Olga. Cuento de Navidad para adolescentes sobre la nostalgia navideña

Cuento corto para hablar con tus hijos adolescentes sobre emociones como la tristeza o la falta de autoestima

La Navidad es un periodo en el que todos sentimos un abanico de emociones muy amplio; algo se nos remueve por dentro, tanto a nosotros los adultos como a los jóvenes y los niños. En esta ocasión te proponemos leer un cuento de Navidad para adolescentes en el que hablamos de la tristeza y la nostalgia navideña. Tras la lectura, te proponemos unas preguntas para hacer un pequeño debate con tus hijos, si están en la adolescencia.

Cuento de Navidad para adolescentes sobre las emociones - Olga

Un cuento de Navidad para adolescentes

Siempre había celebrado las vacaciones navideñas con sus abuelos. Era tradición reunirse toda la familia en la casa que tenían en el pueblo. Comían cosas ricas, cantaban villancicos, bailaban, reían y lo pasaban muy bien todos juntos. El día de Nochebuena, a las doce de la noche iban a la iglesia para asistir a la Misa de Gallo.

Cuando regresaban de adorar al Niño Jesús los esperaba un chocolate caliente, turrones, higos, teatros, risas y más villancicos; recordó Olga dibujando en su cara una triste sonrisa. La noche de fin de año, los Reyes Magos. La ilusión que sentía al entrar corriendo en aquella habitación donde siempre había algún juguete tras la cabalgata y deseó ser otra vez una niña pequeña.

Ahora todo era diferente. Hacía un año que sus abuelos ya no estaban y a Olga, que acababa de cumplir catorce años, ya no le gustaba la Navidad. Para colmo su mejor amiga, Marina, se había ido a vivir a otra ciudad unos días antes.

Entró en su habitación y se miró en el espejo. Se vio flaca y desgarbada. ¡Cómo se iba a fijar Quique en ella!, pensó. Se dejó caer desganada en la cama y se puso los cascos para aislarse del mundo.

- ¿Me ayudas a poner el Nacimiento? - le preguntó su hermano pequeño, Guille, cuando pasó a su lado.

- ¡No! Tengo que hacer cosas - le contestó sin mirar al pequeño y ver su cara de desilusión.

- ¿Qué zapatos te gustan más? - le preguntó su hermana María señalando una imagen de un catálogo de revista.

- ¡Ahora no tengo tiempo para esas tonterías! Me tengo que ir - contestó.

Y Olga siempre andaba malhumorada en esos días. Se pasaba horas en su habitación escuchando música sin participar en la vida familiar.

- ¡Hija, siempre pareces enfadada! ¿Qué te ocurre? ¿No te alegra estar de vacaciones? - le preguntó su padre.

Olga agachó la cabeza y salió de la habitación con ganas de llorar.

- ¿Olga, qué te ocurre? - le preguntó su madre a la mañana siguiente mientras cocinaba.

En los ojos de Olga asomaron dos gruesos lagrimones.

- ¡Olga, hija! ¿Qué te pasa?- dijo su madre muy preocupada.

Esta vez la niña dio rienda suelta a sus sentimientos y se desahogó.

- ¡No me gusta la Navidad! ¡Ya no están los abuelos! ¡Marina se ha ido a vivir fuera! ¡Ya nada es igual! - le contó llorando atropelladamente, a su madre. - ¡Y soy flaca y fea!

- Tienes razón, las cosas han cambiado - le dijo su madre abrazándola fuerte.

- Todos echamos en falta a los abuelos. Sé el dolor que te ha causado que Marina se haya ido - continúo hablando - pero nosotros estamos aquí: Guille, María, tu padre y yo. La mejor manera de recordar a tus abuelos es seguir celebrando la Navidad como hacíamos cuando estaban ellos. Ellos querían eso.

- Cuando comience el curso invitaremos a Marina a pasar el fin de semana en casa, ¿quieres? - le dijo luego para animarla- . ¡Ah!, y eres una jovencita preciosa. Solo estás creciendo.

