¿Cómo combatir la ciática durante el embarazo?

Durante el último trimestre de embarazo, cuando nuestro peso se ha incrementado considerablemente y los músculos abdominales están más distendidos y debilitados, somos un poco más vulnerables a padecer dolores de espalda. Uno de ellos es la ciática, una dolencia caracterizada por dolor agudo en la parte alta del glúteo, que puede extenderse hacia el muslo por donde discurre el nervio ciático. Nuestra nueva silueta y estado son los responsables de la compresión y posterior inflamación del nervio ciático que puede producirnos molestias y dolor a la hora de caminar o cambiar de posición, incluso impidiéndonos por completo el movimiento debido a una posible atrofia muscular.

Trucos para prevenir la ciática en el embarazo

Ciática en el embarazo

Aproximadamente, un 30 a un 35 por ciento de las futuras mamás padecen dolores lumbares o ciática durante el embarazo. A medida que el útero se expande dentro de la pelvis, los nervios espinales de la parte baja de la espalda que alimentan el nervio ciático quedan comprimidos causando dolor. Asimismo solemos adoptar malas posiciones, cuando nuestro eje de gravedad queda desplazado a causa de nuestra barriga, que pueden favorecer la aparición de ciática.

Para paliar las molestias o prevenir los síntomas, podemos adoptar algunas medidas útiles para recorrer este último trayecto de nuestro embarazo en forma:

- Ser conscientes de las causas que pueden producirla: aumento de peso, relajación de los músculos abdominales, falta de tonicidad en los glúteos, el efecto de las hormonas que favorecen la relajación para facilitar el parto o falta de ejercicio físico.

- Adoptar buenas posturas: mantener la espalda erguida, reposar la espalda en un cojín y estirar las piernas al sentarnos, no permanecer demasiado tiempo en la misma postura, usar unos zapatos cómodos con un tacón adecuado (ni muy planos ni muy altos).

- Levantarse a caminar a menudo si se trabaja sentada y no permanecer de pie parada durante mucho tiempo. Elige una silla adecuada que se ajuste a tu espalda y tenga posibilidad de apoyar la zona lumbar y los pies.

- Descansar bien y dormir cómodamente, preferiblemente del lado izquierdo y con un cojín entre las rodillas y otro bajo la barriga.

- No realizar movimientos bruscos, ni torsiones ni esfuerzos.

- No engordar más de lo recomendado.

- Evitar levantar peso o hacerlo siempre procurando doblar las rodillas y manteniendo la espalda recta.

- Aplicar calor en la zona, especialmente calor seco.

- Practicar yoga prenatal o recibir masajes prenatales que ayudan a aliviar el dolor y la tensión.

- Hablar con tu médico por si cree recomendable algún medicamento o vitaminas del grupo B.

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