El abuelo Alejandro. Cuento para leer con niños el Día de los Abuelos

Un cuento para que abuelos y nietos lean juntos en el Día de los Abuelos

Marisa Alonso Santamaría

Hay muchas formas geniales para celebrar el Día de los Abuelos. Esta fecha, en la que agradecemos a los abuelos y abuelas el amor y cuidados que nos regalan todos los días, se celebra el 26 de julio o el 28 de agosto, dependiendo del país. ¿Queréis festejarlo con un bonito cuento corto? Este, escrito por Marisa Alonso, se titula 'El abuelo Alejandro'. Es un cuento para leer con los niños en el Día de los Abuelos y que abuelos y nietos disfruten juntos

Cuento para disfrutar con los niños en el Día de los Abuelos

Cuento para leer con niños en el día de los abuelos

Alba lo pasaba muy bien cuando iba a visitar a su abuelo Alejandro. Entró corriendo por el largo pasillo de la casa gritando:

- ¡Abuelo, abuelo!

- ¡Hola pequeña! - dijo feliz el anciano abriendo sus brazos para acogerla.

- ¿Me puedo quedar contigo a dormir? ¡Por favor...! - dijo mirándolo.

- Alba, el abuelo querrá estar tranquilo esta noche - le dijo su madre.

- Si quieres, por mí se puede quedar - dijo mirando a su hija.

Alba empezó a dar saltos de alegría.

- Pero no tienes pijama - recordó al momento su madre.

- Por ahí habrá alguna camiseta para ir a dormir - dijo Alejandro.

Estaba anocheciendo cuando la madre de Alba se despidió de su padre y de su hija con un beso.

- No des guerra al abuelo - dijo al cerrar la puerta.

Cuando Alba oyó el portazo miró a su abuelo Alejandro con complicidad; ¡por fin estaban solos!

- Abuelo, cuéntame una historia de las tuyas - suplicó.

Alejandro se sentó en su sillón, mientras Alba se acomodó a su lado, en el suelo.

- Las ferias venían a las fiestas del pueblo solo unos días al año, y la gente las esperábamos con mucha ilusión - comenzó a contarle su abuelo.

- Yo iba agarrado de la mano de tus bisabuelos cuando pedí subir en el caballito del antiguo carrusel. Era mi preferido, el mismo de otros años.

- Era el caballo más bonito de toda la feria, y todos los niños queríamos montar en él. A su lado daban vueltas una mariposa, un cohete espacial, un globo aerostático, un pelícano, un saltamontes, un coche de bomberos, un avestruz y una jirafa; pero todos los niños preferíamos montar en el caballo.

Alba miraba a su abuelo con mucha atención con los ojos como platos.

- ¿Por qué os gustaba tanto ese caballito, abuelo? - preguntó Alba interesada.

- Ahora vamos a cenar - dijo de repente, dejando a la niña con la miel en los labios.

Un cuento infantil sobre la relación entre abuelos y nietos

Cuento infantil sobre abuelos y nietos

Alejandro puso una tortilla pequeña de patata que se había hecho por la mañana y la repartió con su nieta. Además, cenaron algo de fiambre, fruta y un yogur. Alba comió todo con ganas para que su abuelo siguiera con la historia. Recogieron la cocina entre los dos. Después, Alba vio que su abuelo revolvía en un armario buscando algo para dormir.

- ¡Aquí está! - dijo sacando una camiseta de un cajón - ¡Ponte esto! Los dos se echaron a reír cuando vieron lo grande que le quedaba. - ¿Cómo era el caballito? ¿Por qué te gustaba tanto?

- Cuando subía y bajaba relinchaba muy fuerte. Tenía una silla de montar preciosa, crines largas y oscuras, las patas largas y estilizadas, la cola alta y erguida y - dijo haciendo una pausa,- la mirada viva y brillante.

- ¿La mirada viva y brillante? - repitió la niña ladeando la cabeza.

