Una ensalada de cuento. Cuento para leer con los niños antes de comer

Lee cuentos infantiles con tus hijos para estimular su imaginación, antes y después de comer

Marisa Alonso Santamaría

Los cuentos pueden enseñar valores, pueden infundir autoestima, pueden enseñar vocabulario... y pueden animar a probar alimentos que nunca han querido tomar. Te proponemos un cuento corto para niños titulado "Una ensalada de cuento". Leer esta historia antes de comer puede ser una buena excusa para hablarle sobre ciertas verduras y... quién sabe si tus hijos podrían decidirse a probarlas.

Acompañamos este cuento infantil con algunas cuestiones de comprensión lectora y con algunas recetas en las que están presentes las hortalizas de la narración. ¡A leer! ¡A comer!

Un divertido cuento para niños sobre la comida

Un cuento para leer con niños antes de la comida

¡Quiero inventar una ensalada de cuento! ¡Quiero hacer una ensalada de cuento!, oyó sorprendido un pimiento mientras dormía en la huerta.

Empezó a buscar, intrigado, de dónde provenía la voz. Miró entre las matas de las lechugas, entre las fresas, las patatas, las cebollas y, al fin, descubrió que el que hablaba era el hortelano que los cuidaba cada día.

—Entonces —le dijo el pimiento—. ¡Invéntala!

—¡No es tan fácil! —le contestó—. No se me ocurre nada original.

—¿Y si preguntas en el huerto? —le propuso, seguro de ser elegido.

—¡Qué buena idea! —dijo una cebolla que escuchaba con atención—. Yo formaré parte de tu cuento.

—¡Nosotros también queremos estar en tu cuento! —dijeron los tomates.

Las lechugas, la escarola y la endivia, acudieron presurosas a hablar con el hortelano.

Siempre hemos querido estar en un cuento diferente —le dijeron—. ¿Nos dejas formar parte del tuyo?

El pimiento fue a hablar con su buena amiga la zanahoria. 

—El hortelano va a inventar una ensalada de cuento —le dijo—. ¿Quieres participar?

La zanahoria era muy tímida y dudó por un momento, pero al fin dijo:

—Lo haré y le daré un bonito color. 

Una lombarda que estaba callada empezó a ponerse morada de envidia y habló:

—¡Yo también quiero estar en esta ensalada de cuento! 

—¡Y nosotras! —gritaron unas patatas, poniéndose también moradas.

El hortelano miró a todos exasperado.

—¿Es que no os dais cuenta? —gritó, cuando nadie lo esperaba—. Con vosotros haría una ensalada común,  ¡yo quiero hacer una ensalada de cuento!

Hortalizas y verduras se pusieron muy tristes al verse rechazadas y quedaron cabizbajas. Cuando el hortelano vio su decepción, se quedó pensando. 

Todos querían formar parte de su ensalada, y eso era fundamental para que saliera bien y quedara de cuento. Se dispondrían de manera original, y cada uno daría lo mejor de sí mismo. Una ensalada con todos ellos presentes sería la más sabrosa y colorida de todos los huertos de la zona.

El hortelano decidió dejar participar a todos las hortalizas, verduras y frutos de su huerta que se lo pidieran. Membrillos, nueces, higos, pepinos, cebolletas, calabazas y calabacines, se reunieron para formar una ensalada de cuento y, según dijeron los que la probaron, así fue.

Juegos y actividades tras leer el cuento

A continuación te proponemos algunas cuestiones de 'Verdadero o Falso' para que tu hijo practique la comprensión lectora una vez que hayáis terminado con el cuento.

1. El hortelano tenía muy claro cómo quería la ensalada.

2. Ninguna hortaliza quería participar en la ensalada.

3. Al final, el hortelano decidió no incluir a ninguna de las hortalizas de su huerta.

Una actividad muy divertida que podéis hacer también después de leer esta bonita historia es preparar una receta con alguno de los ingredientes que aparecen en la historia. Estos son algunos deliciosos ejemplos que se nos ocurren: 

1. Bizcocho de zanahoria
Las zanahorias aportan muchos beneficios para los niños, por lo que deben estar presentes en su dieta. Si bien la mejor manera de comerlas es cruda, una buena manera de introducir este vegetal a los más pequeños es a través de un rico bizcocho de zanahoria. Puede ser un delicioso postre o una merienda rica para tu hijo.

2 Patatas rellenas de queso y brócoli
A los niños les encantan las patatas... ¿¡y a quién no!? Por eso, pueden ser un vehículo perfecto para hacerles probar otras verduras que quizá les cuesten más como, por ejemplo, el brócoli. Prueba con esta receta de patatas asadas rellenas de queso y brócoli que harán las delicias de mayores y pequeños.

3. Ensalada de pimientos y bacalao
¿Alguna vez habéis probado el Esgarraet? Se trata de una receta típica de Valencia (España) rica en Omega 3. Su preparación es rápida, sencilla y no requiere de ingredientes complicados de encontrar en cualquier mercado o supermercado.

4. Ensalada de lombarda sonriente
A veces, hay que hacer cualquier cosa para que los niños prueben alimentos nuevos. Es el caso de la lombarda, que puede resultar mucho más apetecible si se la preparas de una manera más divertida. Por eso, te proponemos un rico trampantojo de lombarda, manzana, bacon, pasa y nueces.

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