Los mejores recursos para enseñar inglés a niños con dislexia

Insertar un nuevo idioma puede ser un reto en un niño con dificultades específicas del aprendizaje

Yesenia Serrano

Aprender inglés es una apasionante aventura a la que se enfrentan todos los niños en edad escolar, pero para algunos puede ser también un aprendizaje que requiera mucha esfuerzo. Hablamos de cómo enseñar inglés a niños con dislexia. ¡Aquí tienes unos recursos tanto si eres padre y lo quieres poner en práctica en casa como si eres profesor! 

Qué es la dislexia infantil 

la enseñanza del inglés en niños con dislexia

Antes de nada sería correcto explicar qué es la dislexia. Se trata de un trastorno del lenguaje lecto escrito que se presenta en un niño con adecuado desarrollo general y que se caracteriza por la dificultad para la comprensión de textos escritos, así como para diferenciar o memorizar letras individuales o grupos de letras, entre otros problemas.

Entra en las dificultades específicas del aprendizaje, junto con otras que afectan fundamentalmente a la comprensión oral y escrita del lenguaje. También es importante destacar que No es una discapacidad intelectual y que no se conoce una causa única y definida. La prevalencia de este trastorno oscila entre un 5 a 15% de la población, por lo que no debe ser subestimada.

Otros importantes datos que refleja la Guía General sobre la Dislexia, realizado por la Asociación Andaluza de Dislexia, es que existe un alto factor de abandono de la escuela por parte de los niños con esta dificultad en la lectura y aprendizaje, que se da más en niños que en niños y que suele ser algo hereditario pero no diagnostico en su momento. 

8 consejos para enseñar inglés a los niños con dislexia 

enseñanza del inglés en niños con dislexia

Insertar un nuevo idioma puede ser un reto en un niño con dislexia, por ello, es fundamental conocer sus debilidades y fortalezas para un correcto abordaje, considerando que muchos de ellos cursan con una baja tolerancia a la frustración o déficit de atención. 

A su vez es un trastorno no curable, por lo que cada abordaje debe condicionarse al grupo etario (no es lo mismo trabajar en niños en edad preescolar, escolar o adolescentes). Lo ideal es individualizar cada caso para que el proceso sea más efectivo, sin embargo, daremos algunas medidas generales que pueden contribuir al aprendizaje del inglés:

1. Evaluar primeramente el proceso auditivo a través de pruebas diagnósticas específicas para cada edad, ya que muchos casos fluyen mejor en su aprendizaje cuando se derriban las limitantes auditivas.

2. Revisar la esfera visual, algún trastorno de refracción (ver bien de lejos o de cerca) puede limitar significativamente los métodos a usar.

3. Adecuar el proceso al ritmo de cada niño y usar métodos cambiantes evitando el 'sobreaprendizaje', es decir, no enseñar de una misma forma múltiples veces la lecto- escritura. ¡Hacerlo de forma distinta fomenta mayor receptividad!

4. Tener en cuenta el uso de métodos multisensoriales, dígase utilizar el tacto, el color y el movimiento como vías de aprendizaje. Si a su hijo le gustan las texturas, dibuje la palabra en inglés y juntos la pueden rellenar con pegamento de trozos picados de telas, papel periódico... Y, al terminar, haga que con sus dedos repase la palabra final.

5. Hacer uso de canciones sencillas en inglés. También de frases cortas y entendibles, donde desglosen las sílabas que integran las palabras. Este método aplica a todas las edades, pero en los más pequeños es mucho mejor.

6. Buscar vídeos que asocien las palabras en inglés con sus respectivas imágenes, es decir, si está enseñando la palabra 'home', la misma se acompañe de una casa en figura sencilla (evite que esté acompañada de muchos ornamentos) para fijar el componente visual.

7. Fomentar (según la edad) el uso de ordenadores para escribir los textos con correctores ortográficos y otras tecnologías disponibles. Esto llévelo a cabo dosificando y mostrando la importancia de aprender tanto el método manual como el tecnológico.

8. Intentar manejar esto con un equipo multidisciplinario con conocimiento en dislexia, como un médico foniatra, un docente, el terapista de lenguaje, un psicólogo, etc., Y es que trabajar las debilidades más frecuentemente encontradas en ellos, mejorará el pronóstico. También es fundamental realizar actividad física y regular las horas del aprendizaje del idioma.

No se predisponga porque sea un idioma nuevo. El inglés suele tener una estructuración morfosintáctica, semántica y pragmática más sencilla que el español y aunque lo nuevo en el componente lecto – escrito de un niño con dislexia genera ansiedad (tanto en ellos como en sus padres), puede llevarse una agradable sorpresa.

Mientras más temprano insertemos el idioma nuevo, ¡mejor será! La plasticidad cerebral está presente hasta en las edades más avanzadas, pero en los primeros 5 años de edad es más abundante. A su vez, los signos de la dislexia se ven enfatizados en niños mayores de 4 años.

Ojalá estas recomendaciones les ayuden en el manejo de esta afectación donde la comprensión, paciencia y constancia son la clave.

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