Los límites hacen sentir seguros a los niños (y empiezan con rutinas)

Por qué el cerebro de los niños necesita tener límites y seguir normas en el día a día

Belén de Toro Mingo
Belén de Toro Mingo Psicóloga infantil

Poner límites a nuestros hijos es algo que debemos hacer por mucho que nos cueste y es que, aunque no lo parezca, esta es la única manera en la que les podemos ayudar a desarrollar su inteligencia emocional. De este desarrollo dependerá, en buena medida, su capacidad analítica, su gestión de las emociones y su autoestima de adultos. Los límites hacen sentir seguros a los niños y todo ello empieza con las buenas rutinas en casa. A continuación hablamos de todo ello.

Por qué el cerebro de los niños necesita tener límites

El cerebro de los niños necesita tener límites

Para entender la necesidad de poner límites, debemos aprender, un poco, cómo funciona el cerebro del niño y, la parte más importante que nos ocupa en este caso es el córtex prefrontal.

Esta área del cerebro infantil es la encargada de regular las emociones, los impulsos, la toma de decisiones, la visión a largo plazo de las consecuencias de los actos, etc. Además, es la que más tarda en madurar: la neurociencia ha podido comprobar que no es hasta los 20 o 30 años que el córtex prefrontal ha madurado completamente.

Por ello, debemos tener claro que, cuando nuestros hijos presentan problemas a la hora de 'portarse bien' es por esta falta de autocontrol y no porque quieran portarse mal. A diferencia de un adulto que sabe, por ejemplo, que debe levantarse pronto porque necesita ir a trabajar, el niño no tiene esta capacidad de razonamiento.

Con este dato en mente, pues, es importante que seamos comprensivos con ellos y que validemos sus emociones en todo momento, pero también debemos establecer límites con los que vayan aprendiendo a regular sus emociones. Nuestros hijos necesitan normas porque aún no saben qué decisiones les convienen y, nuestra tarea, es dotarles de esta capacidad y cuidar de su bienestar durante su crecimiento.

Los límites hacen sentir seguros a los niños

Por qué los límites hacen sentir seguros a los niños

A través de los límites enseñamos a nuestros hijos cómo deben comportarse. Además, los límites hacen sentir seguros a los niños, pues saben lo que viene a continuación. Sin embargo, debemos entender la palabra 'límites' como opciones; es decir, no debemos establecer un límite estricto como tal, sino que debemos dar ciertas opciones o alternativas para que los niños vayan tomando decisiones en función de su edad.

No es lo mismo un niño de 3 años, al que sí deberemos establecer unas normas a seguir, que un adolescente. En este caso, se trata de establecer límites, pero también dar algunas opciones para que ellos puedan ir tomando decisiones. La participación de los pequeños a la hora del establecimiento y la negociación de las normas, ayudará a que las acepten y las cumplan.

¿Cómo establecer normas y rutinas para los niños?

Las rutinas para poner límites a los niños

Lo más importante a la hora de establecer los límites es que seamos conscientes de las normas que se pueden establecer en función de la edad, para que les hagan sentir más seguros. Y, además, también debemos tener en cuenta que no podemos esperar a que los niños lo entiendan sin más.

Por ello, sí debemos mantenernos ligados con ellos, para fomentar su responsabilidad, aunque esto les haga sentir frustrados y veamos los temibles berrinches infantiles. Con el tiempo, y a medida que vayan madurando, estas rabietas también irán cesando, por lo que debemos verlo como un 'momento' en su desarrollo, tener mucha paciencia y explicarles los motivos por los que se debe llevar un orden en el día a día.

Las rutinas diarias son la primera manera que tenemos los padres de poner límites a nuestros hijos: debemos ir haciéndolos responsables, poco a poco, de lo que deben hacer: cenar, bañarse, lavarse los dientes, leer un cuento, guardar los juguetes, ayudar con la cena, etc. Y, poco a poco, podremos ir añadiendo otras rutinas más complejas hasta que nuestro hijo entre en la adolescencia.

Cuando nuestro hijo ya se encuentra en esta etapa de su vida, ya tendrá unas rutinas diarias muy marcadas y será mucho más responsable. Es en este momento en el que podemos ser un poco más flexibles al decir 'NO' y dar opciones para que vaya tomando sus propias decisiones. No obstante, nunca debemos olvidar que su capacidad de decisión aún no es la correcta y que, por ende, sigue necesitando de algunos límites y de nuestra guía.

Sea como sea que establezcamos estos límites, debemos estar seguros de que estos les aportan seguridad en el día a día y, por ello, es tan importante que empecemos desde bien pequeñitos. Además, aunque nos cueste y no queramos ver a nuestros hijos enfadados, debemos ser conscientes de que estas situaciones van a suceder y actuar como los adultos que somos: validando sus emociones e ir guiándoles hasta su completo desarrollo.

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