Niños altamente sensibles - Cómo entenderlos y fortalecer su autoestima
Tips para identificar y gestionar las reacciones emocionales de un niño que tiene la sensibilidad a flor de piel
- ¿Cómo reconocer a los niños sensibles y cómo acompañarlos?
- 14 señales o rasgos para reconocer a un niño altamente sensible
- Necesidades de los niños sensibles y cómo suplirlas sin sobreproteger
- Cuidados esenciales con respecto a la educación de un niño sensible
- Cuentos cortos infantiles sobre distintas emociones de los niños
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La sensibilidad es una cualidad con la que se nace y, quien la posee, es capaz de relacionar todos los hechos de su vida cotidiana con sus sentidos y sus emociones. La sensibilidad puede entenderse como la facultad de experimentar impresiones físicas, y esto es una función que corresponde a los nervios. Se relaciona directamente con el proceso psíquico de la percepción y con la facultad de sentir vivamente y, desde este punto de vista la sensibilidad, está en conexión con los procesos afectivos. Aquí, niños altamente sensibles - Cómo entenderlos y fortalecer su autoestima.
¿Cómo reconocer a los niños sensibles y cómo acompañarlos?

Hay padres que se preguntan a qué edad se nota que un niño es sensible, para ellos podemos decir que la sensibilidad se observa desde muy temprano, ya que hay bebés que reaccionan con más intensidad a ruidos, cambios de rutina o caras nuevas aunque suele hacerse más evidente entre los 2 y 4 años, cuando el niño expresa lo que le afecta, se frustra más fácil o se emociona intensamente.
A partir de los 5 o 6 años también se nota porque su sensibilidad se mezcla con la comparación social, es decir, les impactan más los regaño o las injusticias, y piensan en lo que pasó por horas. Un niño es sensible (y no 'dramático') cuando se emociona con facilidad, percibe cambios de humor en adultos, le afectan las críticas, necesita tiempo para adaptarse lo nuevo y tiene una empatía notable.
Ser sensible no es un problema, sino es un rasgo de su personalidad, lo que marca la diferencia es cómo se acompaña. Ante esto podemos hablar sobre las necesidades principales de un niño sensible, que consisten en la seguridad emocional, anticipación y rutinas, tiempo para procesar, límites firmes pero respetuosos y herramientas concretas para regular sus emociones.
Lo positivo de ser sensible es que suelen ser muy empáticos, creativos, observadores y cuidadosos con los demás, además de captar detalles y tener un fuerte sentido de la justicia. Lo difícil es que pueden saturarse con facilidad, sentirse heridos por comentarios que otros olvidarían rápido, evitar conflictos por miedo a sufrir o al rechazo, por lo que es básico una buena comunicación.
14 señales o rasgos para reconocer a un niño altamente sensible

En los niños, la sensibilidad es fácil de reconocer. Te damos algunas pistas y señales de niños con una sensibilidad especial:
- Son afectuosos y gozan con el contacto personal y el cariño físico.
- Responden con mayor sensibilidad de lo esperado a las palabras y a los gestos cuando se sienten heridos.
- Vibran con la música y relacionan olores, colores, aromas y sabores con experiencias o momentos de su vida cotidiana.
- Suelen representar detalles inusuales en sus dibujos, y sorprenden a sus padres y familiares por la gran habilidad que poseen para evaluar a las personas, como si tuvieran un sexto sentido.
- Son receptivos a las expresiones de la cara, a la mirada y a la tensión de la mandíbula y, por este motivo, son capaces de predecir lo que el otro hará o sentirá.
- Poseen más empatía y sintonizan con las emociones de la otra persona.
- Los niños sensibles se emocionan fácilmente sintiendo pena, alegría o amor ante la lectura de un cuento, mientras están viendo una película o cuando ven a alguien pidiendo limosna por la calle. Se entristecen profundamente cuando sus padres o profesores les regañan o cuando su mejor amigo les dice que ya no quiere jugar con él.
- Se abruma con lugares demasiado ruidosos, multitudes o donde haya estímulos en exceso (luces, sonidos, prisas).
- Se queda 'enganchado' mucho tiempo a lo que le pasó, es decir, le cuesta soltar un comentario o un regaño.
- Nota enseguida si un adulto está tenso, preocupado o enfadado, aunque no se lo diga.
- Le cuesta tolerar las injusticias, por lo que se angustia si ve peleas, burlas o si alguien está siendo excluido.
- Puede evitar ciertos retos por miedo a equivocarse o a ser criticado, señalado u objeto de burlas por parte de los demás.
- Necesita recuperar energía a solas tras reuniones o días intensos, así que se siente muy bien estando a solas por un tiempo.
- Se frustra mucho si siente que decepcionó a alguien importante para él, costándole muchísimo volver a contactar a esa persona.
Necesidades de los niños sensibles y cómo suplirlas sin sobreproteger

