Niños que lloran y gritan cuando no les damos lo que quieren

¿Cómo acompañar a tus hijos en un berrinche al ir a comprar al supermercado?

Núria Capdevila García
Núria Capdevila García Redactora y maestra de inglés
Revisado por María Machado, Redactora, el

El llanto de los bebes sirve para comunicarse con los padres y darnos a entender que necesitan algo. Es normal que esta forma de comunicación se extienda durante unos años mientras aprenden a comunicarse usando el lenguaje verbal. Sin embargo, pese a que nuestro hijo va creciendo, a veces nos enfrentamos a niños que lloran y gritan cuando no les damos lo que quieren o no les compramos ese capricho, porque no saben comunicarse de esa manera.

¿Por qué hay niños que lloran y gritan para comunicarse?

Cuando los niños lloran y gritan

Cuando un niño llora o pega es porque tiene una necesidad no cubierta. Siente que no tiene la atención de sus padres y, para revertir esta situación, empieza a llorar y a gritar en cualquier sitio. Cuando el niño adopta esta actitud y lo pide todo llorando y gritando, nos está diciendo que se siente desatendido y desamparado y que necesita algo de nosotros.

Por ello, lejos de gritarle o de castigarle, lo primero que debemos hacer los padres es analizar nuestra rutina diaria: ver qué es lo que ha cambiado o ha propiciado que nuestro hijo se comporte de esta manera. ¿Es posible que desde hace algún tiempo acostamos a los niños más tarde y duermen menos horas y, por ello, están irritables? ¿Ha habido algún cambio en casa que ha causado que tengamos menos tiempo para estar con nuestros hijos? ¿Le ha ocurrido algo en la escuela?

Tenemos que utilizar la observación para comprobar si nuestros hijos están necesitando algo de nosotros (o de su entorno) que no están obteniendo y, por este motivo, se comunican únicamente a través de lloros y gritos.

Cuando no damos a nuestro hijo lo que quiere y llora sin parar

Si no damos lo que quieren a los hijos y lloran

Todos nos hemos encontrado, en más de una ocasión, que salimos con los niños y estos se encaprichan con algo y quieren que se lo compremos. Si lo hacemos, el niño estará de lo más contento y feliz. Pero, de lo contrario, podemos encontrarnos con que el niño empiece a llorar y a gritar: el temible berrinche que los padres siempre queremos evitar. Un buen ejemplo de ello es cuando nos llevamos los niños a hacer la compra al supermercado.

A la hora de hacer la compra, el niño ve que vamos añadiendo productos al carro y es fácil que él quiera hacer lo mismo cuando ve algo que le gusta, como puede ser una chocolatina. Sin embargo, cuando él mete el snack en el carro, nosotros le respondemos con una negativa y se pone a llorar y gritar.

Pese a que nosotros no compramos por capricho (sino para alimentar a la familia), nuestro hijo no lo ve de este modo: no entiende por qué nosotros podemos comprar 'lo que queramos' y él no.

Esto le genera un sentimiento de desatención que le lleva a llorar y a gritar hasta conseguir satisfacer sus necesidades. Es decir, vuelve al estadio del llanto como forma de comunicación, y este acaba desembocando en una rabieta.

¿Qué hacer ante los berrinches de los niños en lugares públicos?

Los berrinches infantiles en lugares públicos

Cuando nos encontramos ante este tipo de solución en el que el niño llora y grita sin parar berrinchudo, es fundamental validar las emociones del niño y explicarle por qué no le compramos lo que quiere. Es esencial buscar soluciones en vez de sentir vergüenza por la pataleta o tomárnoslo como algo personal.

Y, lo más importante, debemos recordar que nuestro hijo está aprendiendo a comportarse en sitios públicos, por lo que no podemos perder la calma en ningún momento. Entonces, ¿qué es lo que debemos hacer? Aplicar recursos positivos.

Un buen ejemplo de recurso positivo es explicarle al niño los motivos por los que no le compramos lo que pide y darle otras alternativas que a nosotros nos parezcan más aceptables. Por ejemplo, podemos decirle que el chocolate no es bueno para la salud, pero que le podemos comprar un yogur natural. De este modo, el niño se sentirá atendido, dejará de llorar, y escogerá lo que más le apetezca sin provocar las escenas que tan nerviosos nos ponen a los padres.

¿Por qué nunca debemos gritar a los niños ante esta situación?

Pese a que los padres podamos sentirnos nerviosos ante un berrinche en público de nuestros hijos, debemos mantenernos tranquilos. Si perdemos los nervios y les empezamos a gritar, estaremos validando el mismo comportamiento que queremos evitar: la rabieta. Por ello, es esencial buscar recursos positivos para llevar la situación de la mejor manera posible.

Como ya sabemos, el aprendizaje de los niños se basa en la observación y la imitación de los comportamientos. Por este motivo, si los niños ven que nosotros gritamos ante una situación que no nos gusta, ellos harán lo mismo.

En el caso del supermercado, como no les gusta que no les compremos lo que piden, su primera reacción será gritar (igual que nosotros hacemos). Es crucial, pues, que los padres fomentemos la comunicación en casa y que les enseñemos a expresarse correctamente.

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