Qué bebés sufrirán estrés neonatal con una mayor probabilidad

Consecuencias de que un recién nacido sufra estrés y cómo evitar o reducir esta sensación

Es común escuchar a muchas personas decir 'tengo un estrés terrible' o 'lo está matando el estrés'. Son frases que solemos escuchar a diario, más aún en la situación actual en la estamos sometidos como lo es la pandemia. Ahora bien, ¿solo los adultos se estresan? Por desgracia no, los niños también se pueden ver afectados por el estrés, solo que lo manifiestan de manera distinta. Yendo más allá y, aunque te parezca curioso, los recién nacidos también pueden verse sometidos a los efectos del estrés, lo que se conoce como estrés neonatal.

Cuándo se habla de estrés neonatal en bebés recién nacidos

estrés neonatal en niños

El estrés se define como un conjunto de reacciones que se presentan cuando una persona se ve sometida a una presión física o emocional, de manera que se puede manifestar de diferentes formas, afectando a su salud en todo aspecto. Pero, ¿cuándo se habla de estrés neonatal? ¿por qué un recién nacido se puede estresar, si apenas va naciendo? ¿en qué puede afectarle ese estrés a un bebé?

El estrés neonatal puede afectar tanto a recién nacidos a término como en los prematuros (los nacidos de menos de 37 semanas de gestación), siendo este último grupo el más afectado. Un feto dentro del útero materno crece y madura, y al alcanzar entre 38 y 42 semanas de gestación, ya está apto para salir al medio externo y continuar su desarrollo.

En algunos casos, la gestación no se logra a término y aquellos bebés nacen de manera prematura, lo que se traduce en que la mayoría de estos recién nacidos sean ingresados en las unidades de cuidados intensivos de los hospitales para brindarle las medidas necesarias.

En estas salas, deben estar dentro de una incubadora (también conocida como termocuna), que tiene las condiciones similares a las que le daría el vientre materno. Otros, en cambio, necesitan la conexión a un respirador artificial (ventilación mecánica), ya que por sí solos no lograrían respirar debido a la falta de desarrollo de sus pulmones, cerebro y resto de órganos.

La mayoría, según sea el caso, en las unidades neonatales se ven sometidos a diferentes procedimientos y estímulos que resultan muy estresantes como el ruido, la luz o las extracciones de sangre y otras mucho más invasivas como aspiración de secreciones, intubación endotraqueal, colocación de catéteres o tubos de tórax, entre otras.

Todo estos procesos desencadenan dolor, produciendo una respuesta inmediata con alteraciones en la frecuencia cardíaca, la respiración, la presión arterial, la saturación de oxígeno o el flujo sanguíneo; a su vez, si este estímulo continúa, se desencadena una respuesta a nivel hormonal con el aumento de las hormonas relacionadas con el estrés, como las catecolaminas y el cortisol. Estas hormonas se producen en circunstancias normales como respuesta ante el estrés, para que el organismo pueda actuar de manera eficiente ante las agresiones del medio externo, siendo los niveles altos los que generan daño al cerebro.

Consecuencias del estrés neonatal para el recién nacido

bebé con estrés neonatal

En el caso de los recién nacidos ingresados en especial los prematuros, al estar sometidos a todas las intervenciones anteriormente descritas, este sistema se activa de manera importante y genera altos niveles de cortisol, lo que afecta el desarrollo, arquitectura y funcionamiento cerebral.

¿Cuáles son las consecuencias para un bebé de sufrir estrés neonatal? Además de presentar las consecuencias inmediatas a nivel orgánico con el cambio de sus constantes vitales, también se verá probablemente afectado a largo plazo a nivel neurocognitivo, físico y emocional como puede ser en la afectación en el desarrollo del lenguaje, habilidades motoras, problemas de conducta (hiperactividad, déficit de atención) o problemas de tipo cognitivo (rendimiento escolar).

En los peores casos, existe una mayor probabilidad de desarrollo en la vida adulta de enfermedades como ansiedad, depresión y adicciones, entre otras. Es por ello que el NIDCAP (Neonatal Individualized Developmental Care and Assessment Program), ente por el cual el personal de las unidades de cuidados neonatales se rigen a fin de evitar el estrés neonatal, considera obligatorias las siguientes medidas:

- Disminución de los ruidos y luces. La Sociedad Española de Neonatología recomienda que la intensidad luminosa se pueda adecuar entre 10 y 600 luxes y que el nivel de ruido no debe supere los 40 dB. Mi consejo es utilizar una luz natural y gradual.

- Tener especial cuidado con la postura del prematuro. Siempre tomarlo en flexión y contenerlo al realizar algún procedimiento.

- Seleccionar debidamente los procedimientos.

- Favorecer la visita y cuidados de los padres durante la hospitalización, así mismo mantener la lactancia materna, el contacto piel con piel y aplicar el método madre canguro.

- Establecer la succión no nutritiva y estimulación oral (dedo-jeringa, dedo-sonda) durante la estancia hospitalaria.

- Llevar un control de constantes vitales: pulso, frecuencia respiratoria, frecuencia cardíaca y presión arterial.

Para finalizar, es importante resaltar que un bebé prematuro representa un desafío para la comunidad médica, y que su vida depende no solo de los antecedentes del embarazo, sino además de las enfermedades que pueda desarrollar por su inmadurez. Los sanitarios se apegan a todos los cuidados para minimizar el estrés neonatal y sus consecuencias, ¡confiemos en ellos!

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