No agitar. Cuento para padres sobre cómo se siente un bebé a diario

Un cuento con el que los padres y madres nos vamos a sentir identificados

Antonio de Benito

¿Cómo se siente tu bebé cuando le hablas con esa voz tan tonta o cuando mueves su peluche como si estuviera bailando? ¿Y cuando le coges en brazos y le agitas de un lado al otro? ¿Y cuando le haces el avión para que coma? 'No agitar' es un cuento para padres con el que podemos reflexionar sobre cómo se sienten nuestros bebés con nuestros juegos y carantoñas. Es una historia con la que te vas a reír mucho y con la que te vas a sentir muy identificado.

Se trata de un relato muy divertido que, además, podemos usar para leérselo a nuestro bebé. Seguro que a él o ella también le encanta.

Cuento para padre sobre cómo se sienten los bebés

Cuento para padres sobre los bebés

Me llamo Daniela, acabo de cumplir dieciocho meses y estoy harta. ¿Por qué todo el mundo me tiene que agitar? No soy ninguna coctelera ni un batido de vainilla que haya que remover antes de bebérselo.

Os voy a contar algunas de las situaciones cotidianas que me suceden.

Mi hermana mayor, Renata, me mira con unos ojos enormes cuando estoy durmiendo. Lo sé porque muchas veces al despertar me encuentro con esos dos focos muy cerca de mí. Mi hermana me quiere mucho, pero me toca los mofletes y dice al momento: 'mamá, qué suave es la cara de Daniela'. Y vuelve a tocarme los mofletes. Me río un poco y mi hermana ya me deja tranquila por un rato.

Mi vecino del ático, Oswaldo, es un anciano muy simpático y que también me quiere mucho. No me toca los mofletes sino los pies. Me levanta el derecho suavemente y luego el izquierdo, y después los dos a la vez. Suele decirle a mi padre:

- Es igual que usted, tiene la misma carita.

Mi padre sonríe y le da los buenos días.

Los vecinos de enfrente también son encantadores y muy amables. Cada vez que me ven, preguntan:

- ¿Dónde va esta joyita con esos ojazos?

Y luego le dicen a mamá que tengo sus mismos ojos. ¡Pues dónde voy a ir con esos ojos! Cada uno con los que tiene. Total, que mis ojos son de mi madre y la cara de mi padre, ¿tengo algo mío?

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Pero lo que más rabia me da es que me agiten como a un batido. Mi tía Bruna siempre que me ve, me toma de las axilas y me sube hacia arriba, casi hasta el techo. Una tarde me agitó nada más comer y le vomité en su pamela de flores.

- ¡Vaya, algo le ha debido sentar mal a Daniela! - exclamó tía Bruna.

Pues no había sido el puré de verduras ni la manzana asada sino agitarme después de comer. Tía Bruna me quiere mucho y yo también a ella.

Ahora ya no lo hace. Solo me mueve el carrito en la siesta. Se cree que así me dormiré más rápidamente, pero es todo lo contrario. También me canta operetas y canciones de cuna como 'duérmete Daniela, duérmete ya, que si no te duermes, vendrá un gnomo del bosque y el culo te morderá'. Y, en ese momento, no lo puede resistir y me da un mordisco en cualquier parte: en la pantorrilla, en el muslo o la nariz.

El caso es que me duermo muy tarde cada vez que me cuida tía Bruna. Ella me quiere mucho y yo también pero, por favor, no me agites o te seguiré vomitando encima. ¡Qué manía de mover a los bebés!

Mi tía Marita siempre acaba las frases con diminutivos cuando me hace monadas con mis peluches:

- ¡Ay, Danielita qué bonita! Mira el gatito, con sus ojitos, sus uñitas larguitas y sus bigotitos finitos... Mira la ranita qué verdecita y el osito tan blanquito y peludito... La ovejita con su lanita tan suavecita...

