Trucos para mejorar y entrenar la resilencia en los niños

La flexibilidad es un valor a enseñar a los niños

Andrés París

Deseo explicaros de la forma más sencilla que sea capaz el significado de un término que esta sonando mucho últimamente: la resiliencia.

Imaginad un lápiz que lo parto por la mitad. ¿Que ocurre? que se rompe y ya no volverá a su estado primario. Puede ser que lo pegues con pegamento o celo, que lo intentes juntar, pero ya no volverá a su estado anterior.

Ahora imaginad una caña de bambú, la intentamos partir, la doblamos pero siempre vuelve a su forma anterior.

Si lo trasladamos a personas, el lápiz sería una persona no resiliente, y el bambú una persona resiliente, una persona que se adapta a los cambios y los gestiona de manera adecuada. ¿Cómo podemos mejorar y entrenar la resilencia en los niños?

Trucos para mejorar y entrenar la resilencia en los niños

Trucos para mejorar y entrenar la resilencia en los niños

“La capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobre ponerse a ellas es la resiliencia.” Además gracias a esta capacidad podemos afrontar crisis, situaciones traumáticas, e incluso descubrir en nosotros recursos que creíamos que no teníamos para afrontar estas situaciones.

Por tanto la resiliencia es algo que podemos desarrollar. Es positivo entrenar en los niños estos 3 aspectos muy fáciles pero a la vez básicos, para ir desarrollando en ellos esta capacidad.

1. Enseñale a conocerse más. Que conozca sus límites, sus virtudes, sus emociones, sus sentimientos , etc… Propongo la técnica del "bote de Ketchup";  preguntalé que ¿si fuera un bote de Ketchup por qué ingredientes le deberíamos comprar y por cuales no?  de esta manera se le invita a profundizar en su interior, analizarse y hacer autocritica.

2. Enséñale a ser más flexible y a relativizar. Tenemos que enseñarles a que sean flexibles, a mejorar su adaptación. Para ello propongo la Técnica de las Consecuencias. Invitalé a que piense en una preocupación que para él o ella sea lo suficientemente importante; supongamos que va a suspender inglés, entonces le pedimos que escriba las cosas que no quiere que sucedan en su vida, y seguramente escriba algo parecido a: No quiero morirme, no quiero que mis padres se separen, no quiero estar enfermo, etc…

Una vez que lo ha escrito, las relacionamos con su preocupación:

- ¿Si suspendes inglés te vas a morir?, obviamente no.

- ¿Si suspendes inglés se van a  separar tus padres?, obviamente no.

- ¿Si suspendes inglés vas a enfermar?, obviamente no.

Así de esta manera confrontamos a nuestros hijos para que calibren lo realmente importante , relativicen y se adapte en función de la importancia de las circunstancias o situaciones.

Lo que si debemos enseñarle también, es que suspender seguramente responde más a una falta de actitud o responsabilidad propia que de otras causas.