4 técnicas de estudio para que los niños con dislexia disfruten aprendiendo

Las claves para que los adolescentes y niños con dislexia estudien mejor

Jorge Marín Labbe
Jorge Marín Labbe Formador Educacional

En mi ejercicio me he encontrado con adolescentes y niños con dislexia que no disfrutan aprendiendo. Les cuesta entender lo que está escrito y el trastorno hace que lo pasen mal frente a los libros. Por eso, propongo 4 efectivas técnicas de estudio, algunas claves a la hora de ayudar a los niños a estudiar, que ayudará a todos los pequeños que sufren este trastorno.

Que la dislexia no sea un impedimento para disfrutar aprendiendo

Niños con dislexia que no disfrutan aprendiendo

Me acuerdo con cariño cuando mi entrenador de fútbol de la escuela me especificó lo siguiente: “Mira, ahora trabajar tus debilidades de arquero va a significar un doble esfuerzo. Por lo mismo, lo que intentaremos hacer es trabajar en tus fortalezas; porque es más factible mejorar lo que ya tienes avanzado que desgastarnos con lo que ya te cuesta”.

Y es simbólico recordar ese objetivo porque tiempo después, investigando y reflexionando sobre la formación de adolescentes, me encontré con el mismo principio. Es mejor potenciar las habilidades o fortalezas de alguien que enfocarse en las debilidades, porque así te aseguras no solo de que alcanzas los logros que te puedes plantear; sino que potencias internamente al joven que desea seriamente alcanzar dichas metas. Esa sensación de logro es fundamental para que aquel adolescente se valorice y pueda generar una formación mucho más sostenida.

¿Por qué esta reflexión? Ocurre que en mi quehacer me he encontrado con este fenómeno tan recurrente en la educación y que es la dislexia. Incluso es más, la actualidad de los distintos medios de comunicación y la velocidad de esta misma ha intensificado el diagnóstico, dando cuenta que dentro de una sala puede haber varios niños con este trastorno.

Recordemos que este consiste en una alteración en la capacidad lectora, produciendo una confusión en el orden de las letras, sílabas o palabras. Es decir, un joven con esta capacidad encuentra dificultades al leer cualquier texto, lo que le complica el estudio.

Las técnicas de estudio para los niños con dislexia

Técnicas de estudio para los adolescentes y niños con dislexia

¿Qué hacer? Recuerdo a mi entrenador y de inmediato pienso en las fortalezas que me ofrece el joven que me evidencia que es sufre dislexia. Es decir, busco generar ciertas estrategias las cuales están pensadas para potenciar sus fortalezas. Estas serían las siguientes:

1. Si le dificulta la lectura intentar potenciar lo auditivo 
Un ejemplo es grabar las clases y, después de escucharlas, explicar con sus propias palabras en qué consistió dicha materia. Es decir, potenciar el oído y la voz del joven. La capacidad de explicar cualquier tema con las palabras de uno potencia la comprensión, pero también profundiza en competencias mucho más complejas como la elaboración propia de un argumento o, incluso, la capacidad de crítica frente a un tema específico.

2. Promover los grupos de estudio
Por ese mismo lado, los grupos de estudio son una buena posibilidad. Eso sí, estos tienen que tener la característica de ser netamente orales, es decir, que se discuta y se comente los contenidos respectivos. El escuchar a un igual e intercambiar opiniones frente a una temática permiten justamente poseer un mejor dominio de sus conocimientos.

3. Reducir los tiempos de estudio
Por lo general, el joven disléxico viene acompañado con un déficit de atención, por lo que es necesario diseñar momentos de estudios breves y concisos, que sean atractivos para él. La psicología y los avances en neurología y de la neurociencia nos han evidenciado que nuestro cerebro logra mantener una concentración máxima de cuarenta y cinco minutos. Un joven que tiene esta condición, por lo tanto, se le recomienda que diseñe momentos de estudio que tengan una extensión de 20 a 25 minutos, y que luego se despeje o descanse por 10 minutos.

El objetivo es que sea agradable el estudio, no un ejercicio tedioso y que signifique un largo trabajo. Esta idea debe también proyectarse en los grupos de estudio, porque permiten mantener el mismo ritmo de trabajo en el joven.

4. Construir mapas mentales con imágenes
Otra estrategia atractiva es diseñar mapas mentales, donde las imágenes sean protagonistas del contenido, en lugar de las letras. Aquello potencia lo kinestésico, es decir, experimenta con nuestro cuerpo –en este caso con nuestras manos- lo que permite un aprendizaje mucho más prolongado que otros.

Existen otras más, pero el objetivo es el mismo: ir potenciando las fortalezas y situar al joven en un contexto donde él se sienta cómodo y agradado. Recuerden que cuando uno se siente contento con lo que realiza y siente que es agradable la tarea, el rendimiento aumenta y la felicidad interna es más palpable.

De la misma forma, mi entrenador logró potenciar mis reflejos y capacidad de achique como arquero de fútbol, porque notó que era rápido e impulsivo a la hora de abalanzarme al balón para evitar una conquista. A partir de ahí, mi autoestima frente a este deporte cambió y me permitió trasladar esta experiencia a mi aula y propia formación.