Semanas más importantes del embarazo según una madre con dos hijas

Consejos de una ex-embarazada para no tener miedo al parto y disfrutar de este momento

Lidia Nieto
Lidia Nieto Editora Jefe

Durante el embarazo, los chequeos médicos son muy importantes para que la gestación transcurra sin ningún tipo de problemas para la madre y para el bebé. Estas revisiones con el ginecólogo y/o con la matrona están marcadas a fuego en la memoria de una embarazada porque aportan datos del crecimiento y el desarrollo del pequeño. Pero, además de lo que dictan los expertos, existen unas semanas muy importantes del embarazo, según la experiencia de una mujer que ha pasado por dos procesos de gestación con todo lo que ello conlleva. 

Estas fueron mis semanas claves de embarazo 

mis semanas claves de embarazo

Me enteré de que estaba embarazada porque la regla no me venía (yo era muy irregular y eso no era un dato relevante), pero sobre todo porque notaba un dolor raro en el abdomen. Eso y que era algo que estábamos buscando me empujaron a hacerme un test de embarazo y confirmar lo que yo ya sospechaba: estaba embarazada. 

En ese momento, un montón de dudas surgieron en mi cabeza: qué nombre le pondría a mi bebé, si sería niño o niña, dónde daría a luz, cuándo tendría que ir ginecólogo, a qué tipo de pruebas me someterían.. Y es que cuando una está embarazada, ¡todo es un mundo! 

Cada mes, cada semana e, incluso, cada día son importantes en estos nueve meses de gestación porque descubres algo nuevo acerca de tu bebé o de cómo se está desarrollando todo. Por eso quiero compartir contigo cuáles fueron mis momentos o, mejor dicho, semanas claves en mi embarazo y por qué

- Semana 8 de gestación
En algunos centros, alrededor de la semana 8 de gestación se realiza la primera ecografía. Y no es tanto lo que ves sino lo que escuchas: por primera vez oyes el latido de tu bebé y eso te hace conectar con él inmediatamente. 

- Semana 12 de gestación
Si no te han hecho antes ninguna, ¡esta será la primera vez que te pongas frente a un ecógrafo! Eso sí, no será como en las películas que pasan el aparatito por la tripa sino que es vaginal porque aún tu bebé es muy pequeño y quizás no se aprecia bien de la otra manera. Es muy emocionante porque además te dicen si se está desarrollando con normalidad, si es uno o vienen más y hasta te pueden predecir la posible fecha de parto. Además, pasas ya la barrera de los tres meses y el riesgo de aborto disminuye. Cuantas cosas, ¿verdad? 

- Semana 20 de embarazo
La ecografía de esta semana la viví con cierto respeto, ya que sabía la importancia de ella. Aquí se realiza la prueba más importante de casi de todo el embarazo porque se descartan y se diagnostican posibles malformaciones y, en algunos casos, te pueden hasta desvelar el sexo del bebé

- Semana 24 de embarazo
Depende de cada mujer, pero yo recuerdo con muy cariño estos días porque fue cuando empecé a notar las pataditas de mi pequeña. ¡Era tan emocionante! Se solían producir por la noche, cuando llegaba a casa y me sentaba frente a la televisión. Me pasaba horas y horas tocándome la tripa y hablándola y, también, tomando cosas dulces para favorecer sus movimientos. 

- Semana 26 de embarazo
Aquí no tocaba ecografía, pero sí la prueba del azúcar o el conocido como Test de O'Sullivan para medir los niveles de azúcar en la sangre de la madre y descartar diabetes gestacional. No es un proceso doloroso, pero sí puede resultar un poco pesado y desagradable.  

- Semana 30 de embarazo
¿Has oído hablar de la ecografía en 4D? Se trata de una prueba opcional y que suele realizarse de manera privada a través de la cual se puede ver de forma tridimensional a tu pequeño. No es nada invasiva para la madre ni para el bebé y en cambio sí resulta muy emocionante porque puedes ver a la nariz, la cara, los ojos o los deditos de tu bebé perfectamente. 

- Semana 32 de embarazo
¡Es el comienzo del tercer trimestre! Ya queda menos para tener a tu bebé contigo que, por cierto, está casi completamente formado. Tu cuerpo empieza un poco a resentirse y, tras pasar un segundo trimestre cargada de energía, comienza una etapa en la que el cansancio te acompañará. En mi caso, a partir de esta semana lo viví con especial emoción porque comencé las clases de preparación al parto donde compartí un montón de experiencia con otras madres en mi misma situación. 

