Qué son los quistes plexos coroideos y cómo se detectan en el feto

Casos en los que estos pequeños bultos en el cerebro del bebé se asocian con alteraciones cromosómicas

Norma Álvarez González
Norma Álvarez González Obstetra-ginecóloga

Al realizar la ecografía del segundo trimestre del embarazo, el médico puede informarle a la madre que su bebé presenta un quiste del plexo coroideo en el cerebro, lo cual genera de inmediato una gran angustia en los padres, por lo que, a continuación, vamos a resaltar los aspectos más importantes de este hallazgo ecográfico.

Cuál es la función de los plexos coroideos

quistes en el cerebro del feto

Los plexos coroideos son estructuras del cerebro ubicadas en los ventrículos cerebrales (IV ventrículo, III ventrículo y ventrículos laterales). Comienzan su desarrollo en el periodo embrionario y están compuestos por tejido epitelial altamente vascularizado.

Su función principal es la producción del líquido cefalorraquídeo, el cual es un elemento indispensable para la protección del sistema nervioso central (encéfalo y medula espinal). Además, actúan como un sistema de filtración, eliminando los residuos metabólicos, sustancias extrañas y exceso de neurotransmisores en el líquido cefalorraquídeo.

Cómo se detectan los quistes del plexo coroideo

quiste plexo coroideos

Los quistes del plexo coroideo constituyen una pequeña acumulación de líquido dentro de los plexos coroideos, principalmente los ubicados en los ventrículos laterales y pueden ser visualizados al realizar la ecografía del segundo trimestre (entre la semana 18 y 22 de embarazo).

La mayoría de las veces son un hallazgo incidental, pueden ser visualizados en embarazos de bajo riesgo, con una frecuencia del 1-2 % de las gestantes, son uni o bilaterales y el tamaño y el número de quistes puede variar aunque generalmente no miden más de 10 mm.

Se pueden presentar en igual proporción entre fetos masculinos y femeninos, no interfieren con el desarrollo normal del cerebro ni tampoco causan daño cerebral y en la mayoría de los casos desaparecen a las 26-28 semanas de embarazo, por lo que generalmente no representan un peligro para el bebé.

Los quistes del plexo coroideo no son un tumor ni un tipo de cáncer, pero el médico debe realizar un diagnóstico diferencial con otras patologías quísticas tales como los quistes aracnoideos, tumores quísticos, quistes de la línea media asociados a agenesia del cuerpo calloso y malformaciones arteriovenosas en el cerebro fetal.

Cuándo los quistes plexo coroideo son considerados graves

quiste del plexo

La importancia de visualizar e identificar quistes del plexo coroideos se debe a su posible asociación con aneuploidias. Entre el 1 al 2% se asocian a alteraciones cromosómicas, principalmente con trisomía 18 y, en menor medida, con trisomía 21 o infecciones prenatales (aunque diferentes estudios poblacionales no han avalado esta asociación), siendo la única asociación de importancia con la trisomía 18.

Esta cromosomopatía presenta alteraciones estructurales y de crecimiento fetal fácilmente identificables por ecografía en la actualidad. en un 30 a un 50% de los fetos con esta trisomía pueden observarse quistes del plexo coroides. En estos casos, los quistes tienden a ser grandes, bilaterales, por lo que debe realizarse un estudio completo y exhaustivo del feto por personal médico especializado para buscar malformaciones o marcadores ecográficos secundarios a estas dos cromosomopatías e, incluso, realizar estudios genéticos invasivos de diagnóstico prenatal (amniocentesis).

Otra posibilidad sería encontrar quiste del plexo coroideo en la ecografía de tamizaje entre la semana 11 y 13+6 con marcadores ecográficos o bioquímicos que aumenten el riesgo para trisomía 18, lo cual sería una indicación para estudios genéticos invasivos o estudios no invasivos en sangre materna, dependiendo de la disponibilidad de ellos en cada centro asistencial.

Excepcionalmente si el quiste persiste y está ubicado próximo al agujero de Monroe (que comunica los ventrículos laterales con el III ventrículo) puede producir ventriculomegalia y el manejo de estos bebés al nacer será conjuntamente con el neurólogo pediatra.

Si no se encuentran otras alteraciones estructurales o malformaciones al realizar la ecografía del segundo trimestre, puedes tranquilizarte y debes esperar al próximo control ecográfico para evaluación y control del quiste. Generalmente desaparecen en el 90% de los casos y si tu médico observa que ha desaparecido alrededor de las 26-28 semanas de embarazo, el bebé se desarrollará normalmente sin ninguna repercusión en el futuro.

En algunos casos, puede persistir la visualización de estos quistes al realizar los controles ecográficos del tercer trimestre del embarazo, sin presentar variaciones en su diámetro y generalmente unilaterales, y en estos casos tu médico seguramente indicará una ecografía transfontanelar cerebral al recién nacido (visualizar las estructuras cerebrales del bebé colocando en transductor en las fontanelas).

Clínicamente, la mayoría de los recién nacidos en los que persisten con pequeños quistes de plexo coroideo están asintomáticos y no precisan tratamiento, e incluso dichos quistes, pueden formar parte de hallazgos ecográficos incidentales en caso de que le realicen ecografía cerebral a un recién nacido por cualquier otra causa; por lo que estos recién nacidos no presentan alteraciones en la función motora, el desarrollo y habilidades cognitivas y el comportamiento serán normales.

Como hemos visto la formación de quistes de plexo coroideo está relacionada con el desarrollo histológico de los plexos, por lo que los médicos debemos ser muy cuidadosos en la interpretación de pequeños quistes de plexo coroideo como anómalos y debemos ser muy prudentes en la manera en que le presentamos la información a nuestras pacientes para no causar angustia y ansiedad innecesaria.

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