Adiós, abuelo Carlos. Cuento para niños sobre la muerte de los abuelos

Consejos para hablar sobre la muerte a nuestros hijos y acompañarles en ese duro momento

Marisa Alonso Santamaría

Aunque sea desagradable y complicado de encontrar una explicación, sentirse triste ante la muerte de un familiar o amigo es completamente normal, tanto para los adultos como para los niños. Y, aunque lo último que queremos los padres es que nuestros hijos estén tristes, tenemos que validar esta emoción y acompañarles en ella. Este cuento corto escrito por Marisa Alonso, y titulado 'Adiós, abuelo Carlos', es un recurso para acompañar a los niños tras la muerte de alguno de los abuelos.

Además de algunas actividades de comprensión lectora, tras el cuento infantil te proponemos algunos consejos que te ayudarán a estar preparada para hablar sobre la muerte con tus hijos.

Cuento para hablar con los niños de la muerte de los abuelos

Cuento para niños sobre la muerte de los abuelos

El abuelo Carlos había sido siempre un hombre alegre, jovial y divertido. Tenía los ojos azul cielo, mucha vitalidad y le gustaba vivir la vida. Contaba cuentos inventados, historias de su juventud, cantaba canciones y retahílas de su época. Incluso los últimos días de su enfermedad se empeñaba en salir al parque para dejarse acariciar por los rayos del sol y echar unas migas a los pajaritos. Cuando murió todos se quedaron muy tristes, y dejó un vacío muy grande a su alrededor.

A los pocos días, a su nieto Carlitos se le rompió una rueda de su camión favorito. Su hermano Andrés pasó por allí. Al ver lo que sucedía le dijo:

- Mira, metes la rueda por aquí y cuando suene 'clic', empujas con fuerza. Me lo enseñó el abuelo Carlos.

Y Andrés arregló la rueda del camión.

- Tengo que llevar un cuento al colegio para leer en mi clase - dijo María a su madre.

- ¿Te acuerdas del cuento del abuelo Carlos; el del conejo al que no le gustaban las zanahorias? Puedes contarles ese - le dijo guiñándole un ojo a la niña.

- Papá, ¿cuál era esa canción tan graciosa de un torero que nos cantaba el abuelo Carlos? - preguntó Cristina a su padre.

- Era Panchito López un valiente toreadooor, que cuando salía a la plaza a las mocitas robaba el corazóóón! - y terminaron los dos cantando a dúo muertos de la risa: 'Pararáchimpúm chimpúm, pararáchimpúm, chimpúm'.

- ¿Os acordáis el día que a papá se le cayó un barreño de agua por la cabeza? - dijo Javier a sus hermanos.

- ¡Jajajajajajajaa! - rieron todos recordando la escena.

- No nos atrevimos a reír hasta que él soltó una carcajada - continuó Ana hablando.

- Aún me acuerdo - dijo Jaime- cuando el abuelo apareció en casa por sorpresa a las nueve de la noche y nos llevó a cenar a un restaurante chino: ¡cenamos dos veces, jajajajaja...!

- ¿Y el día que se rompió el brazo corriendo detrás de Bruno? ¡Qué fuerte era! No había manera de llevarlo al hospital - recordó Esther. Y todos miraron al cielo al pasar una bandada de pájaros.

En cada reunión familiar, a cada momento, las personas que lo querían, recordaban anécdotas con el abuelo Carlos. Se dieron cuenta que, aunque había muerto, seguía más vivo que nunca. Siempre permanecería en sus corazones.

Actividades de comprensión lectora sobre este cuento corto

Las actividades educativas sobre la lectura

Este cuento puede ayudarnos a acompañar a un niño que se siente triste por el reciente fallecimiento de uno de sus abuelos o abuelas. Un poco más abajo, te ofrecemos una serie de consejos que te ayudarán en este proceso. Pero este relato también nos puede servir para trabajar algunos de los aprendizajes y conocimientos que tus hijos han ido adquiriendo en el colegio. A continuación te proponemos unas actividades educativas que podéis hacer después de la lectura de este cuento.

1. Preguntas de comprensión lectora
La comprensión de lo leído es una habilidad debemos trabajar con los más pequeños de la casa, ya que es esencial para el estudio. A continuación te proponemos un pequeño ejercicio de verdadero o falso basado en el cuento del abuelo Carlos.

  • El abuelo protagonista del cuento se llama Felipe.
  • Sus nietos Carlitos y María le echaban mucho de menos.
  • La familia no recuerda ninguna anécdota relacionada con el abuelo Carlos.
  • El abuelo Carlos era una persona muy malhumorada a la que no le gustaba estar con sus nietos.

2. Una redacción sobre los abuelos
Para trabajar la expresión escrita de los niños, les podemos proponer que ellos escriban su propio cuento sobre uno de sus abuelos. Pueden hacerles una pequeña biografía (en tal caso, te sugerimos que conciertes si es posible una cita entre el abuelo y el nieto para que el primero le cuente todo sobre su vida, una actividad genial para fomentar las relaciones intergeneracionales), escribir sobre una anécdota que vivieran juntos, hacer una descripción sobre cómo es (o era) el abuelo, inventar un cuento en el que ambos sean protagonistas...

3. Un dibujo sobre los abuelos
Esta redacción escrita tiene que estar acompañada por un bonito dibujo del abuelo o la abuela.

4. Realizamos nuestro árbol genealógico
Por último, podemos animar a nuestros hijos a que investiguen con sus familiares para hacer su árbol genealógico. Es una actividad muy atractiva con la que los niños conocerán la historia de su familia.

Hablar sobre la muerte de los abuelos con los niños

Hablar con los niños sobre la muerte

A menudo, la primera muerte de su entorno cercano a la que los niños se enfrentan es el fallecimiento de uno de sus abuelos. Se trata de un momento que seguramente sea recordado de por vida, por lo que los padres tenemos un papel importante a la hora de acompañarles en estos momentos, sobre todo si la relación con del niño con el anciano era cercana.

Para ello, es importante tener en cuenta los siguientes consejos que nos brinda la guía 'Para los padres: los niños y el duelo' del Centro Nacional para el Desorden de Estrés Postraumático.

- La pena e incertidumbre que un niño siente ante la pérdida de un familiar cercano puede expresarse tanto emocional como físicamente, por lo que tenemos que estar atentos a cómo se sienten y acompañarles (sin invalidar su emoción).

- Algunos de los cambios que pueden experimentar los niños es dormir o llorar más de lo habitual, regresiones en la conducta, quejidos, irritabilidad, retracción social...

- No hay una duración del duelo correcta o incorrecta: cada niño (y cada adulto) necesita un tiempo diferente para enfrentarse y comprender la nueva situación.

- Debemos ayudar a los niños a comprender y aceptar la nueva realidad por el fallecimiento del abuelo o la abuela. Aunque para los niños más pequeños será difícil de comprender, la muerte tiene un carácter permanente (no es temporal).

- Tenemos que hacerles ver a los niños que es normal sentir dolor por esta muerte, que a los adultos también nos ocurre. Debemos animar a los niños a expresar cómo se sienten, ya sea a través de las palabras, los dibujos, la escritura...

- Suele ser gratificante mantener una conexión con la persona que ha fallecido, ya sea recordándole, hablando de ella, creando rituales en su memoria...

- Debemos brindar a los niños una sensación de seguridad. En ocasiones, pueden sentir miedo de que, igual que se ha muerto su abuelo, pueda morir el resto de la familia y quedarse solo. También debemos quitar todo sentimiento de culpabilidad por el fallecimiento.

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