Pulpitos de punto en bebés prematuros. No son tan beneficiosos como se piensa

Conoce cómo surge la moda de los pulpitos de ganchillo o de crochet

Carla Estrada

Cuando Dios nos premia con la llegada de nuestro anhelado hijo(a), cuidamos nuestro embarazo para que todo llegue a feliz término, pero por diferentes causas se puede adelantar el nacimiento y nuestro hijo(a) nace de una forma prematura. Y es entonces cuando los padres, queriendo salvar y mejorar la vida de nuestro pequeño, buscamos todo tipo de opciones, como los tan de moda pulpitos de punto. ¿Son tan beneficios como se piensa? ¿Qué evidencias hay de que son buenos para los bebés prematuros?

El peligro de los pulpitos de punto en bebés prematuros

el peligro de los pupitos de punto

Foto: Poole Hospital (UK)

Llamamos bebé prematuro al que nace antes de las 37 semanas de gestación, por lo que su condición de salud, debido a su inmadurez, es bastante delicada y lo más probable es que necesite estar en una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales por un tiempo hasta que adquiera la madurez necesaria para estar con sus padres en casa.

Y para que esto se cumpla lo más pronto posible, se llegan a tomar medidas que a veces son extrañas o poco usuales, como es el caso del uso de los pulpitos de punto dentro de las incubadoras, los cuales son aceptados por unos y cuestionados por otros.

Al día de hoy, no hay estudios científicos que avalen que los pulpitos de crochet mejoran el estado general de los prematuros y les procuran una hospitalización más estable, calmada y una recuperación más rápida y óptima, por tanto, su efecto beneficioso no ha sido corroborado científicamente. Hasta ahora todo se basa en la buena fe de los padres de estos bebés prematuros y de los médicos y personal que trabajan en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales, que han permitido la colocación de los púlpitos de punto dentro de las incubadoras de los mismos.

En cuanto al tema de la seguridad de estos pulpitos de ganchillo, cuando son fabricados se toman varias medidas en cuanto a la calidad del hilo, el relleno, el tipo de confección, la longitud de los tentáculos y otras medidas básicas, que garanticen un estricto control de calidad y seguridad tanto en su elaboración como en el empaquetado, para poder ser colocado dentro de las incubadoras donde están los bebés prematuros. (Información obtenida de la página de Noupops).

Mi opinión como médico pediatra sobre este tema es que cualquier objeto, llámese pulpitos, peluches, mantas, estampas o cruces, por más que se tomen medidas de estrictas de seguridad, pueden ser un riesgo para la salud del bebé prematuro, por el tema de las infecciones, ya que estos bebés de por sí tienen un sistema inmunológico deprimido y poco desarrollado para defenderse de gérmenes o microorganismos del ambiente o transportados por estos objetos introducidos en la incubadora.

Incluso recuerdo cuando hice mis pasantías como residente del área de neonatología, dentro de Reten o de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, antes de entrar nos despojábamos de cualquier objeto, dígase reloj, pulseras, zarcillos, collares, que pudiera ser causa de cualquier contaminación e, incluso, la ropa que usaba para estar allí, debía estar muy bien esterilizada (mono, tapa boca, gorro y botas desechables o no desechables), por lo que el uso de estos pulpitos de punto para mí es algo cuestionado.

Pero si lo veo desde el punto de vista como madre del bebé prematuro que está hospitalizado y según las experiencias beneficiosas de muchos otros pacientes, que cualquier cosa u objeto que devuelva la salud a mi hijo sería bien aceptado, por eso este tema para mi es bastante controversial.

Y en cuanto al uso de estos pulpitos en las cunas de los bebés en sus casas, les recuerdo que sobretodo en los primeros seis meses de vida, por normas de seguridad y previniendo el síndrome de muerte súbita, no se aconseja ningún objeto dentro de las cunas del bebé.

Para concluir, mi opinión muy personal es que se necesitaría una comprobación científica de los beneficios y seguridad que tienen los pulpitos de punto, en el bienestar y la salud de los bebés prematuros hospitalizados.

La historia y el origen de los pulpitos de punto en los bebé prematuros 

pulpitos de punto

La historia de los pulpitos de punto, en realidad, es una historia muy linda que se remonta a finales del año 2012 en Dinamarca. Un padre, que tenía a su bebé prematura hospitalizada en la Unidad de Terapia Neonatal, se presentó con un pulpito de punto, el cual colocó dentro de la incubadora de su hija, con el permiso de los médicos de guardia. La idea era hacer más tolerable y llevadera la estancia de su hija en la terapia el tiempo que fuese necesario.

Los que estaban presente en ese tiempo contaban que era increíble cómo la bebé tomaba con sus manitas los tentáculos del pulpito de punto y se aferraba a ellos. Esta circunstancia permitía que no agarrara, ni mucho menos se arrancara, los tubos que la mantenían conectada al respirador, a los cables del monitor cardiaco y a las vías que transportaban los líquidos y medicamentos a su cuerpo (a veces los movimientos involuntarios de los recién nacidos hacen que se salgan los tubos o vías que están conectados a ellos).

También se pudo observar que posterior a la colocación del pulpito dentro de la incubadora, la bebé comenzó a mostrarse menos inquieta, o sea, más tranquila. Esto lo atribuyen a que los tentáculos del pulpito se asemejan al cordón umbilical, por lo que aparentemente la bebé al aferrarse con su manita a ellos, se imaginaba que aún estaba dentro del vientre materno, ejerciendo esto un efecto relajante, tranquilizador, al punto de observar una mejoría en su frecuencia cardiaca y ventilatoria, obteniendo una mejor oxigenación en sangre y una evolución más satisfactoria del cuadro clínico.

Desde ese momento esta acción se ha llevado a cabo en muchos partes del mundo, como por ejemplo, España, Francia, Italia, Reino Unido, Noruega, Suecia, Canadá...

La persona que tejió el primer pulpito fue la Sra. Josefine Hagen Solgaard, fundadora de 'The Danish Opto Projet', que es una fundación sin fines de lucro, quien posterior a esa primera experiencia, continúo tejiendo muchos más pulpitos para muchos otros recién nacidos prematuros que lo necesitaban dentro de su incubadora e incentivó a muchas otras personas a colaborar con tan bonita obra.