Bullying - ¿Quién es el agresor y quién es la víctima en el acoso escolar?
Te contamos cómo identificar al agresor y a la víctima del acoso escolar y qué hacer en los casos de bullying
- Características de víctimas y agresores dentro del acoso escolar
- Señales de que tu hijo está siendo víctima de bullying y qué debes hacer
- ¿Y si es al revés? Signos de que tu hijo es un bully y qué debes hacer
- La importancia de conocer los tipos de acoso que sufren los niños
El bullying es un problema que afecta a muchos niños y jóvenes en los colegios, y para abordarlo es importante entender los roles que juegan tanto el agresor como la víctima. Por eso, al hablar de bullying, ¿quién es el agresor y quién la víctima en el acoso escolar? ¿Cómo identificar sus características y por qué ambos necesitan apoyo y comprensión? Cuando los padres tienen esta información, pueden ayudar a prevenir y reducir el acoso, creando entornos educativos más seguros y respetuosos.
Características de víctimas y agresores dentro del acoso escolar

Según el psicólogo José María Avilés, experto en acoso escolar, alrededor del 6 por ciento de los alumnos puede ser víctima de este fenómeno. Sin embargo, advierte que es importante tratar el bullying con prudencia y no asumir que todos los conflictos entre niños son acoso, por lo que hay que identificar correctamente cuando se trata de bullying para hacer una intervención eficaz.
El perfil del agresor de bullying
Se caracteriza por comportamientos provocadores e intimidatorios. Su actitud es de agresión constante, y tienden a poseer un modelo agresivo de resolución de conflictos. Los niños que actúan como agresores tienen dificultad para ponerse en el lugar del otro. Estas actitudes se deben a varios factores:
- Familia con pobreza de afecto
Muchos agresores provienen de familias donde se minimizan los problemas emocionales o se resuelven mediante el uso de la violencia física o psicológica. - Tienen modelos de comportamiento violento
Es común que los niños agresores hayan sido testigos o víctimas de violencia en casa y replican ese comportamiento para expresar su frustración. - Deseo de poder y control
Los agresores disfrutan de la sensación de poder que obtienen al intimidar a sus compañeros, que por lo regular es debido a sus propias inseguridades personales. - Falta de empatía
La incapacidad para comprender el dolor de los demás hace que los agresores sean insensibles a las consecuencias de sus acciones porque simplemente no dimensionan el dolor ajeno. - Experiencias de humillación y presión
Algunos agresores replican el comportamiento porque ellos mismos han sido humillados o presionados quizá en casa o por parte de otros adultos. - Uso de agresiones
Los agresores recurren a insultos, golpes, empujones, rumores y aislamiento social. También pueden crear apodos ofensivos o difundir mentiras para afectar la imagen de la víctima.

Cómo es la víctima del acoso escolar
Por otro lado, las víctimas de bullying son niños que no tienen habilidades para defenderse. Son más sensibles, tímidos o reservados, lo que los hace vulnerables a ser atacados. A menudo, tienen dificultades para socializar y son objetivos fáciles para los agresores. Aquí, las características comunes de las víctimas:
- Baja autoestima
Las víctimas tienen una imagen negativa de sí mismas y piensan que no son buenas o que no merecen respeto. La baja autoestima las hace propensas a aceptar las agresiones sin protestar. - Sensibilidad y empatía
A diferencia de los agresores, las víctimas están en el lado contrario: suelen ser niños sensibles y empáticos, lo que significa que se sienten muy heridos por las agresiones, y les cuesta muchísimo reaccionar. - Dificultades para defenderse
Las víctimas de bullying tienen miedo de confrontar a los agresores o de pedir ayuda, por temor a que el acoso empeore. También pueden sentir vergüenza o culpa por ser objeto de burla. - Aislamiento social
Algunos niños que son víctimas de bullying tienen problemas para integrarse al grupo, lo que facilita que sean apartados y sean blanco de agresiones. El aislamiento también puede perpetuar el problema. - Poca o excesiva reacción a la agresión
Algunas víctimas prefieren no decir nada por miedo y otras expresan su sufrimiento a través de problemas como ansiedad, tristeza, bajo rendimiento académico o pensamientos autolesivos.
Señales de que tu hijo está siendo víctima de bullying y qué debes hacer

