias, la resiliencia se aprende! Aprender a ser resiliente hará que tu hijo tenga más éxito en la vida.

En guiainfantil.com charlamos con el experto en autoliderazgo, Matti Hemmi acerca de la resiliencia en los niños y como desarrollarla en el marco de nuestro proyecto 12 meses, 12 cualidades. Nuestro experto explica la importancia de educar a los pequeños en esta capacidad, los beneficios que hay en ella y como fomentarla. 

¿Por qué educar a los niños en la resiliencia?

Educar a los niños en la resiliencia

La resiliencia es la capacidad para superar la adversidad y adaptarnos a los cambios de nuestro día a día. Es una habilidad que se debe trabajar, ya que es el motor que nos empuja a conseguir lo que queremos, a ser mejores personas. Cuando hablamos de la importancia de educar a los niños en la resiliencia, es fundamental destacar que los niños que la dominan, se adaptan mejor a los cambios y a la incertidumbre que les rodea. Así, si la trabajamos en nuestros hijos, les estaremos dando una herramienta de lo más valiosa a la hora de controlar la frustración, así como de mejorar su autoestima.

La resiliencia está muy vinculada a la autoestima y la confianza. De hecho, es casi imposible hablar de una sin tener en cuenta las demás. Un niño o niña que sea resiliente, que sea capaz de valorar los obstáculos y de buscarles salidas, es un niño o niña con una gran fuerza de voluntad. Esta fuerza de voluntad es la que le llevará, indudablemente, a encontrar soluciones a todos los retos que se le planteen y, con ella, llegarán los resultados. Estos son los que mayor impacto tendrán en su autoestima y su confianza: habrá visto que puede llevar a cabo ciertas tareas siempre que se lo proponga, lo que le dará una mayor confianza en sí mismo y su autoestima mejorará.

3 beneficios de cultivar la resiliencia de los niños

Beneficios de la resiliencia en los niños

Educar a los niños en la resiliencia les aporta una gran cantidad de beneficios, como puede ser una mayor tolerancia a la frustración o bien tener una mejor imagen de ellos mismos. Cultivar esta habilidad permite a los niños sentirse mejor con sus capacidades, habilidades y su manera de ser.

1. Disfruta del proceso y no de los resultados

Tener resiliencia nos enseña a retrasar la recompensa o el premio; es decir, nos permite enfocarnos en los procesos más que en los resultados. Así, cuando hablamos de nuestros hijos, debemos transmitirles que la paciencia es fundamental para obtener resultados; es hacerles entender que el camino puede ser complicado, pero que todo llegará si se esfuerzan lo suficiente. Con ello, resulta indispensable enseñar a nuestros hijos a valorar cada paso que dan y cada logro que consigan, enfatizando el trabajo y el esfuerzo.

2. Mejora las habilidades personales como la autoestima

Ser resilientes y encontrar soluciones a los retos ayuda a los niños a tener una mayor autoestima y confianza en ellos mismos. A cada pequeño logro que consiguen, los niños se hacen fuertes; ven que pueden hacer lo que se propongan y empiezan a creer más en sus posibilidades y en sus fortalezas. Sin duda alguna, potenciar ambas es esencial para que puedan seguir creciendo y desarrollándose hasta convertirse en adultos resolutivos y funcionales, disfrutando de una buena infancia y adolescencia.

3. Mayor tolerancia a la frustración

La frustración es uno de los sentimientos que más vemos en los niños, dado que su cerebro no ha madurado lo suficiente como para saber gestionar ciertas emociones. Por ello, los niños necesitan premios y recompensas al momento. Y, si no consiguen lo que quieren, entonces es cuando nos encontramos con los terribles berrinches. Trabajar la resiliencia en los niños les permitirá estar más calmados, más enfocados en el proceso y ser más conscientes del esfuerzo que ponen en todo lo que hacen. De este modo, pues, el premio real es la capacidad de esfuerzo que han desarrollado, todos los pasos que han dado y no tanto el resultado final.

¿Cómo fomentar la resiliencia infantil?

Fomentar la resiliencia en los niños

  • El ejemplo
    Fomentar la resiliencia infantil, como cualquier otra habilidad que queramos fomentar en nuestros hijos, empieza por el ejemplo. Siempre decimos que los padres somos el espejo en el que se miran nuestros hijos, sus modelos. Así, un primer paso a la hora de potenciar la resiliencia será que ellos la vean en nosotros, en nuestro día a día y en nuestras acciones. Del mismo modo, también podemos buscar ejemplos de personas ajenas a la familia que han conseguido mucho desde nada. Los ejemplos de superación personal son muy útiles en este caso.

  • Validar sus emociones
    Además de usar ejemplos para transmitirles este concepto, como papás también debemos convertirlos a ellos mismos como sus propios ejemplos. Así, es importante hacerles ver que mejoran día a día, que hoy no son los mismos niños que eran ayer y que, día tras día, van mejorando en todo lo que hacen. En este punto, validar las emociones de los niños es crucial: debemos mostrarles que entendemos que algo puede ser difícil, pero también que sabemos que lo van a conseguir. Se trata de hacerles sacar el coraje y la fuerza que hay en ellos, y hacerles conscientes de que tienen lo necesario para superar sus propios retos.

  • Paciencia, esfuerzo y coraje
    Educar a los niños en la resiliencia es educarles en paciencia, en valores como el esfuerzo y el coraje. Es potenciar una habilidad que, no solamente les reforzará su propia autoestima y la confianza en ellos mismos, sino que también les permitirá ser mucho más felices.

8 rasgos que identifican a un niño resiliente

Características de los ninos resilientes

¿Cómo saber si un niño es resiliente? Es importante conocer aquellas carcaterísticas que identifican a los niños que tienen una alta capacidad para afrontar positivamente los problemas, aquí te mostramos algunas de ellas:

  1. Hacen frente a sus problemas: Los niños que han comenzado a desarrollar la resiliencia se caracterizan por demostrar una sólida capacidad de hacer frente a sus problemas, asimilándolos y aprendiendo de sus errores.

  2. Excelente habilidad para encontrar solución a los problemas: antes dificultades o circunstancias que ponen al límite su tranquilidad, responden con calma, tratando de buscar una solución sensata y positiva sin dejarse llevar por el negativismo o el desánimo.

  3. Limitan sus emociones: en este sentido, son niños que controlan sus emociones, en especial, las negativas buscando el lado bueno del asunto. Tratan de alejarse de la ira, peleas o todo acto que sea violento.

  4. Son adaptables: los niños que cuenta con una alta capacidad de resiliencia suelen adaptarse de una manera saludable a los cambios.

  5. Son empáticos: los niños resilientes tienden a comprender mejor a sus semejantes, son capaces de 'ponerse en los zapatos del otro', aunque sus personalidades disten mucho. Respetan los sentimientos de los demás y comprenden sus emociones.

  6. Autónomos: a la hora de planificar y organizarse son niños que muestran autosuficiencia. Muestran calma y afrontar diversas situaciones en el orden más lógico.

  7. Sentido del humor: al manejar la calma y ver el lado bueno de sus situaciones, su sentido del humor es deseable por todos, pues nunca pierden la sonrisa y hacen reír a los demás, aunque el momento sea complicado.

  8. Alta autoestima: No dudan de sus capacidades, confían en sí mismos, pero no llegan al exceso de creerse más que los demás o de ver que algo es muy fácil cuando no lo es.

  9. Sociables: a su empatía y buen sentido del humor se le suma su buena capacidad de comunicación, saben qué esperar del otro, así como entender cómo comportarse en cada situación.

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