Consejos para alimentar a un bebé prematuro en su primer año de vida

La leche materna es el mejor alimento que le podemos ofrecer al niño

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Es difícil, durante el embarazo, prepararse para el hipotético caso de que tener un bebé prematuro, sobre todo en aquellos casos en que nada hace presagiar ese acontecimiento.

Lamentablemente, es una posibilidad que existe y que debemos tener en cuenta los cambios que la prematuridad puede conllevar, tanto en el desarrollo del bebé como en las elecciones que, como padres, hemos de hacer en cuanto a sus cuidados y su alimentación. Te contamos cómo alimentar a un bebé prematuro en su primer año de vida. 

Alimentación de un bebé prematuro en su primer año de vida

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La mejor manera de alimentar a un bebé prematuro es ofreciéndole la leche materna de su propia madre, ya sea vía lactancia directa o extrayéndola, y ofreciéndola preferiblemente con métodos que no incluyan el biberón, como el dedo-jeringa.

Aquellas mujeres que tienen un parto prematuro producen lo que se conoce como “leche del pretérmino”. Esta leche se adapta a las necesidades especiales de este recién nacido, manteniendo durante varias semanas, dependiendo de la prematuridad del bebé, una mayor concentración de proteínas y minerales, como sodio, cloro, magnesio y hierro, incluso más que el calostro de la madre que da a luz a término.

La calidad de la proteína de esta leche es del 100%, por lo que el recién nacido es capaz de aprovecharla en su totalidad sin estresar su sistema renal ni hacer grandes esfuerzos.

Sin embargo, algunos minerales como el calcio y el fósforo, así como la vitamina D y en ocasiones el magnesio, necesitan ser suplementados en grandes prematuros de muy bajo peso, para asegurar una buena masa ósea y aproximarse a los niveles de estos minerales a los que estarían expuestos en el útero materno.

Tiene también un contenido energético superior, gracias a su contenido en grasas. La grasa se digiere y absorbe fácilmente ya que está acompañada de lipasa, algo que no contienen ni la leche de fórmula ni lamentablemente la leche de donantes, ya que se destruye en el tratamiento que esta recibe antes de ser utilizada. Su composición es idónea para el prematuro, ayudándolos a ganar peso más rápidamente, favoreciendo su desarrollo y crecimiento.

Cuando el bebé prematuro esté preparado para comenzar la alimentación complementaria, probablemente más allá de los 6 meses de edad y hasta al menos los 12 meses, debemos asegurarnos que la leche sigue siendo su principal fuente de alimento.

Puede incluso que el bebé no esté preparado para comer otros alimentos hasta alcanzar los 6 meses de edad corregida y debemos tener paciencia, ya que la leche cubre todas sus necesidades tanto de macronutrientes como de micronutrientes, y solo debemos ofrecer suplementos vitamínicos/minerales si el pediatra lo sugiere.

Conviene añadir que no debe introducirse más de un alimento nuevo cada 3-4 días para controlar posibles alergias y/o intolerancias.

En el caso de grandes prematuros, y dado que pueden inicialmente tener dificultades para manejar alimentos con sus manos y tardar más en controlar la pinza, y a su limitado control del masticado -debido a que no finalizaron su desarrollo intrauterino-, puede resultar útil comenzar con alimentos triturados.

Poco a poco irán dominando la técnica y serán capaces de manejarse con más soltura, para avanzar en el proceso de masticación. Y, cuando te quieras dar cuenta, comerá lo mismo que tú. 

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