Si al niño le duele el talón puede sufrir la enfermedad de Sever

Cómo se diagnostica y se trata la apofisitis calcánea

Lidia Expósito Peral
Lidia Expósito Peral Fisioterapeuta y Osteópata

La enfermedad de Sever es una patología del crecimiento frecuente en niños de edades de 8 a 15 años, y que se da sobre todo en aquellos que practican una actividad deportiva de carga (baloncesto, tenis, fútbol, danza, correr, saltar…) con una frecuencia alta y que se manifiesta cuando al niño le duele el talón. ¿Se trata de algo grave? ¿Qué deberíamos hacer como padres? ¡Te lo contamos! 

¿Por qué a tu hijo le duele el talón?

Cuando al niño le duele el talón. Enfermedad de sever

También se denomina Apofisitis Calcánea, ya que es en la parte posterior del hueso del talón o calcáneo donde encontramos la fisis o placa de crecimiento. Esta se inflama debido a ser sometida a microtraumas de repetición, producidos por el impacto del talón en el suelo y a fuerzas de tracción que se ejercen por la inserción del tendón de Aquiles, de los flexores plantares cortos del pie y de la aponeurosis plantar.

Los cartílagos de crecimiento son zonas más débiles que el resto del hueso y, por ello, más sensibles a los impactos. Durante los 'estirones', a veces los huesos crecen más rápido que los tendones, haciendo que éstos se tensen e irriten las zonas de inserción. El sobrepeso o problemas de pisada (sobre todo el valgo del calcáneo) pueden provocar o agravar esta patología.

Entre los signos de alarma destaca el dolor progresivo de uno o ambos talones, casi siempre durante o después de la práctica deportiva y que disminuye o cede con el reposo. Suele evolucionar hacia un dolor más agudo, que persiste aún sin hacer ejercicio y en ocasiones puede irradiar hacia los gemelos o la planta del pie. También es probable que pueda aparecer una marcha de puntillas antiálgica.

Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad del Sever

dolor en el talón

No suele ser necesaria radiografía, salvo que se quieran descartar otro tipo de problemas que pueden dar unos síntomas parecidos, como fracturas por estrés o tumores. El diagnóstico es clínico. El dolor se reproduce o empeora al comprimir la parte posterior del talón con los dedos o al andar de talones. En ocasiones también molesta al realizar una flexión dorsal del pie, que estira los músculos de la cadena posterior. El tratamiento de esta patología puede incluir:

- Fisioterapia
El objetivo que se busca con los distintos tratamientos es disminuir la inflamación. El fisioterapeuta puede utilizar electroterapia, ultrasonidos o Indiba y, también, técnicas miofasciales, estiramientos de la cadena muscular posterior, masaje para relajar la musculatura tensa, pero no en el talón, ya que podría irritar la zona. 

Según los resultados de la valoración, a veces es necesario realizar ejercicios para fortalecer la musculatura antagonista a la afectada, es decir, la de la parte anterior de la pierna (tibial anterior y extensores de los dedos de los pies). Podemos utilizar una goma elástica alrededor del dorso del pie y que se  el niño realice unos movimientos de flexión dorsal del pie (llevando los dedos hacia arriba, resistidos por la goma).

- Antiinflamatorios y o analgésicos
No se debe abusar de los mismos, ya que pueden hacer que el niño al notar menos dolor, vuelva a realizar actividades de impacto antes de tiempo y retrase la recuperación. Si el dolor es muy agudo, ayudarán a evitar una marcha antiálgica de puntillas.

- Taloneras
Son un arma de doble filo. Las de silicona pueden disminuir el dolor al amortiguar el apoyo del talón, pero a la vez producen un acortamiento de la cadena posterior que aumenta su tensión, lo que podría cronificar la patología. También pueden alterar la pisada, haciendo que el peso recaiga más en la parte anterior del pie y se produzca un desequilibrio postural. Por otro lado, tampoco corrigen la rigidez músculo-tendinosa.

- Reposo deportivo
Este punto es fundamental para la recuperación. Sin reposo es muy difícil que ceda la inflamación.

- Plantillas
Según la intensidad y la duración de las molestias, sería aconsejable visitar a un podólogo deportivo, que haga un estudio estático y dinámico de la pisada, y vaya adaptando y vigilando la plantilla conforme mejore la sintomatología.

- Controlar
Pedir a los entrenadores que vigilen el gesto deportivo, ya que en ocasiones una mala ejecución técnica es la que favorece un mal apoyo.

La evolución de la enfermedad de Sever hacia la curación es muy variable en el tiempo. Puede demorarse varios meses, hasta que los núcleos de osificación del calcáneo vayan desapareciendo, o puede dejar de doler, aunque quede bastante crecimiento por darse. Esto dependerá de cada caso en concreto.

Para evitar recaídas es aconsejable ajustar el tiempo de actividad física, asegurando el reposo necesario para evitar irritar la zona y mantener la flexibilidad articular mediante estiramientos de cadenas musculares. Así no perderemos lo que se ha ganado en fisioterapia.

Ante todo hay que explicar a los padres y al niño, que aunque no es una enfermedad grave, hay que tener paciencia, ya que su recuperación puede ser más lenta de lo que nos gustaría.