La ratonera. Cuento para explicar el terrorismo a los niños

Cuentos infantiles que nos ayudan a educar a los hijos

La ratonera es un cuento corto para niños escrito por Marisa Alonso Santamaría. Un cuento nuevo que nos ayuda a explicar el terrorismo a los niños. Y es que hay circunstancias que son tan complicadas de transmitir a los niños que, en ocasiones, es más sencillo recurrir a los cuentos y las historias ficticias.

Este es un cuento que plantea, con un gato y ratoncitos como protagonistas, una situación similar a la que viven las víctimas del terrorismo. Para que puedan entender cómo se sienten quienes padecen estos ataques atroces.

Cuento que explica el terrorismo a los niños

 Cuento para explicar el terrorismo a los niños

Todos estaban de acuerdo en que la ratonera era un lugar tranquilo y seguro.  Allí los ratones eran muy felices y todos sus habitantes llevaban una gran sonrisa dibujada en la cara.

Los ratones jugaban, paseaban, comían, echaban grandes siestas y cuidaban de los ratoncitos más pequeños sin que nada alterara su vida.

Un día, apareció un malvado gato por los alrededores y pasó algo que cambió sus vidas de manera inesperada. Sin ninguna razón empezó a atacarlos cruelmente.

- ¡Miserables roedores! - maulló el gato lleno de odio con voz atronadora y, empezó a dar zarpazos a diestro y siniestro golpeando a los ratones que encontraba a su paso. 

Los ratones corrieron aterrados en todas direcciones sin saber por dónde escapar. 

- ¡Miaaaaauuuuuu! - maulló de nuevo el malvado gato asustando muchísimo a unos pequeños ratoncitos a su lado.

- Haré que saquéis brillo a mis bigotes - dijo en voz muy alta para que todos escucharan lo que decía.

- ¡Pronto acabaré con todos vosotrooooooossss! - ¡Nuncaaaaa os olvidaréis de mí! - dijo arrastrando las palabras mientras golpeaba a dos ratones con su fuerte cola.

Y como llegó, de un salto sigiloso se marchó.

Los ratones escondidos entre las piedras en pequeñas cuevas y tapados con las hojas caídas de los árboles no se atrevían a salir; a pesar de que parecía que el gato se había ido hacía rato.

Al amanecer, poco a poco, los ratones fueron asomando las cabecitas tiritando de miedo y se miraban muy asustados unos a otros sin entender nada. Enseguida vieron el destrozo que el gato había hecho en la ratonera y, lo más triste,  a sus amigos roedores muertos o malheridos.  Todos se volcaron en dar ayuda a los más necesitados y cuidar de los ratoncitos más pequeños.

Mientras enterraban a los muertos, cuidaban de los heridos y arreglaban sus casas el silencio era sepulcral. 

¿De dónde venía ese gato terrorífico?, ¿por qué los atacaba de esa manera tan cruel?, ¿volvería a hacerlo? 

Con el tiempo la normalidad volvió a la ratonera. Nacieron nuevos ratoncitos, volvieron a pasear, a jugar, a dormir; pero el terrible suceso quedó grabado en sus cabezas y en sus corazones y, nunca volvieron a ser los mismos de antes. Los ratones aprendieron a valorar más la vida que tenían; sin embargo, lo que jamás lograron entender fue el motivo de ese atroz ataque perpetrado por alguien malévolo, lleno de odio y sin piedad, que tanto daño les había causado.