- Sí, el caballo se daba cuenta de lo felices que éramos los niños montando en él. Lo notábamos en cómo nos miraba.

- ¡Hala! - exclamó Alba tapándose la boca con asombro.

- Pero ese año era distinto, noté que algo extraño le pasaba al caballito; al mirarlo a los ojos vi que estaba muy triste.

- ¡Pobrecito! ¿Qué le había pasado? - dijo apesadumbrada Alba.

- Me solté de la mano de mi madre y salí corriendo, como siempre hacía para montar el primero en el caballo y, de repente, algo me empujó y me tiró al suelo por el otro lado del carrusel: fue el globo, luego me di cuenta.

- ¿El globo te empujó? - dijo sin poderlo creer.

- Sí, a mí y a todos los niños que queríamos montar en el caballo. Nos soplaba con muy mala idea, y lo hacía muy rápido para que nadie se diera cuenta. Cuando el tiovivo empezaba a dar vueltas todo el carrusel estaba ocupado, pero el caballito iba vacío; por eso estaba tan triste.

- ¿Y los mayores no se daban cuenta? - preguntó la niña alarmada.

- Solo los niños veíamos lo que ocurría, y si se lo decíamos a nuestros padres decían que era nuestra imaginación. Ese verano fue triste para mí también.

- Esperé impaciente al año siguiente - continuó hablando - La misma tarde que llegaron al pueblo, como vivía cerca, me escapé a ver al caballito. Algo había cambiado; volvía a tener la mirada brillante de antes, y volví a casa muy feliz y dando saltos.

Ese mismo fin de semana mis padres me llevaron a montar al carrusel. Corrí como siempre para montar en el caballito, pero se me adelantó una niña, y preferí esperar a que empezara de nuevo a dar vueltas. Vi contento cómo la niña permanecía subida con una gran sonrisa. Hasta la tercera vuelta no tuve suerte.

Lo monté feliz, acaricié sus crines con cariño, y él me miró de reojo agradeciendo mi gesto; volvía a ser el caballito de siempre, pensé. De repente, me volví para mirar al globo, pero no estaba. En su lugar, en el tiovivo había una bonita avioneta ocupada por una niña aviadora. Lo busqué con detenimiento para asegurarme y respiré aliviado; todos los niños nos dimos cuenta de lo que había ocurrido.

- ¡Qué bonita historia! - dijo suspirando.

- ¿Y qué fue del globo?

- Nadie preguntó - contestó el abuelo guiñándole un ojo.

Cuando Alejandro la arropó en la cama, Alba tenía una gran sonrisa. Esa noche soñó que bajaba del cielo un precioso caballo, que montaba en él, y la paseaba al trote por todos los colores del arco iris.

Ejercicios de comprensión lectora sobre el cuento

Ejercicios sobre el cuento para niños

¡Viva por los abuelos y las historias que nos cuentan! Todas sus 'batallitas' están llenas de conocimientos y valores de los que los niños y los adultos podemos aprender.

Este cuento infantil habla sobre la relación tan especial que se establece entre abuelos y nietos, pero también lo podéis aprovechar como texto para reforzar habilidades como las actividades de comprensión lectora de los niños. Con este objetivo, a continuación te proponemos algunas cuestiones.

- ¿Te acuerdas de cómo se llamaba el abuelo? ¿Y la niña?

- ¿Para qué le pide permiso la niña a su madre? ¿Se lo concede?

- ¿Qué hacen el abuelo y la nieta cuando se quedan solos?

- ¿Recuerdas qué cenaron? ¿Alguna vez has probado esta receta? ¿Te gusta?

- ¿Podrías resumir la historia que el abuelo cuenta a su nieta?

Más ideas para celebrar con niños el Día de los Abuelos

Nos encanta la idea de celebrar el Día de los Abuelos leyendo un cuento todos juntos, pero también recitando poesías, jugando, cocinando en familia... A continuación te proponemos algunas ideas muy buenas para preparar y celebrar el Día de los Abuelos por todo lo alto.

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