Maniobra de Hamilton en embarazadas

Qué es y qué consecuencias puede tener

Estefanía EstebanRedactora de GuiaInfantil.com

Algunos ginecólogos buscan desencadenar el parto y para ello utilizan la maniobra de Hamilton. Se realiza en la última etapa del embarazo (entre las semanas 38 y 39 de embarazo) y se trata de un tacto vaginal. Te explicamos qué es exactamente esta maniobra, por qué se realiza y qué riesgos tiene para la madre y el bebé.

Qué es la maniobra de Hamilton en la embarazada

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La maniobra de Hamilton consiste en separar el útero de la parte inferior de la bolsa amniótica. Normalmente se realiza en la semana 39 de gestación, cuando el ginecólogo necesita provocar el parto antes de que llegue a término, o a partir de la semana 40, si la embarazada ha llegado a término y no se pone de parto. Esta maniobra la realiza siempre un profesional con experiencia mediante un tacto vaginal. El ginecólogo introduce un dedo en la vagina de la embarazada y lo pasa alrededor del cuello del útero. Una vez separado el útero de las membranas que rodean al bebé, el cuerpo genera unas hormonas que provocan contracciones, las prostaglandinas. En un plazo de entre 24 y 48 horas, se pone en marcha el parto.

Causas y riesgos de la maniobra de Hamilton en la embarazada

El ginecólogo puede tener distintos motivos para adelantar el parto. La suelen hacer si ven que el conducto cervical ya está blando y el bebé preparado para nacer, aunque en cualquier caso debe informar antes a los padres y pedir el consentimiento de ambos. Sin embargo, esta maniobra nunca se debería hacer si el cuello del útero está totalmente cerrado.

Es una maniobra mínimamente invasiva,mucho menos que otras maniobras de inducción al parto. No tiene efectos secundarios negativos ni contraindicaciones específicas. Además, apenas tiene riesgos para la madre y el bebé. Sólo provoca un ligero sangrado (en las 24 horas siguientes al tacto vaginal), de un color que va del rojo intenso al marrón oscuro y la expulsión del tapón mucoso. Y eso sí, puede ser un poco doloroso.  

Esta maniobra no asegura al cien por cien el desencadenamiento del parto, ya que en algunas ocasiones, falla.