La confianza del niño en sí mismo: un valor clave en los estudios

Valores fundamentales en los niños para el estudio

El éxito en la formación requiere de la confianza del niño en sí mismo. Es difícil que un niño que no sienta este afianzamiento interno pueda mantener un éxito pleno y perdurable en sus logros académicos, y sí es más probable que viva el estudio como una fuente de malestar o dificultades. 

¿Podemos los padres contribuir a que nuestro hijo desarrolle la confianza en sí mismo para aplicarla al estudio? Vamos a ver algunas sugerencias que pueden ayudarnos.  

Valor clave en los estudios: la confianza del niño en sí mismo

La confianza del niño en sí mismo para el éxito en los estudios

La confianza en uno mismo es el sentimiento de ser capaz y válido ante los aprendizajes, las circunstancias y los retos. Los niños desarrollan esta fortaleza a partir de los logros y éxitos que consiguen por ellos mismos. Algunos de los momentos más importantes para cualquier niño son aquellos en los que realizó tareas comunes de manera autónoma, como abotonarse solo la chaqueta o andar en bici. Incluso en edades tempranas, cuando comienza a dar sus primeros pasos, nuestro aliento y nuestro apoyo contribuyen en gran manera a que el niño avance y llegue a caminar. Su satisfacción por haberlo conseguido le da la confianza para afrontar otros retos mayores. 

Igual ocurre en los estudios, la confianza del niño en sí mismo es fundamental,  ese sentimiento de ser capaz durante todo el tiempo de su aprendizaje escolar, porque cada curso supone un mayor desafío.  

Favorecer la confianza del niño en sí mismo con las condiciones externas

A veces el niño o la niña no se concentran cuando se ponen a estudiar, o no tienen ganas de hacerlo. Cuando indagamos un poco en las razones de por qué llegan a ese punto, en ocasiones nos damos cuenta de que existen circunstancias alrededor que no favorecen que pueda conseguirlo.

- Espacio adecuado. Es importante que pueda estudiar en un espacio silencioso y que favorezca su concentración.  Es mejor que los aparatos estén apagados a no ser que le hayan pedido una tarea que implique el uso del ordenador y, en ese caso, está bien que los padres supervisemos que lo usa solo para la tarea. 

- Organización: También favorece la facilidad para estudiar que creemos rutinas, porque si hay algo que produce confianza en un niño, es saber lo qué tiene que hacer y cuándo, pues le prepara mentalmente para querer hacerlo. Así que es muy útil tener un horario de la semana especificando las horas que va a dedicar al estudio, y tomando también en cuenta el tiempo de la merienda, el descanso y el juego. 

- Técnicas adecuadas. “No sé, no puedo” son expresiones de nuestro hijo que pueden tener detrás el mensaje de que no tiene los recursos necesario para aprender. En estos casos, podemos hablar con él para averiguar dónde tiene las dificultades. Recordemos entonces que nosotros le ayudamos a encontrar los medios para que haga los deberes o estudie, pero no le hacemos las tareas. Si hay algo que supone una pérdida de la confianza en un niño, es que nosotros hagamos los deberes por él. Porque eso le va a crear una gran inseguridad cuando tenga que enfrentarse solo a las tareas en clase.  

Favorecer la confianza del niño en sí mismo con nuestra actitud

El sentimiento que nosotros proyectemos sobre nuestro hijo de que es capaz cuando le hablemos o interactuemos con él, va a contribuir a que se afiance su confianza.

- Podemos transmitirle que al igual que todos los demás niños, él o ella pueden conseguir el éxito académico. Nuestro mensaje implícito o explícito es que confiamos en sus posibilidades, especialmente cuando se enfrenta a nuevos retos. Por ejemplo, nuestro hijo está empezando a aprender las divisiones y se siente inseguro; una forma en que podemos alentarle es diciéndole “Has aprendido bien la multiplicación, ahora vas a aprender también la división. Vas a ver que te resultará igual de fácil que te parece ahora la multiplicación” y abordamos las explicaciones que el niño necesite. 

- Es importante que transmitamos a nuestro hijo que las dificultades se pueden solucionar preguntando lo que necesite al profesor o a nosotros. Se trata de que sienta que nosotros le ofrecemos nuestro apoyo para que sea capaz de solucionar las dificultades por sí mismo cuando surjan; y por supuesto para compartir los éxitos, ayudándole a obtener las claves de cómo los ha logrado.

- Otro aspecto a tener en cuenta es que procuramos que no haya referencia a errores pasados como reproche, sino que, en el caso de que sea necesario recordarlos, solo resaltamos los aprendizajes que el niño ha hecho a partir de ellos.  

- Es importante recordar que decirle a nuestro hijo “¡Qué listo o qué inteligente eres!” cuando consigue algo, no ayuda a fomentar esa confianza del niño en sí mismo. Habrá muchas veces en que no consiga tener éxito y seguramente se sentirá decepcionado porque no es tan listo como su padre o su madre creen. Por ello, es más importante decirle “¡Qué bien has trabajado!” o “¡Cuánto te has esforzado”. El trabajo y el esfuerzo son factores sobre los que el niño tiene control, y puede repetirlos siempre que quiera, sobre su inteligencia no tiene el dominio. Los estudios de neuropsicología muestran que la inteligencia es algo que se va desarrollando en el tiempo, y tanto el trabajo como la perseverancia juegan también un papel importante para su despliegue.