Niños que muerden todo lo que tienen a su alcance

Qué hacer si el niño mordisquea cualquier objeto

Algunos niños muerden constantemente cualquier objeto que les rodea como por ejemplo los lápices, las mangas de su ropa, las uñas, los juguetes, etc. 

Esta situación preocupa a muchos padres que no saben qué hacer para corregir la conducta de morder de su hijo y, además, puede favorecer que el niño o la niña padezca alguna infección, se lesione la dentadura o sufra problemas digestivos como consecuencia de introducir en su boca cualquier objeto con el fin de moderlo. 

Por qué algunos niños muerden todo lo que tienen a su alcance

Cuando los niños muerden todo 

En la infancia temprana la acción de morder objetos es algo absolutamente normal que tiene lugar principalmente cuando los niños se encuetran en la fase de dentición o cuando necesitan explorar su entorno. Como sabemos, esta conducta la realizan para aliviar la presión o dolor que sienten en las encías. 

Sin embargo, si el niño ya no está en fase de dentición es posible que continue mordiendo objetos por muchos los motivos. 

Pero, si persiste durante la etapa preescolar, lo más probable es que la conducta de morder sea una vía de escape que el cerebro del niño ha encontrado para amortiguar emociones negativas como estrés, ansiedad, aburrimiento, nerviosismo, frustración o miedo. 

Es frecuente que este tipo de conductas se observen en los niños. Principalmente porque todavía no tienen suficiente habilidad, debido a su corta edad, para manejar su ansiedad o cualquier otra emoción negativa. Y, por tanto, desconocen otras alternativas más eficaces y adaptativas para descargar tensión.

Otras veces, los niños aprenden que cuando muerden algún objeto automáticamente captan la atención de sus padres, ya que estos comienzan a observarlos y a dirigirles su atención para que dejen de morder. Por lo que es posible que utilicen esta conducta también para llamar la atención de los progenitores.  

¿Qué podemos hacer los padres para que el niño deje de morder?

- Lo más importante es observar en qué momento del día tiene lugar esta conducta. Una observación minuciosa de las circunstancias en las cuales el niño recurre a los mordiscos, puede darnos muchas pistas para averiguar cuáles son los motivos por lo que realiza esta conducta. 

- Reforzar al niño cuando no muerda y esté realizando otras conductas más adaptativas. Si queremos que una conducta se repita debemos reforzarla. Hay que elogiar al niño cuando realice una conducta apropiada. Por ello, si el niño no está mordiendo ningún objeto podemos premiarle dándole una caricia, sonriéndole o diciéndolo ¡muy bien!

- No castigar. Castigar a un niño no implica que aprenda qué conductas son más adecuadas. Con el castigo o la prohibición (“¡deja de hacer eso ahora mismo!”) se consigue únicamente que el niño deje de morder en ese momento pero el niño no aprende conductas alternativas. 

- Enseñar nuevas alternativas para descargar tensión. Podemos ayudar a los niños a sentirse más tranquilos enseñándoles ejercicios de relajación. Un ejercicio muy útil que sirve para bajar los niveles de activación es la relajación muscular progresiva de Jacobson. También, puede ser de gran ayuda enseñar a los niños a respirar de manera lenta y profunda, este ejercicio es conocido como respiración diafragmática. El deporte es una vía de escape muy útil para bajar los niveles de ansiedad y, a su vez, es altamente beneficioso para la salud por lo que inicitar a los niños a realizar alguna actividad deportiva puede ser una buena idea. 

Por supuesto, es muy útil e importante que como padres nos mostremos disponibles y accesibles para que puedan acudir a nosotros si tienen algún problema que les preocupa ya que la conducta de moder, como anteriormente hemos dicho, suele ser una consecuencia de un elevado nivel de ansiedad.