Los niños sensibles necesitan sentirse amados y valorados en todo momento y son especialmente sensibles al amor de sus padres logrando ser disciplinados rápidamente al predecir su enfado. Conectan más con sus emociones, las reconocen y expresan y, al mismo tiempo, al ser más empáticos suelen ser menos agresivos con sus iguales por lo que les resulta más difícil defenderse.
Cuando los niños sensibles se sienten heridos se quedan inmovilizados y les resulta difícil responder. Son hipersensibles a la crítica y sufren el rechazo de los demás intensamente, siendo capaces de predecirlo al analizar con facilidad los elementos del lenguaje no verbal, como la postura del cuerpo o la tensión de la mandíbula. Se pueden suplir estas necesidades (sin sobreproteger):
- Estimulando la comunicación asertiva
Ayudándoles a poner límites en sus relaciones sociales y enseñándoles a decir 'no quiero'. - Animándole a desdramatizar los problemas
Echando una mano a los niños en situaciones sociales para no hacer de las dificultades una tragedia. - Fomentando su seguridad en sí mismo
Estimulándole para que exprese sus opiniones o ideas con naturalidad. - Incentivando el desarrollo de estrategias
Motivando a los niños para aprender a defenderse. - Validar antes de corregir
'Entiendo que te dolió… y ahora vemos qué hacer'. - Corregir en privado y con calma
La humillación o el regaño público les afecta más. - Dar herramientas concretas
Decir frases para poner límites ('no me gusta', 'para, por favor'), respiración y pausas. - Anticipar cambios
Avisar antes de un examen o una actividad nueva les reduce la ansiedad. - Enseñar a pedir ayuda
Enséñale: 'si algo te supera, puedes decírmelo' (y cumplirlo). - Reforzar su valentía, no solo el resultado
Siempre reconoce su intento, ya que disminuye el miedo al error.
Cuidados esenciales con respecto a la educación de un niño sensible

Si tu hijo es un niño muy sensible, ten en cuenta las siguientes consideraciones a la hora de acompañarle en el día a día.
- Situaciones que no pueda manejar o que excedan a sus habilidades. Si aún no ha alcanzado la madurez suficiente para enfrentarse a determinadas circunstancias, verá disminuidas sus posibilidades de hacerse competente.
- Corregir sus errores en público para que no sienta avergonzado. Es importante que sienta que es valioso por su forma de ser y lo que hace.
- Reprimirle a la hora de expresar sus emociones. Se tiene que dejar que llore, explique con vehemencia o que se emocione cada que te cuente algo en particular, porque reprimirle es lograr exactamente lo contrario: que se frustre y se cierre al expresarse.
- Sobreprotegerle en exceso para evitar que sufra. Las experiencias de su vida le ayudarán a desarrollar estrategias para encarar problemas en el futuro.
- Hacer todo por él. Un niño sensible no necesita que le quiten todas las piedras del camino, necesita acompañamiento para aprender a caminar con seguridad. Con límites respetuosos, rutinas y herramientas emocionales, su sensibilidad puede convertirse en una gran fortaleza al desarrollar en él la empatía, la creatividad, la intuición social y hacer que tenga un corazón enorme.
Cuentos cortos infantiles sobre distintas emociones de los niños
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Bibliografía
- Zamora Lorente, M.J. (2012) El desarrollo de la autoestima en Educación Infantil. Tesis de grado de Maestría en educación Infantil. Facultad de Educación (ed.), Universidad Internacional de La Rioja, España, pp. 1-43 Disponible en: https://reunir.unir.net/bitstream/handle/123456789/972/2012_11_15_TFG_ESTUDIO_DEL_TRABAJO.pdf