Niños sensibles: sus emociones y sentimientos

Cómo identificar los sentimientos de un niño sensible

La sensibilidad es una cualidad con la que se nace y, quien la posee, es capaz de relacionar todos los hechos de su vida cotidiana con sus sentidos y sus emociones.

La sensibilidad puede entenderse como la facultad de experimentar impresiones físicas, y esto es una función que corresponde a los nervios. Se relaciona directamente con el proceso psíquico de la percepción y con la facultad de sentir vivamente y, desde este punto de vista la sensibilidad, está en conexión con los procesos afectivos.

Cómo reconocer a un niño sensible

Padre con niño llora

En los niños, la sensibilidad es fácil de reconocer:

Son afectuosos y gozan con el contacto personal y el cariño físico.

- Responden con mayor sensibilidad de lo esperado a las palabras y a los gestos cuando se sienten heridos.

- Vibran con la música y relacionan olores, colores, aromas y sabores con experiencias o momentos de su vida cotidiana.

- Suelen representar detalles inusuales en sus dibujos, y sorprenden a sus padres y familiares por la gran habilidad que poseen para evaluar a las personas, como si tuvieran un sexto sentido.

- Son receptivos a las expresiones de la cara, a la mirada y a la tensión de la mandíbula y, por este motivo, son capaces de predecir lo que el otro hará o sentirá.

- Poseen más empatía y sintonizan con las emociones de la otra persona.

- Los niños sensibles se emocionan fácilmente sintiendo pena, alegría o amor ante la lectura de un cuento, mientras están viendo una película o cuando ven a alguien pidiendo limosna por la calle. Se entristecen profundamente cuando sus padres o profesores les regañan o cuando su mejor amigo les dice que ya no quiere jugar con él.

Qué necesitan los niños sensibles

Los niños sensibles necesitan sentirse amados y valorados. Son especialmente sensibles al amor de sus padres y logran ser disciplinados rápidamente al predecir su enfado. Conectan más con sus emociones, las reconocen y expresan y, al mismo tiempo, al ser más empáticos suelen ser menos agresivos con sus iguales y les resulta más difícil defenderse, ya que cuando se sienten heridos se quedan inmovilizados y les resulta más difícil responder.

Son hipersensibles a la crítica y al juicio social. Sufren el rechazo de los demás intensamente y son capaces de predecirlo al analizar con facilidad los elementos del lenguaje no verbal, como la postura del cuerpo o la tensión de la mandíbula. Los padres pueden ayudarles:

- Estimulando la comunicación asertiva. Ayudándoles a poner límites en sus relaciones sociales y enseñándoles a decir 'no quiero'.
- Ayudándole a desdramatizar los problemas o situaciones sociales para no hacer de las dificultades una tragedia.
- Fomentando su seguridad en sí mismo, estimulándole para que exprese sus opiniones o ideas con naturalidad.
- Incentivando el desarrollo de estrategias para defenderse.

Qué evitar con un niño sensible

- Situaciones que no pueda manejar o que excedan a sus habilidades. Si aún no ha alcanzado la madurez suficiente para enfrentarse a determinadas circunstancias, verá disminuidas su posibilidades de hacerse competente.
- Corregir sus errores en público para que no sienta avergonzado. Es importante que sienta que es valioso por su forma de ser y lo que hace.
- Reprimirle a la hora de expresar sus emociones
- Sobreprotegerle en exceso para evitar que sufra. Las experiencias de su vida le ayudarán a desarrollar estrategias para encarar problemas en el futuro.

Marisol Nuevo. Guiainfantil.com