- Semana 37 de embarazo
Para mí este punto era importante porque a partir de la semana 37, si el bebé nace, ya no se considera prematuro y, en cambio, sí se le cataloga como bebé a término. Por suerte con los avances en la ciencia, mucho niños que llegan a este mundo antes de tiempo se desarrollan con normalidad. 

- Semana 40 de gestación
Y en este momento -las que llegan- comienza la cuenta atrás. En cualquier momento puedes romper aguas o, si no es así, que tu médico te programe el parto. Te someterán a monitores para ver cómo está yendo todo y, o bien la naturaleza o los expertos, tomarán la decisión más adecuada según tu estado. ¡Felicidades! 

Recuerda que cada embarazo es un mundo y que cada mujer lo vive a su manera. Seguramente tú hayas tenido o tengas otras semanas claves en tu gestación. ¿Es así? Te animo a que las compartas conmigo y con el resto de mujeres. 

¿Qué pasa con el momento al parto? 

el miedo ante el parto

Quién no haya tenido miedo al parto, ¡miente! Y es que ante cualquier situación que uno desconoce, ¡siempre se siente algo de respeto! Y, si como era mi caso, nunca habías tenido que pasar (toquemos madera para que siga siendo así) por un hospital más de un par de horas y menos quedarte ingresa, ¡ese momento del parto asusta un poco! 

Mi manera de hacerlo frente era pensar que si cada día cientos o quizás miles de mujeres en todo el mundo dan a luz y no pasa nada en la mayoría de los casos, ¿por qué me iba tocar a mí? También confiaba mucho en el equipo médico que me iba a tocar y era consciente de que yo sobre medicina no soy una experta, así que había que dejar hacer a los que saben. 

Tenerlo todo bastante controlado gracias a las visitas que en mi país se hacen a los hospitales, también me ayudó a saber qué tenía que hacer cuando rompiese aguas. Conocía el centro y me aprendí el recorrido desde que llegaba a la puerta de urgencias hasta que subía a la planta donde estaba el paritorio. 

Por no hablar del tipo de parto que yo deseaba: parto natural siempre que fuera posible y, en el caso de que hubiese algún problema, prefería cesárea antes que forceps. ¡Me daba miedo y no quería arriesgar! Lo hablé todo con mi marido, por si hubiese cualquier contratiempo y él tuviera que decidir por mí. 

Y, con todo esto, llegué al hospital un 7 de agosto de 2011 y un 5 de abril de 2015 a tener a mis hijas. Y puedo decir que, igual que el embarazo me parece una etapa que es maravillosa pero que se hace eterna en el tiempo y cansa mucho física y psicológicamente a la mujer, el momento del parto lo repetiría sin pensarlo. 

En ambos casos me pusieron la epidural, aunque con el segundo estuve a punto de rechazarla (ahora me arrepiento de no haberlo hecho), pero eso no me impidió sentirme como la mujer más empoderada del mundo. ¡Iba a vivir algo que el resto de personas que allí estaban (hablo sobre todo por los hombres) nunca experimentaría y eso me hacía estar más serena y más conectada con ese momento! 

Por un lado, quería que pasase rápido para tener a mi hija conmigo, a mi lado, haciendo piel con piel, pero por otro, tenía la necesidad de retrasar ese momento porque sabía que nunca más se repetiría, y si lo hacía, sería de otra manera. Ni mejor ni peor, ¡diferente! 

No voy a ir de valiente y de fuerte. Claro que notaba las contracciones y me agarraba la tripa y me doblaba, pero solo pensaba en ella/s: cómo sería su carita, cómo me recibiría, cómo nos acoplaríamos ella y yo. Y todos esos pensamientos y dudas hacían que el dolor se mitigase. ¡Y es que ese era mi verdadero miedo: mi nueva vida junto al gran amor de mi vida! Me había convocado esa mañana para una cita a ciegas y yo estaba nerviosa, ansiosa y expectante. 

Quizás por mi estructura física - soy anchita de caderas- dilate con facilidad y el expulsivo fue rapidísimo. Todo fue muy sencillo y, quizás por eso, siempre que una embarazada o futura mamá me pregunta por el parto con cierto temor, suelo intento quitarles los miedos y les invito a saborear de esa gran oportunidad que el destino les ha brindado. ¡Traer una vida a este mundo es un regalazo solo permitido a las mujeres! 

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