Las regresiones del niño en la vuelta al colegio

El estrés del inicio escolar puede provocar que el niño vuelva a mojar la cama

¡Qué nervios, la vuelta al colegio! Mi hija Alba no deja de preguntar cuándo empieza el año escolar, qué profesora le tocará este año, qué niños tendrá en clase, ¿estarán sus amigos del año pasado?… un sinfín de preguntas aporrean su cabeza a cada instante y me las hace saber aunque sean las cinco de la mañana como su fuente de respuestas instantáneas que soy.

¿Pero qué ocurre cuando la vuelta a la escuela produce una regresión del niño en la vuelta al colegio?, ¿Cuando vuelven a hacerse pis encima, se chupan el dedo de nuevo o están más mimosos? 

¿Por qué se da la regresión del niño en la vuelta al colegio?

Regresión en la vuelta al colegio de los niños 

Si no fuera por que me persigue día y noche por toda la casa con sus preguntas, realmente parecería que no experimenta ninguna novedad en su vida cotidiana: juega como siempre, canta como siempre (es decir desafinando terriblemente) y se pelea con su hermana como siempre, es decir minuto sí minuto no. 

Sin embargo, la pasada noche, se levantó asustada porque se había hecho pis en la cama. Avergonzada vino a mi cama y me dijo con voz asustada “Mamá creo que he soñado que estaba en el baño y me he hecho pis”. Evidentemente hace años que ya no mojaba la cama, y esto la desconcertó terriblemente. “No te preocupes cariño, es normal, estás nerviosa”. Cambiamos las sábanas y no se habló más del tema.

El caso es que al día siguiente pasó lo mismo, y comentándolo con el pediatra, me dijo que era algo muy habitual cuando los niños viven momentos de estrés, y el colegio es uno de ellos.

Todas aquellas dudas que le rondaban la cabeza eran un reflejo de la ansiedad que está experimentando. La vuelta al colegio es uno de los peores momentos del año para ella, junto con la llegada de los Reyes Magos, cuando se le cae un diente y espera despierta durante horas a que llegue el Ratón, e incluso cuando nos enfadamos con ella, así que su forma de expresarlo inconscientemente es dando rienda suelta a su vejiga en el momento más insospechado.

Este tipo de comportamiento, tiene hasta un nombre, “Regresión del niño” y no solo se trata de mojar de nuevo la cama, aunque haga años que ya no lo hacía, sino también empezar a chuparse el dedo, morderse las uñas, masticarse el pelo, hablar como un bebé y sentir que necesita más protección de mamá y papá de lo normal.

Suele darse en niños con poca seguridad en sí mismos, como es el caso de mi hija, ya que ella es melliza y tras varios meses de vacaciones junto a su hermana sin separarse ni un minuto para mi desesperación, llega el momento de que cada una va a una clase diferente, además de las grandes incertidumbres que suponen para ella el paso de curso escolar.

No hay que preocuparse, y mucho menos enfadarse con el niño, ni decirle frases que puedan dañar su autoestima como “tú ya eres mayor para hacer eso”, ya que es algo habitual y pasajero. Conviene no darle demasiada importancia a no ser que los episodios se repitan durante varios meses, momento en el que conviene preguntar al pediatra y buscar el verdadero problema de la regresión del niño en la vuelta al colegio, para ver si se puede solucionar. 

Mi hija incluso me ha pedido que le compre unas braguitas de noche (que no pañales, aunque realmente sea lo mismo) porque se siente más segura con ellas, y simplemente por el hecho de ponérselas ya no se le escapa. Pero lo mejor de todo, es que a su hermana melliza, le han hecho tanta gracia que ha decidido solidarizarse con ella y ponérselas también. Así que tengo a dos niñas enormes de siete años andando por casa muertas de la risa, vestidas con pañales.