¡Y yo veo al gatito, la ranita, el osito y la ovejita enormes! Pienso que tía Marita debería llamarse tía Maritita. La quiero mucho yo también.

Un cuento sobre cómo se siente un bebé - No agitar

Cómo se siente un bebé todos los días

Muchas personas se creen que mi familia es millonaria o posee mucho dinero, porque suelo escuchar:

- ¡Huy, qué niña más rica!

Puede ser que sea rica ya que algunos me dicen esto:

- ¡Esta niña es un tesoro, una joya!

No entiendo mucho de dinero; tampoco de tesoros ni joyas, pero supongo que es bueno. Y casi toda la familia se ha empeñado en que la primera palabra que tengo que pronunciar sea su nombre. Cada vez que echo un eructo o me río, ellos dicen:

- Ha dicho Bruna, ha dicho Oswaldo, ha dicho Renata...

Yo los quiero mucho a todos.

Tía Inara me da de comer haciéndome el avión, el tren, el barco... cualquier medio de transporte le sirve. Y yo voy persiguiendo con la mirada la cuchara hasta que decide metérmela a la boca y dice: 'ñammm, qué rico'. Por último, me toca la tripa y me hace cosquillas, me tiro un pedo y todos se ríen. Eso tampoco lo entiendo muy bien.

Tampoco comprendo que hablen tan alto cuando es la hora de dormir. A menudo escucho la siguiente frase cuando alguien hace el gesto de pedir bajar la voz:

- No, no, tranquilos, que está dormida.

¡Canastos! Precisamente por eso, si estoy dormida, callaos, por favor. Me gustaría saber cómo les sentaría a ellos que les gritaran mientras duermen.

En fin, a casi todos los bebés nos ocurre lo mismo. Lo sé porque nos lo contamos por nuestra red social privada. ¿Qué cuál es esa red social? Se llama Bebegram y para pertenecer a ella solo debes ser menor de tres años. Pero eso ya os lo contaré otro día. ¡Os quiero mucho a todos!

Algunas cosas que los padres no debemos hacer a nuestro hijo o hija bebé

Qué no debes hacer a tu bebé

Todos los padres y las madres queremos lo mejor para nuestros bebés; nuestra misión es mantenerles a salvo y garantizar su bienestar físico y emocional. Sin embargo, llevados por la intensidad de nuestro amor o por desconocimiento, a veces caemos en conductas que pueden llegar a ser peligrosas para los bebés. Estas son algunas que debes tener en cuenta.

- No soples su comida calienta
Sin pensarlo mucho, cuando la comida de nuestro bebé está muy caliente soplamos sobre ella para que se enfríe. Sin embargo, no somos conscientes de que estamos esparciendo nuestras bacterias y virus sobre su comida.

- No llenes su cuna de peluches y cojines
Queremos tanto a nuestro bebé que le hemos comprado decenas de peluches para que pueda dormir acompañado en su cuna. ¡Qué adorable! Sin embargo, si el bebé es muy pequeño puede ser peligroso que duerma con peluches y cojines ya que podrían caerle encima y dificultar su respiración.

- No levantes al bebé por los brazos
Todos los bebés y niños algo mayores se ríen mucho cuando les levantamos hacia arriba, sujetos por los brazos. O cuando les damos vueltas agarrados por los brazos. Sin embargo, este juego puede salirnos caro porque se pueden hacer mucho daño en los hombros y brazos.

- No agites a tu bebé, sobre todo si es pequeño
¿Has oído hablar del síndrome del bebé sacudido? Las sacudidas fuertes pueden hacer que el cerebro del bebé se mueva de delante atrás y esto puede provocar graves consecuencias.

- No le dejes llorar
'Déjale llorar, ya se cansará...'. ¿Te imaginas que tú estás triste, sientes frustración, estás enfadado... te pones a llorar y esa persona a la que tanto quieres está a tu lado pero no hace nada para consolarte?

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