Las notas de los niños son de todos
Son días de nervios, de expectativas, de esperanza, de miedos… queda poco para que den las notas a los niños en el colegio y tanto ellos como nosotros estamos hechos un flan. De las buenas notas depende el bienestar del verano, la tranquilidad de las vacaciones y la diversión sin acotaciones de tiempo y espacio.
Pero, ¿te has preguntado alguna vez de qué depende que tus hijos saquen buenas o malas notas? ¿Somos los padres responsables, en alguna medida, de los resultados académicos de nuestros hijos? Quizás, sí. Durante los
primeros años de escolarización, la misión de los padres es reforzar en casa los conocimientos adquiridos en el colegio,
ayudando a los niños en la realización de los deberes, enseñándoles técnicas de estudio y motivándoles para que adquieran disciplina en otras actividades interesantes como la
lectura.

En una de las primeras reuniones del curso, una madre le preguntó a la
profesora si ella consideraba obligatorio que los padres tuviéramos que
hacer los deberes con los niños y cuánto tiempo teníamos que dedicar a esta tarea, dado lo apretado de la agenda casera de la tarde donde apenas hay tiempo para hacer la cena,
bañar a los niños y sentarse a cenar antes de ir a dormir. La profesora le contestó que debía sentarse con su hijo hasta que éste tuviera
adquirido el hábito de estudio, que consiste en ponerse a hacer los
deberes por voluntad propia y estar concentrado durante el tiempo que dure la tarea. Después, conviene estar disponible para cualquier duda o aclaración que necesite el niño.
Una puntuación para tus hijos y un resultado para ti
Y es que después de una dura jornada de trabajo y de las obligaciones cotidianas de la casa, a muchos padres sólo les falta empezar a obligar verbalmente a su hijos a sentarse, de una vez, a hacer los deberes y ponerse a resolver problemas de matemáticas con los niños. Pero cuando llegan las
notas, llegan también los remordimientos. Mientras, los niños piensan "si hubiera estudiado más, ahora podría estar en la
piscina con mis amigos", nosotros nos devanamos los sesos barajando otras posibilidades para el año que viene en busca de más tiempo para poder ayudarles, para ver si de este modo, no se vuelve a repetir un
verano como éste y no tienes que verle
enfadado y con el libro delante.
Por este motivo, cuando lleguen las notas a casa, te invito a pensar: y tú, ¿qué nota te pondrías? Si como
padre has aprobado con nota, ¡enhorabuena! No es una tarea fácil, es muy duro llevar con una
sonrisa el día a día desde que suena el despertador por la mañana y te metes en el atasco de la carretera, el metro o el autobús, hasta que llegas a casa al final de la tarde. Es cansado y exige mucho sacrificio. Felicidades a todos los que han sabido hacerlo bien.
Marisol Nuevo.