Cómo distinguir un miedo real en el niño de un miedo fingido para llamar la atención

¿Miedo o teatro? Aprender a saber cuándo el niño tiene miedo y cuándo finge

Sofía Gil Guerrero
Sofía Gil Guerrero Psicóloga General Sanitaria

Tener miedos en la infancia no es un problema sino algo absolutamente normal. El miedo protege a los niños de posibles peligros y les ayuda a ser prudentes y precavidos para no meterse en líos.  Los miedos son evolutivos. Por ello, los niños en función de su edad o estadio madurativo tendrán unos miedos u otros. Normalmente van desapareciendo conforme van cumpliendo años. Pero, ¿cómo distinguir los miedos reales en el niño de una invención para llamar la atención?

Cuando el niño utiliza un miedo inventado para llamar la atención de los padres

¿Miedo real o fingido?

Son muchos los niños que utilizan el miedo para tener a sus padres a su merced como auténticos rehenes. Es decir, muchos niños utilizan el miedo como estrategia para recibir atención y cariño de sus padres. Es lo que coloquialmente se conoce como “cuentitis”. El niño se inventa o exagera su miedo con el objetivo de obtener algún beneficio en ese momento como salirse con la suya, dormir en la cama de los padres, evitar que le riñan, atención, cariño, etc.

Cuando el niño se muestra miedoso debemos plantearnos si el niño puede estar intentando sacar partido de su miedo. En otras palabras, debemos pensar si es posible que lo esté fingiendo para obtener algo de nosotros

Normalmente, los niños suelen inventarse que tienen miedo cuando estamos enfadados con ellos para que seamos compasivos, cuando no quieren ir a su habitación, cuando no les estamos prestando la atención que necesitan, etc. Si el niño manifiesta miedo en estas situaciones es posible que sea un miedo fingido.

Qué hacer ante un miedo real en el niño o un miedo fingido

En cualquier caso, sea un miedo real o inventado, es necesario que tengamos en cuenta una serie de recomendaciones para gestionar la situación de manera adecuada:

- Hablar con el niño sobre aquello que le genera miedo con cercanía y naturalidad. Debemos ofrecerle nuestro apoyo y hacerle entender que aquello a lo que tiene miedo no es una amenaza real. Tenemos que animarle a que racionalice que está totalmente fuera de peligro.

- No reaccionar de manera exagerada tomándolo en brazos, dándole besos y abrazos, etc.

- Darle estrategias para que ellos por sí mismos aprendan a calmarse sin necesitarnos. Permanecer a su lado pero responsabilizarles a ellos del control de sus emociones.

- No permitir al niño que duerma en la cama con nosotros. Esta no puede ser la solución al problema. Si tiene miedo y le permitimos que duerma con nosotros seguramente utilice esta estrategia cada vez que tenga interés por dormir con nosotros.

- No darle privilegios por el simple hecho de mostrarse miedoso.

- No reaccionar con burla si el ni niño nos hace saber que algo le da miedo.

- No reñirle ni castigarle por tener miedo. Es importante que no le hagamos sentir mal por el hecho de tener miedo.

Con estas recomendaciones podemos conseguir que el niño deje de fingir sus miedos en el caso de que lo esté haciendo. Vamos a lograr que deje de obtener beneficios mostrando miedo. Tenemos que hacerle entender que ésta no es la mejor manera de pedir ayuda, atención o cariño.

Cuando una conducta se mantiene en el tiempo es porque se obtiene algún beneficio al llevarla a cabo. Por tanto, si nuestro hijo se inventa con frecuencia que tiene miedo seguramente sea porque obtiene algún beneficio por ello. Y, normalmente el mayor regalo que suele recibir de nuestra parte es “ATENCIÓN”.

Si detectamos que nuestro hijo finge sus miedos debemos plantearnos las siguientes cuestiones: ¿qué necesita de nosotros? ¿es posible que no estemos detectando cuáles son sus necesidades? ¿si utiliza este tipo de estrategias es porque no sabe hacerlo de otra manera?

Debemos buscar ayuda profesional si observamos que la situación se prolonga en el tiempo.