Hábitos que llevan a los niños a la obesidad - El sedentarismo infantil

Estos son algunos de los hábitos poco saludables que hay que cambiar en los niños obesos

La obesidad infantil es un problema de salud grave reconocido por la Organización Mundial de la Salud que afecta tanto a niños como adolescentes. Esta enfermedad puede desarrollarse a cualquier edad y las causas son muy variadas, motivo por el que los padres debemos estar muy pendientes de las rutinas de nuestros hijos. Y es que hay ciertos hábitos perjudiciales que llevan a los niños a la obesidad. ¿Sabes a qué nos referimos?

La doctora en psicología Silvia Álava nos ayuda a comprender mejor la obesidad de los bebés y los niños, sobre todo en lo referente a la mala alimentación y el sedentarismo.

Algunos de los hábitos que llevan a los niños a la obesidad

Hábitos de los niños hacia la obesidad

Hay muchas causas que pueden llevar a nuestros hijos a padecer obesidad y, junto a ella, problemas de autoestima y depresión que complicarán su crecimiento. Conocer estas causas resulta esencial si queremos prevenir la obesidad infantil en nuestros hijos y asegurarnos de que crecen saludablemente. Estos son algunos de los hábitos que llevan a nuestros pequeños a tener obesidad.

1. La obesidad y la mala alimentación infantil

Nuestros hijos están rodeados de alimentos muy atractivos, pero con poco valor nutricional. Los platos precocinados, los zumos, la bollería, los postres y los dulces son solo algunos ejemplos de ellos. Estos alimentos están llenos de calorías vacías que no aportan nada al crecimiento de nuestros hijos. Además, son los responsables de muchos casos de obesidad infantil a edades ya muy tempranas.

Por ello, es necesario eliminar estos alimentos poco saludables de la dieta de nuestros hijos y sustituirlos por alimentos sanos y variados, como las frutas y las verduras.

2. La falta de ejercicio y sedentarismo lleva al sobrepeso infantil

La falta de ejercicio es otra de las principales causas de la obesidad infantil: nuestros niños, cada vez, se mueven menos y, por ende, no queman las calorías que consumen.

Las horas que pasan delante de las pantallas deben limitarse a 2 al día como máximo y el resto de su tiempo libre debe basarse en el ejercicio. Podemos llevarlos al parque, a caminar o correr, hacer excursiones o cualquier otra actividad que a ellos les guste. Pero, sobre todo, debemos evitar que nuestros hijos pasen muchas horas sentados; que sean sedentarios.

Además de la alimentación y de la falta de actividad física como principales causas de obesidad en nuestros hijos, también hay factores ajenos a nosotros que pueden llevarlos a sufrir sobrepeso.

Riesgos de la obesidad infantil

3. Factores familiares y genéticos

La genética influye mucho en las probabilidades que tienen los niños de padecer obesidad. Por ello, si en la familia hay casos de obesidad, es necesario prestar aún más atención a los hábitos de nuestros hijos. Fomentar una alimentación saludable y una buena rutina de ejercicio físico serán factores claves para prevenir esta enfermedad.

4. Causas psicológicas que influyen en la obesidad infantil

La ansiedad y estrés son también causas de obesidad, por lo que es necesario controlarlos y evitarlos en los niños tanto como sea posible. Un niño puede sentirse estresado por problemas en la familia o bien en la escuela. Por este motivo, es fundamental que los padres prestemos atención a cambios bruscos en su comportamiento: un niño estresado suele comer mucho más de la cuenta y moverse mucho menos.

Además, muchos niños obesos sufren los insultos de otros compañeros de colegio, lo que incrementa su baja autoestima, complejos y ansiedad.

La obesidad y el sedentarismo infantil

5. Ciertos tipos de medicación y su relación con la obesidad infantil

Existen diferentes tipos de medicación que tienen el aumento del peso como efecto secundario (no siempre la obesidad), por lo que deberemos ir con cuidado con ellos si nuestros hijos los toman. Los corticoides y los anticonvulsivos son unos de ellos, aunque hay muchos otros más; recuerda que siempre los tiene que recetar un médico. En este caso, es necesario que los padres leamos bien el prospecto de la medicación de nuestros hijos y, si vemos este efecto secundario en él, deberemos esforzarnos aún más para darles una buena alimentación y una rutina llena de actividad.

Como vemos, las causas de obesidad en los niños son muchas y muy variadas; por este motivo, los padres tenemos la obligación de evitar aquellos malos hábitos que puedan conducir a los pequeños de la familia a consumir alimentos poco recomendables o bien a tener una falta de actividad prolongada.

Consecuencias de la obesidad infantil y el sedentarismo

Las consecuencias del sedentarismo infantil

La obesidad infantil no es algo que solo deba preocuparnos ahora, sino que tiene una larga lista de consecuencias a medio y largo plazo. A continuación abordamos algunas de las más comunes.

- Diabetes tipo 2
Un estilo de vida sedentario y una mala alimentación propician la aparición de la diabetes, enfermedad relacionada con la manera en la que el organismo usa el azúcar ingerido.

- Colesterol y presión arterial alta
La alimentación poco equilibrada es la responsable de un aumento del colesterol en los niños, lo que puede llevarlos a sufrir problemas de presión alta y, con el tiempo, ataques cardíacos.

- Dolor articular
El sobrepeso infantil tiene como consecuencia también el dolor articular, sobre todo en caderas y rodillas. Estas articulaciones deben trabajar mucho más forzadas, lo que hace que se inflamen y duelan.

- Problemas respiratorios y apnea del sueño
Varios estudios han podido relacionar el asma con la obesidad, teniendo más probabilidades de sufrirlo aquellos niños con diagnóstico de sobrepeso. Además, la apnea del sueño, afectación grave de la respiración durante las horas de descanso, también se ha asociado a esta enfermedad.

- Enfermedad del hígado graso no alcohólico
La enfermedad del hígado graso no alcohólico también se ha asociado con la obesidad infantil. Esta afectación hace que se acumulen depósitos de grasa en el hígado, lo que la repercute en el buen funcionamiento de este.

La obesidad infantil es una de las enfermedades que más preocupan a los pediatras, pues el estilo de vida sedentario, así como una mala alimentación, han propiciado un aumento muy significante de los casos en nuestra sociedad.

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