El acoso escolar, conocido como bullying, es un problema que afecta cada vez más a niños y adolescentes en los centros educativos de todo el mundo. El acoso escolar, como lo señala su nombre, tiene lugar en los colegios y otros espacios educativos, y una de las características que hace que el bullying sea difícil de detectar y erradicar es su naturaleza invisible para los adultos.
Frecuentemente las agresiones ocurren en lugares donde no hay una supervisión directa por parte de los profesores o de las autoridades del plantel, como los baños, pasillos, comedores y patios. Es por esta razón que los maestros y padres pueden no tener conocimiento de lo que en verdad está sucediendo, lo que complica la intervención y el apoyo oportuno hacia la víctima.
En casos que han ido en escalada, el acoso sobrepasa las paredes del colegio y se extiende al ámbito digital, convirtiéndose en el llamado ciberbullying. Esto puede incluir intimidaciones a través de mensajes de texto, llamadas telefónicas, correos electrónicos y, lo más común, las redes sociales, lo que agrava la situación, ya que el acoso continúa cuando la víctima está fuera de la escuela.
Por eso, si notas cambios bruscos de conducta, miedo a ir al colegio, aislamiento, lesiones sin explicación, problemas de sueño o un descenso en el rendimiento escolar, conviene prestar atención y hablar con tu hijo en un ambiente de confianza. Si sospechas que está sufriendo bullying, toma en serio lo que cuenta, informa al centro educativo y acuerda con los profesores un plan de protección.
¿Y si es al revés? Signos de que tu hijo es un bully y qué debes hacer

Descubrir que tu hijo puede estar haciendo bullying a otros niños es difícil de aceptar, pero detectarlo a tiempo permite intervenir antes de que la conducta avance. Algunas señales pueden ser que el niño disfrute humillando o ridiculizando a otros, tenga necesidad de dominar al grupo, justifique agresiones diciendo que la víctima 'se lo merece' o muestre poca empatía por los demás.
Ante estas señales, lo primero es averiguar qué está pasando sin justificar la conducta ni etiquetar al niño. Pregúntale qué ocurrió y cómo cree que se sintió la otra persona, además de qué podría haber hecho de otra manera. Es importante dejar muy claro que enfadarse, sentir celos o querer pertenecer a un grupo son emociones válidas, pero intimidar, amenazar o agredir NO lo son.
Si existen sospechas fundadas o el colegio ya ha informado de episodios concretos, se debe avisar al centro y trabajar junto a tutores y orientadores. Lo ideal es pedir una reunión para conocer los hechos, saber si la conducta se repite y acordar medidas de seguimiento. Familia y escuela deben transmitir límites coherentes y evitar respuestas que humillen públicamente al niño.
Pide ayuda profesional cuando las agresiones sean frecuentes o intensas, el niño no muestre arrepentimiento ni empatía, disfrute haciendo daño, amenace a otros, presente problemas de conducta o la situación no mejore a pesar del trabajo conjunto. En esos casos, el pediatra, el psicólogo y el orientador escolar pueden enseñar estrategias de autocontrol, empatía y resolución de conflictos.
La importancia de conocer los tipos de acoso que sufren los niños

Para abordar el bullying hay que reconocer que tanto el agresor como la víctima necesitan apoyo. Es un error común ver al agresor como el único culpable y a la víctima como la única afectada. Ambos son el resultado de situaciones complejas, además de que no es un problema reciente ni aislado, sino que se ha presentado en diferentes contextos y culturas a lo largo del tiempo.
Hoy en día, la conciencia social ha aumentado, y se ha vuelto vital actuar preventiva y correctivamente. Para eso, hay que distinguir los diferentes tipos de acoso que pueden ocurrir, por ejemplo:
- Exclusión social. Consiste en ignorar, aislar o dejar fuera del grupo a un niño de forma intencionada. Puede resultar especialmente dolorosa porque afecta a su necesidad de pertenencia y aceptación.
- Acoso psicológico. Incluye persecución, intimidación, chantaje, manipulación, amenazas, burlas o humillaciones repetidas. Este tipo de acoso puede dañar seriamente la autoestima y la seguridad emocional del niño.
- Acoso físico. Puede manifestarse mediante golpes, empujones, patadas, agresiones o peleas provocadas. Es una de las formas de bullying más visibles, aunque muchas veces ocurre cuando no hay adultos presentes.
- Acoso sexual. Incluye conductas de asedio, comentarios, insinuaciones, contacto inapropiado o abuso sexual. Es una situación especialmente grave que requiere intervención inmediata para proteger al menor.
- Ciberbullying. El acoso también puede trasladarse a redes sociales, chats, videojuegos o mensajes privados mediante insultos, amenazas, rumores o difusión de contenido humillante. En estos casos, el daño puede continuar incluso fuera del horario escolar.
Identificar qué tipo de acoso está ocurriendo permite intervenir antes de que el problema se agrave. Padres, profesores y cuidadores deben estar atentos a cambios de conducta, aislamiento, miedo, lesiones, pérdida de objetos o rechazo repentino a acudir al colegio.
Puedes leer más artículos similares a Bullying - ¿Quién es el agresor y quién es la víctima en el acoso escolar?, en la categoría de Bullying en Guiainfantil.com.
Publicado:
Actualizado:
Bibliografía
- Comisión Nacional de los Derechos Humanos (2020) Contra el Bullying. Guía para docentes, alumnado, familias y comunidad escolar: di NO al acoso escolar. Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) México, tríptico Disponible en https://www.cndh.org.mx/sites/default/files/documentos/2022-02/Cuadr_Contra_Bullying.pdf