El síndrome de Wendy o de la madre sobreprotectora

Estefanía EstebanRedactora de GuiaInfantil.com

Lo reconozco. A veces me siento un poco Wendy. Soy incapaz de dejar que mi hija lleve un ejercicio al colegio sin terminar. O que llegue tarde porque le da pereza despertarse. Sufro con cada uno de sus tropiezos. Y con sus desilusiones. Soy incapaz de dejar su cuarto desordenado. Y sí, intento ponerle las cosas fáciles.

Reconocer el problema es el primer paso. Sé que esto no le hace ningún bien. Sé que es la contra-educación. Hacerlo todo para evitar al niño problemas sólo puede acrecentar el problema, y conseguir un hijo vago, desmotivado y con poca capacidad para tolerar la frustración.

Qué es el síndrome de Wendy en las madres

Madre hace los deberes al hijo

En el cuento de Peter Pan, Peter representaba a ese adulto que no quiere crecer, que se niega a madurar, que nunca quiere hacer frente a sus responsabilidades. Peter Pan quiere ser un niño para siempre. Wendy, sin embargo, es la persona que vela por él, le protege y hace todo lo posible porque no le ocurra nada. La madre Wendy es aquella madre sobreprotectora, que está siempre atendiendo a su hijo, olvidando incluso que ella también necesita un tiempo y un espacio para ella. 

¿Por qué ocurre esto? El síndrome de Wendy no es malo, pero sí puede ser perjudicial para los hijos si se lleva al extremo. Los psicólogos dicen que es típico de personas que en su niñez sintieron una carencia afectiva, una falta de atención. Más tarde, como madres o como padres, quieren evitar a toda costa este sentimiento a sus hijos, y hacen todo lo contrario: estar constantemente encima de ellos. 

Síntomas del síndrome de Wendy en una madre o un padre

Cuando la madre o el padre tienen el síndrome de Wendy, buscan a toda costa ser importantes en la vida de sus hijos y en la familia. Es más: necesitan sentirse imprescindibles. Por eso, se responsabilizan de todas las tareas posibles. Estas son algunas de las características de las personas que sufren esta necesidad:

- Se encargan de realizar todas las tareas de casa posibles para que los hijos no tengan que hacerlas (fregar, recoger, hacer la comida...).

- Intentan evitar la frustración de sus hijos, eliminando obstáculos de su camino (se dejan ganar en el juego, guardan los deberes que olvidaron meter en la mochila...).

- Son madres o padres controladores.

- Busca agradar constantemente a los demás, renunciando incluso a sus propias necesidades. 

- Son madres y padres que se sacrifican por sus hijos. Son capaces de hacer cualquier cosa por ellos.

- Evita las discusiones. No le gusta molestar a nadie. Huyen de las situaciones conflictivas.

- Tienen un gran instinto de protección y cuidado de los niños.

La solución ante esta actitud es darse cuenta y reaccionar: decir No. No a asumir todas las tareas. No a responsabilizarse de lo que hagan los demás. No a solucionar todos los problemas. No a sacrificarse de forma constante. Sí a dedicarse un tiempo y un espacio. Se puede ser una madre protectora sin necesidad de ser Wendy.