Niños que vuelven a hacerse caca encima. Regresiones en niños

¿Por qué sufren retrocesos algunos niños?

Nuria G. Alonso de la Torre
Nuria G. Alonso de la Torre Psicóloga infantojuvenil

En el desarrollo de un niño hay diferentes habilidades básicas que son primordiales que adquiera para poder ser autónomo en su vida, no obstante, ese proceso no tiene por qué ser lineal y en ocasiones, puede aparecer un retroceso en aprendizajes como su alimentación, vestirse solo, dormir 8 horas toda la noche o control de pis o de la caca. En Guiainfantil.com tratamos este último caso: niños que vuelven a hacerse caca encima de nuevo.

Retrocesos en niños que vuelven a hacerse caca encima 

Niños que se hacen caca encima de nuevo

En el caso del control de la caca es importante señalar que un retroceso no es que haya olvidado todo lo que ha adquirido durante este tiempo, sino que es un proceso que puede tardar en consolidarse hasta los 6 años. Por eso, es importante que no te confíes y a pesar de que pienses que ha superado hacerse caca encima y lo controla sigas atento y no te angusties si vuelve a suceder.

Aunque no siempre hay una explicación para estos retrocesos y simplemente forma parte del proceso de aprender, en la mayoría de los casos es más frecuente que coincida cuando hay un acontecimiento importante en la vida del niño o estresante en algún ámbito relacionado con alguna de las siguientes áreas:

- Personales: Crecer no es fácil y tener que vencer ciertos obstáculos o preocupaciones tampoco. Es frecuente que “quieran ser mayores “y después empiecen a darse cuenta de que no se sentían tan preparados como creían y empiecen a ser más conscientes de las responsabilidades que implica crecer y tengan miedo a ser autónomos y por eso prefieran volver durante un tiempo a una etapa en la que se sentían más seguros de sí mismos. 

- Familiar: Cualquier cambio familiar puede generarle angustia, ya se de residencia o que altere su rutina familiar tal y como la conoce (divorcio, fallecimiento, llegada de un hermano...). A menudo, se infravalora el impacto que puede tener en su vida por el hecho de ser pequeño, pero justamente por eso importante tenerlo en cuenta ya que tiene menos habilidades para comprender conceptos que para él todavía son abstractos como la muerte o el divorcio.

- Colegio: Empezar o trasladarse a otro colegio, tener otra profesora u otros compañeros de clase son cambios que pueden generar en él cierto nerviosismo. Lo que puede empezar con ilusión, puede convertirse en una fuente de preocupación semanas más tarde al ver que no está su madre, tiene una disciplina distinta a la que hay en casa, tiene que relacionarse con personas que no conoce, adaptarse a unas nuevas normas o incluso perder el apoyo de un compañero que ya no está en clase y al que tenía cariño. 

- Social: En el ámbito social, los problemas más habituales son aquellos relacionados con sus amigos o peleas con algún compañero. Además, también suelen influirles mucho las comparaciones con el resto de compañeros o con sus hermanos por parte de la gente que le rodea o incluso de él mismo. Hay niños que les llega a avergonzar tanto hacerse caca encima que tratan de controlar en exceso la situación y no acuden al baño hasta que es demasiado tarde. 

Qué hacer si el niño vuelve a hacerse caca

Muchas veces según cómo actúes en este tipo de retrocesos conseguirás que se superen por sí solos o empeorarás la situación, así que por eso es conveniente que tomes buena nota de los consejos que te proponemos a continuación:

- No te obsesiones con la caca: Al final, esta situación puede servirle para que entienda que no todo se reduce a la caca y que no se sienta tan observado, por eso es importante no estar constantemente preguntándole durante las comidas. Tu hijo trata de agradarte y si ve que no lo logra se frustrará aún más. Un ambiente relajado aumenta las probabilidades para que se encuentre más tranquilo y resolver el problema.

- No te dejes llevar por tus emociones: Trasladarle tus temores o tu mal humor no va a ayudar a tu hijo, sólo generará en él más presión y también en ti, así que lo mejor es que trates de aceptar que forman parte del desarrollo y le des su espacio.

- No utilices un refuerzo negativo: Los castigos o las amenazas no le ayudarán, pero tampoco que le imites o le compares. En vez de eso, procura acompañarle en ese proceso dándole tu apoyo.

- No refuerces su inseguridad: Es un momento clave para que le aportes confianza en sí mismo y trabajes su autoestima. Más tarde o más temprano acaban consolidando el control de esfínteres, así que aprovecha para celebrar cada pequeño avance y demostrarle que puede ir superándose día a día.

- No dilates en el tiempo la visita al pediatra: Es muy importante descartar problemas de salud antes iniciar cualquier otro tipo de medida y no esperar demasiado, así que si observas que lleva así más de tres semanas acude a un especialista que pueda guiarte en todo este proceso y ofrecerte soluciones ajustadas a las necesidades del niño.