Niños antipáticos y ariscos

Cuando el niño es poco afectuoso y tiene un carácter huraño

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

Hay veces que los adultos se quejan de los niños a los que les cuesta expresar su afectividad. Son niños antipáticos y ariscos o, simplemente, poco cariñosos a los que les cuesta expresar su afectividad.

Tienen dificultad para manifestarse a través de abrazos, besos o gestos y palabras de cariño. Todo les parece mal y todo lo que les piden hacer debe ser negociado.

Por qué el niño puede llegar a ser tan antipático

Niños antipáticos

La personalidad del niño es un patrón de comportamiento que depende del temperamento y del entorno que le rodea. Sirve para explicar cómo el pequeño percibe la realidad e interactúa con ella. Además, la personalidad será la que irá definiendo al niño su forma de ser.

Una forma de ser que en parte es hereditaria (temperamento) y que en una gran parte es adquirida y moldeada por el entorno que le rodea y su experiencia de vida (carácter).

El temperamento viene definido por la acción endocrina de algunas hormonas y será el responsable de la habilidad de adaptación del niño o de su estado de ánimo. Esto hace que no todos los niños se comporten de la misma manera cuando nacen.

El carácter tiene que ver con la influencia que tiene la familia, el colegio o los amigos en la educación y en el contexto que se desarrolla el niño. Por lo tanto, este carácter puede ir configurándose a los largo de las etapas.

Así, será más importante lo que el niño vaya aprendiendo de su entorno que lo que hereda. Por tanto, si los padres tienen dificultad para expresar su afectividad hacia el niño lo más probable es que nos encontremos ante niños antipáticos, ariscos o bordes.

Evolución en el carácter del niño

Hay padres que se quejan porque sus hijos eran muy cariñosos, agradables y hacían todo lo que les pedían: “dale un beso a mi amiga, y lo hacía”; “deja que te peine yo, y se dejaba”; “canta esa canción que aprendiste en el colegio, y la cantaba”. Pero ahora se niegan y se muestran antipáticos y ariscos.

Todo esto pueden ser señales que muestran el paso por un cambio evolutivo. Sus causas pueden ser:

- Quieren ser más independientes. No necesitan estar siempre pegados a los padres y quieren ser más autónomos.

- Se sienten mayores y quieren dejar constancia de ello. Desean demostrar que no se les tome por bebés. Además las relaciones con sus iguales empiezan a tomar importancia y hacen más cosas con ellos. 

- Malestar emocional. Cuando los pequeños eluden el contacto físico puede ser signo de celos, envidia, o que le haya molestado algo. Puede ser debido a llamadas de atención.

- Más vergüenza. Los niños van creciendo y se van haciendo menos espontáneos a medida que aprenden a manejar sus emociones.

Cómo comportarse ante niños antipáticos y ariscos

Aunque los niños se muestren bordes o antipáticos necesitan muestras de cariño como cualquier otro. Por ello, los progenitores deben:

- Ser comprensivos con su actitud y entender por qué se comportan de esa manera.

- No respondas con rechazo o con chantajes como por ejemplo: “si no les das un beso a la tía luego no pidas que te los den a ti”.

- Recurre a otras expresiones de afecto. Si no quiere besos ni abrazos, dedicarles frases cariñosas.

- Conoce cómo se siente. Igual los padres quieren darle besos y abrazos pero el niño no. Se debe “sintonizar” emocionalmente con el otro.

- Hacer saber que al niño se le quiere.