“Tras, el abismo". Un cuento optimista para padres de niños con discapacidad

Cuando el abismo no es un sitio donde debamos ir

Alejandro Écija
Alejandro Écija Maestro en audición y lenguaje

No es fácil ser padre de un niño con discapacidad. Pero, ¿es que acaso es fácil ser simplemente padre? Nadie nos ha enseñado a poder afrontar los retos del día a día en un hogar con niños con discapacidad, y a menudo, es muy común ver como una familia se desestructura por no saber tomarse un respiro en medio del camino.

Este cuento está escrito para todas aquellas familias que necesitan respirar y reflexionar sobre lo necesarias que son las vacaciones. Es un cuento optimista para niños con discapacidad.

Tras, el abismo. Cuento para padres de niños con discapacidad

Tras, el abismo. Cuento para padres con niños con discapacidad

“Tras, era un abismo. Si, has leído bien. Un abismo impresionante.

Quizás un acantilado espeluznante, o quizás una inmensa catarata.

Pero a Tras, le gustaba pensar de si mismo que era simplemente eso, un abismo.

A él nadie le había dado a elegir. Siempre le dijeron “hay que ver, ser un abismo tiene que ser complicado ¿eh, Tras? Y Tras, el abismo, siempre decía lo mismo: “todos tenemos lo nuestro, nadie pudo elegir”.  Entonces en ese momento, Azul cielo y Polvo de tierra asentían: "es verdad, nunca elegimos ser tierra o cielo”.

Pero cuando Tras, el abismo, miraba en su soledad hacia abajo temblaba en sí mismo. Solo pensaba en la cantidad de metros y metros que había entre él y Polvo de Tierra. Sentía pánico de pensar en lo alto que estaba y en el miedo que le daba poder despeñarse.

Así que en esos momentos le gustaba mirar hacia Azul cielo y pensar que podía ser un pájaro que volaba por aquella inmensa pantalla de cine. Sin embargo, Tras, el abismo, tampoco llegaba a ser feliz o sentirse seguro de sí mismo cuando miraba hacia Azul Cielo y dejaba atrás su propio abismo.

- ¿Y por qué me ha tocado a mi estar tan cerca de un abismo? – decía Tras. Y a pesar de los ánimos que recibía de la gente, no sabía sentirse diferente, pues Tras siempre sentía lo mismo: temblor, pavor, y sudores fríos.

Así que un día rompió a llorar tanto, que empezaron a despeñarse rocas y rocas del centro del abismo, y Tras, descubrió que tras de si mismo, había un corazón inmenso, fuerte y lleno de optimismo. Que mirar hacia abajo no servía de nada si se trataba de compadecerse de uno mismo, y que anhelar ser Azul cielo no era tampoco la mejor opción cuando hasta los cielos tienen días grises, llenos de pesimismo.

Tras el abismo no siempre hay vacío. A veces hay corazón fuerte, brillante como el de Tras. Que ilumina todo aquello que parece oscuro y te hace seguir estando orgulloso de quién eres.

Sobre todo cuando alguien se podría caer por el abismo, y eres tú, Tras, quién lo agarras fuertemente para decirle: "no mires a Polvo de tierra, mira a Azul cielo, y simplemente, vuela”