Cómo ayudar a los niños a soportar la presión de grupo

Cómo ayudar a tu hijo a ser él mismo y no dejarse influir por los demás

Ana Sendino
Ana Sendino Psicóloga

Una vez iniciada la etapa escolar, los niños comienzan a relacionarse con sus iguales y se establecen las primeras relaciones de amistad. En ocasiones sorprende, que incluso en la etapa de educación infantil, ya hay niños más retraídos, y niños que dirigen de forma casi espontánea al resto de compañeros.

¿Cómo podemos ayudar a los niños a soportar la presión que esto supone para ellos? Te damos 7 consejos para ayudar a los niños a soportar la presión de grupo.

7 consejos para ayudar a los niños a soportar la presión de grupo

Cómo ayudar a los niños a soportar la presión de grupo

En la adolescencia, la presión de los iguales puede llegar a ser muy influyente y variar desde sentirse obligados a llevar un determinado estilo de ropa, hasta consumo de drogas o alcohol. Es por ello que una de las cosas que más preocupa a los padres, es cómo hacer que sus hijos sean fuertes ante la presión del grupo y que ya desde pequeñitos no sean esa persona de la que todos se ríen, o que se convierta, por intentar encajar con sus amigos, en alguien manejable.

La solución, ante todo, radica en la prevención: ¿Qué podemos hacer para que esto no ocurra? Apunta estos consejos:

1. Fortalecer su autoestima. Ofrecer una imagen positiva de nuestro hijo, reforzando siempre todo lo que es auténtico e innato de él. Sus gustos, sus pasiones, hay que canalizarlas y darles espacio. Intentar no quitarle valor a lo que nos dicen o proponen. A veces creemos que son cosas de niños sin importancia, pero nuestra respuesta siempre determina su comportamiento futuro.

2. Hablar de emociones en casa. Cuando son más pequeños, hemos de poner palabras a lo que creemos que les ocurre. Primero han de ver que nosotros, los adultos lo hacemos, y después hay que ayudarles a que sean conscientes de que eso que les pasa, tiene un nombre: rabia, ilusión, tristeza, vergüenza…Nombrar  lo que ocurre tranquiliza,  y les ayudará en un futuro a saber leer cómo se sienten y a reaccionar sobre ello.

3. Ser un ejemplo. Parece que no, pero en nuestra cultura, está muy presente hablar de los demás y juzgar comportamientos. Si ellos observan a los adultos esta conducta, pueden verlo normal, intentando encajar en las ideas (primero que sus padres defienden y después, que su grupo plantea), para ser aceptado.  Comenzarán a no sentirse libres para decidir e intentarán encajar para no ser criticados.

4. Enseñar que todos somos diferentes y únicos. En la relación con nuestros hijos, es importante hacerles sentir especiales y que puedan entender que sus ideas son valiosas porque han surgido de ellos mismos. Si somos capaces de transmitir esto, será suficiente para sentirse merecedores del respeto de los demás.

También puedes ayudarles mediante la actuación: Mi hijo está siendo presionado, ¿qué puedo hacer?

5. Generar espacios de confianza donde se pueda hablar de lo que ocurre. No hay que forzar a hablar a un niño cuando no quiere o no está preparado para ello. Pero sí hay que propiciar momentos, compartir espacios. Han de saber que estamos ahí, acompañando y cuando se sientan preparados, hablarán.

6. Hacerles pensar sobre cómo se sentirán haciendo algo para la que no están preparados. La sensación de no respetarse a uno mismo, o hacer algo por presión, les hará sentirse mal, les mermará la autoestima y se sentirán más débiles emocionalmente.

7. Compartir con nuestros hijos nuestras propias dificultades y lo que hacemos para resolverlas. A veces los padres damos una imagen de perfección que nos aleja de nuestros hijos. Cuando ellos ven a sus padres vulnerables y luchadores, no se sientan tan avergonzados por no ser capaz de gestionar lo que les ocurre.

Pero no olvides lo más importante: Acepta y quiere a tu hijo tal y como es, esto le brindará la confianza suficiente para no sentir que tiene que cambiar para ser aceptado por el grupo.