Las 5 actividades que debemos hacer en verano con nuestros hijos

Los aprendizajes que tus hijos pueden hacer en verano que no se enseñan en las escuelas

Andrés París

El verano es un momento genial para hacer cosas que durante el invierno, por la rutina de vida que llevamos, son  prácticamente imposibles realizarlas. El verano es un gran periodo para descubrir sensaciones nuevas, realizar actividades que siempre quisiste hacer y proponerte nuevos retos.

La cantidad de horas de sol, el fresquito de las noches, estar de vacaciones, tener una disposición más abierta a cosas nuevas son factores que propician que queramos afrontar este tipo de situaciones. Lo he denominado aprendizaje oculto, son actividades eminentemente sencillas, prácticas y poco costosas para que todos las podamos realizar.

Te contamos 5 actividades que debemos hacer en verano con nuestros hijos.

Las actividades que debemos hacer en verano con nuestros hijos

Actividades en familia en verano

Estas actividades no están en los libros, no aparecen en guías turísticas, ni son de deporte-aventura para luego presumir de ellas en las redes sociales. Algunas es probable que ya las hayamos realizado, pero lo bueno es que las podemos disfrutar ahora con nuestros hijos.

Las 5 actividades que debemos hacer en verano con nuestros hijos:

1- Tumbarse en el suelo y ver las estrellas. Es una experiencia muy interesante a realizar con nuestros hijos, y seguramente una experiencia que no olvidarán. Recordad que el aprendizaje es estar expuesto a muchas experiencias y estímulos. Busca un sitio con poca luz, túmbate boca arriba, abrazaros y solo contemplar la magnitud del cielo estrellado. Solo con verlo a los niños les surgirán muchas dudas, se las resuelvas o no estás invirtiendo en su formación. Si lográis ver  una estrella fugaz, ya si que será completa la experiencia.

2- Bañarse en un río. No debemos perder la esencia de los ríos, muchos de los lectores lo harán con asiduidad, pero también es cierto que estamos más acostumbrados a la playa, que está muy bien, pero bañarse en un río con corriente es una experiencia altamente refrescante. Así que, busca un río cercano, que sea seguro y vete con tus hijos a disfrutar de esa sensación del agua fría corriendo por tu cuerpo.

3- Paseos nocturnos. Personalmente me acuerdo cuando era pequeño de los paseos nocturnos que daba con mis padres después de cenar en verano. No confundamos el paseo nocturno con salir a la feria, o salir a comprar un helado, o lo que llamamos dar una vuelta. El paseo nocturno debe ser por algún sitio aislado, con el propósito único de pasear despacio y charlar. La gente que veranea en los pueblos sabrá muy bien de lo que hablo, por que es una actividad muy típica, te encontrabas a muchas personas paseando por la carretera. Quizá debemos recuperar actividades que tenían mucho impacto emocional en la familia.

4- Darse un baño nocturno. Darse un baño nocturno sea en la playa o en una piscina, es otra de las actividades aconsejables, ya que es una sensación distinta y divertida. Este tipo de baños tiene que formar parte de una conexión de la persona con el medio acuático, ya que no es ir a saltar, tirarse de cabeza o de bomba o ponerse a nadar, es simplemente dejarse flotar de manera silenciosa y disfrutando de lo que nos ofrece el agua, con el propósito de no invadir el espacio del agua o del mar y no perturbar su tranquilidad.

5- Aprender a desplazarse de otra manera. Montar en bicicleta, en patines, patinetes etc..  es un buen momento para aprender a hacerlo, ya que este tipo de deportes necesita tiempo. Mi propuesta no es que los niños lo aprendan, sino que es un buen momento para que los padres lo aprendan junto con ellos y tengan así más aficiones en común, lo que posibilita a pasar más tiempo juntos.

5 actividades sencillas, baratas, divertidas que tienen el objetivo de mejorar emocionalmente la calidad de las relaciones en el entorno familiar.