Cómo acabar con el rol de 'niño malo' de la casa

Debemos eliminar la etiqueta de 'niño problemático' para cambiar el comportamiento de nuestro hijo

Alba Caraballo Folgado

'Es un pieza', 'un trasto', 'siempre se mete en líos', 'chico malo', 'es muy problemático'... Cuando en casa uno de tus hijos es más travieso, inquieto, curioso y temperamental, se suele ganar una serie de etiquetas que le acompañan allá por donde va.

Estás deseando que cambie su comportamiento, que no haga trastadas allá por donde pasa, y no sabes qué hacer. Analicemos cómo acabar con el rol de 'niño malo' de la casa.

Cuando el niño es la oveja negra o el niño malo de la casa

acabar con la etiqueta de niño malo

Puede que tengas dos o más hijos pero uno de ellos destaca sobre los demás porque es un verdadero creador de problemas. No puedes dejar de mirarle un segundo porque a la mínima está intentando saltar desde la litera, se dedica a tirar juguetes por la ventana, mete la mano en el inodoro o se divierte realizando un mural con ceras en la pared de la habitación. Vamos, lo que viene a ser un pieza, un elemento de primera división, la oveja negra, un trasto como la copa de un pino... Para dichos los colores.

¿Por qué se comporta así?, ¿qué hacemos mal? En ocasiones solo es que el niño es más activo que tus otros hijos, quizás esté pasando por una etapa difícil de adaptación, puede que no sepa controlar bien sus emociones o que esté intentando llamar la atención por algo. Y en este proceso, no hay escapatoria, se ha ganado la etiquete de 'niño malo' y, si no reconducimos la situación quedará atrapado en ella hasta llegar a creérsela de verdad y asumir el papel que esperan de él: ser malo.

Consejos para acabar con el papel de 'niño malo' en casa

El por qué debemos acabar con el rol de niño malo en casa está claro: lo asumirá, se lo creerá y ejercerá como tal porque es lo que los demás esperamos que sea: malo. Ahora abordemos la siguiente cuestión, cómo acabar con el papel de oveja negra del niño.

- ¿Qué le ocurre?: es el primer planteamiento que debemos hacernos, no es frecuente que un niño sea malo por el simple placer de ser malo. Detrás de su conducta hay una llamada desesperada, ya sea de atención, de demanda de cariño, un sentimiento de celos... Si el niño se siente escuchado y atendido, en lugar de ser el centro de las críticas, los gritos y los castigos, encontraréis las soluciones al mal comportamiento del niño.

- No compares a tus hijos: frases como '¿ves?, Juanito lo ha hecho genial y tu has vuelto a portarte fatal'. Los padres pensamos que si comparamos a un hermano con otro, le servirá como ejemplo para portarse mejor en otra ocasión y eso, es un enorme error. No funciona así, las comparaciones hacen mella en el niño, duelen y le hacen pensar que nunca podrá ser tan bueno y querido como su hermano.

- Demuéstrale afecto y cariño: sí, es difícil reaccionar con una caricia y una sonrisa cuando te encuentras el sillón blanco del salón pintado con todos los colores del arcoíris pero, cuando respires y te tranquilices, acércate a tu hijo y muéstrale amor. Las investigaciones y los expertos en psicología y pedagogía infantil nos dicen que los niños que reciben más afecto son menos agresivos, mientras que los que reciben más gritos, cachetes o violencia verbal tienden a reaccionar con los demás de esa forma.

- Destaca las cualidades del niño: seguro que no es solo un 'niño malo', quizás también sea muy creativo, divertido, cariñoso... No sería bueno ni justo que la única cualidad del niño fuera la de ser malo. Refuerza de forma positiva todas esas características geniales que también forman parte de su ser.

- No le culpes por todo: cuando uno de los hijos es más travieso que los demás, suele llevarse una regañina por lo que hace él, lo que hace el hermano y, si se tercia, lo del vecino del quinto. No busques siempre al mismo culpable y piensa que cuando un niño se mete en líos, los demás también pueden estar involucrados.

- Prepara un cuadro de incentivos: una buena herramienta para cambiar malas conductas y reforzar las positivas.