Precauciones de la dieta vegetariana en el embarazo

Recomendaciones a tener en cuenta para la embarazada vegetariana

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Una dieta vegetariana bien planificada, puede, en condiciones normales, presentar beneficios como un alto aporte de fibra y bajo de grasa, además de ser suficiente para cubrir las necesidades nutricionales.

Sin embargo, conviene extremar las precauciones si se sigue una dieta vegetariana en el embarazo, ya que el aporte de algunas vitaminas y minerales cruciales para el desarrollo del bebé puede verse comprometido.

Cómo llevar una dieta vegetariana en el embarazo sana y saludable

Dieta vegetariana en el embarazo

Para llevar una correcta dieta vegetariana en el embarazo con todos los aportes nutricionales necesarios para el correcto crecimiento del bebé es recomendable seguir estos consejos: 

- Hierro. La falta de hierro produce anemia, muy frecuente en el embarazo debido al aumento del volumen sanguíneo. El hierro hemo se encuentra en exclusiva en  alimentos de origen animal, mientras que el hierro no hemo puede encontrarse tanto en alimentos de origen animal (como el huevo) como de origen vegetal, siendo el único hierro presente en los vegetales. La principal diferencia entre ambos tipos de hierro es su absorción y aprovechamiento en el organismo. Solo una cantidad inferior al 5% del hierro no hemo aportado con la dieta se absorbe, frente al 25% del hierro hemo. Para aumentar la eficiencia de su absorción, el hierro no hemo puede combinarse con alimentos ricos en vitamina C –siempre en la misma ingesta-, como naranja, pimiento, brócoli o tomate. El aporte de hierro en la dieta vegana puede obtenerse, por ejemplo, de legumbres, incluyendo la soja, frutos secos y semillas o verduras de hoja verde como espinacas y acelgas.

- Proteína. La calidad de la proteína es muy importante durante el embarazo, por lo que, al no aportar proteína de origen animal, hay que escoger cuidadosamente las fuentes proteicas para que su combinación tenga el valor biológico más alto posible.

- Zinc. El zinc participa en la síntesis de proteínas, la división y el crecimiento celular y el metabolismo de los ácidos nucleicos, funciones esenciales que, durante el embarazo, se ven amplificadas. También es necesario para el desarrollo del cerebro del feto, y de su sistema inmune, además de relacionarse con partos prematuros y con bajo peso cuando hay deficiencia. Para conseguir un buen aporte de zinc, deben incluirse en la dieta ajo, frutos secos y semillas, cereales integrales, legumbres y, de vez en cuando, una onza de chocolate negro.

- Vitamina B12. Esta vitamina solo puede obtenerse de alimentos de origen animal, por lo que, si no se consumen, deberán tomarse suplementos alimenticios, vitamínicos, o alimentos enriquecidos con la misma.

- Vitamina D. Dependiendo del país y la estación del año- ya que el cuerpo humano es capaz de sintetizarla con la ayuda de la luz solar-, puede ser necesario un suplemento de vitamina D durante el embarazo. Esta vitamina es necesaria para potenciar la absorción del calcio, algo de tremenda importancia durante el embarazo, ya que se están formando los huesos del feto.

- b. El calcio de los lácteos es el que más fácilmente se absorbe, pero, si no se consumen, es conveniente asegurar un buen aporte de otras fuentes, como las verduras de hoja verde, el brócoli, y las leguminosas, sobre todo la soja en todas sus variedades.