Lo bueno y lo malo de mezclar a los niños en primaria

Mezclar las clases al final de cada ciclo ayuda a unos niños y perjudica a otros

Alba Caraballo Folgado

Hace años, cuando muchos de nosotros estudiábamos, entrábamos en el colegio, nos integrábamos en un grupo y con él continuábamos durante toda la etapa educativa. Durante 10, 12 o 14 años, según el tiempo que permanecieras en el colegio, compartías aula y patio con los mismos alumnos. 

Sin embargo, hace años que, en muchos sistemas educativos se instauró una nueva costumbre, se trata de mezclar a los niños en primaria o al final de cada ciclo. Una decisión controvertida que enfrenta a padres, profesores y educadores. 

Lo malo de mezclar a los niños en primaria

Mezclar a los niños en las clases, sí o no

A pesar de los argumentos a favor que exponen muchos pedagogos, profesores y son partidarios algunos padres, estas son algunas de las desventajas: 

- Los niños introvertidos tendrán mucho más difícil la adaptación, tendrán que volver a encajar en el grupo, con lo que ya les costó en su día. Habrán de ir conociendo de nuevo a sus compañeros y, en esta fase, pueden sentirse perdidos, confusos y esta situación verse reflejada en su rendimiento escolar. Por supuesto, los niños extrovertidos no tendrán tantos problemas ya que les resulta más fácil socializar, pero eso no quita, que no pasen unos días descolocados.

- Cuando los padres hemos conseguido conocernos, estamos en contacto, hemos incluso establecido relaciones personales por la afinidad que tienen nuestros hijos y hemos organizado los grupos de whatsapp, la separación, a medio plazo también acaba afectándonos. De nuevo hemos de empezar a generar relaciones con otros padres y tomar contacto. 

- En ocasiones el grupo que se ha formado es perfecto, es equitativo, la clase funciona perfectamente, es un aula cohesionada, cooperativa y con una buena relación y, un buen día, de un curso para otro, se separa y el cambio rompe con esa estabilidad. Cambiar algo que funciona, no tiene mucho sentido.

- Una de las razones que aportan los favorables a esta fórmula es que los niños aprenden a socializar con todos, yo creo que la clase no es el lugar para formar amistades o afinidades. Sucede en el patio, en el recreo, en el comedor. Son esos momentos de ocio donde se van creando grupos. En clase, se trabaja, lo importante es que el aula esté formada por niños de distintas características, sexos, comportamientos o niveles para que el aprendizaje sea rico. Las amistades, se hacen en el patio.

Argumentos a favor de mezclar a los niños a lo largo de la vida escolar

- Se crean nuevas relaciones: el cambio de compañeros hace que se establezcan nuevas amistades y los niños se abran a otros círculos.

- Se rompe con los grupos influyentes o los líderes de la clase: muchas clases están "dirigidas" por unos cuantos niños que deciden sobre y por los demás. Llegan incluso a interferir el juego en el patio o pueden incluso tiranizar a los demás.

- Se acaba con las etiquetas de muchos niños: hay niños que se les conoce como "el caracol de la clase", "el charlatán de la clase", "el graciosillo"... Estas etiquetas acaban acompañando al niño, de tal manera que, tenderá a comportarse así porque es lo que se espera de él. Al empezar de cero en un grupo nuevo, el expediente estará en blanco.

- El cambio de clases no acaba con las amistades: los niños que son amigos, seguirán siéndolo, se juntarán en el recreo y no dejarán de relacionarse. Y además, tendrán la oportunidad de hacer nuevos amigos y, los niños que estaban aislados, tendrán nuevas oportunidades.

- Hay grupos que están muy descompensados y pueden haberse juntado muchos niños con problemas de aprendizaje, distraídos o rebeldes. Mezclando se compensa y se atiende a la diversidad. 

Como veis, argumentos a favor y en contra hay de todos los tipos. Yo creo que toda esta cuestión depende mucho de cada grupo y de cada niño, que cualquiera de las afirmaciones arriba expuestas puede rebatirse y que, lo que se debería tener en cuenta es la circunstancia personal y global de cada grupo. Estas medidas siempre favorecen a unos y perjudican a otros.