Infecciones urinarias más típicas en el embarazo. Cistitis y cólico renal

Una incorrecta higiene vaginal puede desencadenar un episodio de cistitis o cólico renal

Sara Cañamero de León

El embarazo es un estado fisiológico en el que el cuerpo de la mujer sufre muchos cambios. Algunos de estos afectan al sistema urinario, tanto en su anatomía como en su funcionamiento, cosa que hace propensa que la mujer padezca infecciones urinarias en el embarazo tales como la cistitis y el cólico renal. 

Por qué se producen las infecciones urinarias en el embarazo 

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La orina se considera estéril, ya que no contiene bacterias; sin embargo estas pueden llegar fácilmente a la orina debido a diferentes factores como las relaciones sexuales o una incorrecta higiene (cuando nos limpiamos en dirección del ano a la vagina), que pueden facilitar el paso de las bacterias que se encuentran en la zona anal o perineal hacia la uretra.

Las hormonas también hacen que el embarazo sea una situación especialmente vulnerable, ya que relajan la musculatura de la vejiga y uréteres, y hacen que el tránsito de orina sea más lento. En el último trimestre, el útero se hace más grande y aprisiona la vejiga, complicando y a veces impidiendo su vaciado completo.

Además, hay que tener en cuenta, que el pH de la orina es menos ácido en el embarazo, y puede contener más glucosa, lo que hace más propicio el medio para que crezcan y proliferen bacterias.

Cistitis en el embarazo

Casi 1 de cada 10 embarazadas tiene alguna infección de orina durante los 9 meses de gestación. De hecho es bastante frecuente también fuera del embarazo. Solo por el hecho de ser mujer, desde niñas somos más propensas que los varones a padecer una infección de este tipo.

Fuera del embarazo, lo típico es sentir escozor al orinar, necesidad de ir frecuentemente al baño, orinar muchas veces pero poca cantidad, molestias suprapúbicas constantes, etc.

Sin embargo, en el embarazo muchas veces las cistitis o infecciones urinarias pasan desapercibidas, sin causar muchas molestias, y entonces aparecen complicaciones como el cólico renal o la pielonefritis (te explicamos en qué consiste más abajo).

En el caso de que sientes cualquier dolor en la zona pélvica, es recomendable que acudas a tu ginecólogo para que te realice un análisis de sangre y determine si es o no cistitis y establezca el protocolo a seguir. 

Entre las recomendaciones más comunes para mujeres que sufren cistitis en el embarazo, destaca la ingesta continua de agua, llevar una exhaustiva higiene en la parte de la vagina, usar jabón con ph neutro y seguir una dieta rica en frutas y verduras y con alimentos difíciles de depurar (alimentos poco grasos). 

Cólico renal en el embarazo

La causa del cólico nefrítico es la formación de un cálculo o piedra en el riñón o el uréter. Estas piedras están formadas por cristales, principalmente de oxalato cálcico, que se excreta por la orina.

Se caracteriza por la aparición brusca de dolor en un lado del abdomen o de la región lumbar, que aparece y desaparece cíclicamente, y que puede ser referido por la mujer como sensación de quemazón o pinchazos. Se suele irradiar a los genitales y a la parte baja de la espalda.

A veces el dolor se acompaña de sintomatología urinaria como escozor o molestia al orinar (disuria), muchas ganas de ir al baño (polaquiuria y/o tenesmo), aunque no suele haber deterioro del estado general (fiebre, náuseas o vómitos).

Aunque este cuadro no es muy frecuente en el embarazo, supone un motivo de ingreso de la gestante debido al intenso dolor y a la necesidad de tratamiento intravenoso. A pesar de la sintomatología tan escandalosa, no suele existir riesgo para el feto.

Cólico nefrítico

Los embarazos múltiples son factor de riesgo de cólico nefrítico. Las mujeres con antecedentes de cólicos nefríticos antes del embarazo, también desarrollan con más frecuencia este cuadro en la gestación.

La ecografía es la prueba más segura y fiable para el feto y la madre. Sin embargo, otras pruebas como la resonancia magnética nuclear o la tomografía de baja tasa, se pueden realizar en función de la gravedad del cuadro clínico y el trimestre del embarazo cuando el cólico nefrítico ocurre.

El tratamiento es la analgesia, los fármacos espamolíticos y el reposo. La tasa de expulsión espontánea de las litiasis  (piedras) durante el embarazo es elevada, por lo que el tratamiento inicial suele ser conservador a base de analgésicos vía oral y control de la evolución con ecografía.

En caso de complicación del cuadro clínico, como por ejemplo una pielonefritis aguda y/o una obstrucción de la vía urinaria, el urólogo y el ginecólogo deberán actuar de manera urgente ya que el riesgo de una amenaza de parto prematuro aumenta.