Cuento corto para adolescentes sobre la nostalgia navideña

Cuento navideño sobre la nostalgia adolescentes

Esa noche pensó en la conversación que había tenido con su madre, y Olga se fue a dormir recordando a sus abuelos. Soñó que su abuela le peinaba la melena mientras su abuelo la miraba sonriendo.

Al día siguiente, por la tarde, fue a dar un paseo con su pandilla.

- Echo mucho de menos a Marina - dijo Olga en voz alta.

- ¡Y yo! ¡Y yo! ¡Y yo! - fueron contestando todos sus amigos.

- ¿Le hacemos una videollamada? ¡Seguro que se alegrará! - propuso Olga a los demás.

- ¡Holaaaaaaaaa! - saludaron todos sonriendo cuando vieron a Marina en la pantalla.

- ¡Hola! ¡Qué ilusión me ha hecho vuestra llamada! - les dijo sin poder disimular su emoción.

Marina también se encontraba un poco triste esa Navidad, y que sus amigos se hubieran acordado de ella le hizo muy feliz; en realidad todos se encontraron muy contentos al finalizar la llamada. Cuando Olga entró por la puerta de casa Guille fue enseguida a buscarla, y agarrándola de la mano tiró de ella.

- ¿Te gusta? - le preguntó orgulloso delante del Nacimiento.

- ¡Está precioso, Guille! ¡Qué bonito ha quedado! - le dijo haciéndole una caricia en la mejilla.

- ¿Quieres que terminemos de adornar el árbol? - le dijo a su hermano.

Guille empezó a dar saltos de alegría y Olga pensó entonces lo poco que costaba hacer feliz a su hermano pequeño.

- ¡Hola, María! ¿Qué estás haciendo? - preguntó al entrar en el dormitorio.

- ¡Shissss! ¡Es un regalo para Guille! - le dijo mientras envolvía un paquete.

Olga se dio cuenta de lo buena que era su hermana, y casi nunca estaba con ella ni le prestaba atención. Se sentó a su lado y le dijo:

- ¿Te ayudo? Se me da muy bien envolver regalos.

Cuando llegó el día de Navidad se reunieron con todos sus tíos y primos. Como era costumbre Olga comió cosas ricas, cantó, bailó, rio, fue a la Misa de Gallo, adoró al Niño Jesús y a la vuelta tomó un chocolate caliente, higos y turrón. Hubo regalos, risas, teatros, cuentos y villancicos. Disfrutó con todos y de todo.

La Navidad había vuelto al corazón de Olga esa noche.

Preguntas para reflexionar sobre la lectura con adolescentes

Lectura navideña para los niños

Como ya sabes, en Guiainfantil.com siempre te proponemos actividades para realizar con tus hijos una vez que habéis terminado la lectura del cuento. En esta ocasión, en lugar de una actividad de comprensión lectora, te proponemos otro tipo de ejercicio; un ejercicio que os hará reflexionar a toda la familia.

Dado que los lectores de este cuento de Navidad son adolescentes, te proponemos hacer con ellos una actividad de reflexión. A partir de las siguientes preguntas, podréis armar un pequeño debate en casa que os lleve a sacar interesantes conclusiones.

Escucha bien lo que tus hijos adolescentes te puedan decir (¡seguro que su opinión es muy interesante!). Aunque es posible que no te guste todo lo que te cuenten, es importante que respetes y escuches con atención sin juzgarles.

A continuación te proponemos algunas preguntas que puedes tratar de responder junto a tus hijos adolescentes.

- ¿Por qué crees que al principio Olga se siente tan baja de ánimos? ¿Alguna vez te has sentido así?
- ¿Qué es lo que hace que cambie su ánimo? ¿Qué te ayuda a ti a sentirte mejor?
- ¿Qué podemos hacer cuando sentimos que estamos siempre de mal humor o enfadados?
- ¿Es agradable o desagradable estar enfadados? ¿Es bueno o malo?
- ¿Cómo crees que tu actitud o energía puede afectar al resto de las personas de tu familia?
- ¿Qué te gustaría cambiar a ti? ¿Y qué necesitas del resto de tu familia?
- Nosotros también vamos a disfrutar de la Navidad en familia... ¡mucho!

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