8 útiles estrategias para lidiar con niños que piden ayuda para todo

¿De qué tipo es tu hijo? ¿“lo hago yo solo” o “ayúdame sino no lo hago”?

Gabriela Matienzo
Gabriela Matienzo Psicóloga infantil

Uno de nuestros principales objetivos como padres es criar a nuestros hijos para que sean independientes y autosuficientes. Sin embargo, a veces nos perdemos un poco y en nuestro afán de darles todo, les brindamos pocas herramientas para hacerlo, ya que continuamente nos ocupamos nosotros mismos de resolver sus demandas y de realizar tareas que podrían ir haciendo ellos conforme van creciendo.

Como consecuencia, tenemos niños que piden ayudar para todo. Prefieren no esforzarse y dejar que sus padres lo hagan todo por ellos. Ante este tipo de actitudes, debemos establecer una serie de estrategias que consigan cambiar su comportamiento. 

Cómo lidiar con los niños que piden ayuda para todo

Cómo lidiar con los niños que piden ayuda para todo

Es verdad que una gran parte de la forma de comportarse depende del carácter y del temperamento de cada niño. Mientras algunos que insisten en comer solos con uno o dos años tomando ellos mismos la cuchara y llorando si no se les deja, hay otros que, por el contrario, se resisten a hacerlo y se encuentran muy cómodos a los cinco o seis años solo esperando que la cuchara con sopa llegue a ellos. Estos niños, si se les permite, seguirán este patrón no sólo al comer, sino que estarán pidiendo ayuda para levantarse de la cama, bañarse, lavarse los dientes, vestirse, peinarse, hacer las tareas escolares y para todo aquello que les represente un esfuerzo y no una diversión.

Independientemente de si nuestro hijo es del estilo “lo hago yo solo” o “ayúdame sino no lo hago”, la forma en que los padres respondemos a ellos, determinará en gran medida lo que vendrá después. 

A continuación, te proponemos algunas estrategias para motivar a los niños independientes a seguir siéndolo, y a los niños que piden ayuda todo el tiempo a ser más autónomos.

1. Deja que tu hijo pruebe a hacer cosas nuevas
Alrededor del año y medio, los niños empiezan a imitar muchas de las acciones diarias que hacen los adultos como peinarse, comer solos, beber en vaso, etc. Si descubres a tu hijo por primera vez queriendo hacer alguna tarea, no se lo impidas. Por ejemplo, tender su cama (aunque solo logre acomodar una almohada), no le digas que es demasiado pequeño y se lo hagas tú; ayúdale y deja que sienta que lo hizo bien. Aliéntalo a seguir haciéndolo cuando sea posible. De nosotros depende aumentar sus ganas de ser independientes o de hacer que dejen de intentarlo.

2. Si él puede hacerlo, deja que lo haga
No resuelvas todos sus problemas ni respondas ante todas sus demandas. Si te pide ayuda para algo que sabes que puede lograr solo, dile que lo siga intentando; es probable que se frustre y llore, pero aun así explícale que si le ayudas nunca aprenderá y que para hacer algo bien hay que practicar mucho. Frustrarse es parte de la vida y si no les damos esa posibilidad, les estaremos realmente dificultando el camino.

3. Enséñale que cada cosa requiere su tiempo
Toma tu tiempo en las rutinas diarias para permitir que, aunque se tarde mucho en hacer ciertas cosas, como comer o vestirse, pueda lograrlo solo o con la mínima ayuda según su edad. Mantente cerca y apóyalo, pero la sensación de autonomía que les da realizar solos algunas tareas esenciales será muy importante para otras muchas cosas que vendrán.

4. Dale una responsabilidad
A partir de los tres años puedes darle a tu hijo una responsabilidad en casa; algo de lo que hacerse cargo, que le haga sentir importante como regar las plantas, darle de comer al pez, poner los manteles, etc. Ayúdale a recordarlo y pronto verás que se ha convertido en algo que disfruta haciendo. Cada cierto tiempo puedes cambiar su responsabilidad por otra nueva. Lo importante es que él sepa que es capaz de hacer algo valioso y que empiece a entender el concepto de responsabilidad.

5. Déjale ser independiente en el día a día 
Aprovecha situaciones cotidianas para fomentar su independencia. Por ejemplo, si están en el supermercado, pídeles que vayan por la leche o por el pan (claro, tu espéralo sin perder contacto visual con él). Si son mayores puedes pedirles que sean ellos quienes pidan aquellos productos en los que hay interacción con los empleados. Si no encuentran un producto pídele que sean ellos quienes pregunten al empleado en qué pasillo lo encuentran. Esto fomentará su seguridad y sus interacciones con la gente.

6. Ayúdale en los deberes, pero no se los hagas
Mantente cerca cuando haga sus tareas escolares, pero no las hagas por él. Es importante que le apoyes cuando de verdad lo requiera, pero resiste la tentación de hacer por él alguna plana o un proyecto. Las tareas escolares son para ellos, tampoco deben ser perfectas. Si lo haces por él, será difícil que la siguiente vez piense que puede hacerlo bien solo.

7. Fomenta su capacidad de tomar decisiones
Si por un lado queremos niños independientes y autónomos y por otro les hacemos pensar que no son capaces de decidir nada, les estaremos enviando un mensaje contradictorio. En todas aquellas cosas que sea posible, déjale elegir. Por ejemplo, dale a escoger entre dos opciones de vestuario aquella que prefiera, déjale elegir en un restaurante entre las opciones que consideres adecuadas y permítele ser él el que le diga al mesero lo que ha elegido.

8. Ayúdale a resolver problemas
Cada vez que veas que se está frustrando por algo que no puede hacer, o que está entrando en conflicto por algún tema con sus hermanos. Pídele que piense qué otras formas tiene de solucionar la situación. Al principio necesitará tu ayuda para hacerlo, pero después te sorprenderá con alguna idea genial.

En este tema es esencial mantener la paciencia y la objetividad, cuidando siempre no darle dobles mensajes que le confundan. Si lo logras, definitivamente podrás disfrutar del proceso tanto como él.