Tips para una alimentación sana en bebés durante la introducción de sólidos

Cómo educar y establecer hábitos saludables de moda a los niños

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Durante los primeros meses de vida del bebé, la relación del pequeño con la comida es muy poca, ya que se basa exclusivamente en lactancia materna o artificial. Todo cambia cuando, al cumplir los seis mes de edad, comenzamos con la introducción de sólidos, un excelente momento para educar a los bebés en unos hábitos de alimentación saludable. ¡Aquí tienes algunas cosas que puedes hacer por la salud de tu retoño!

12 consejos para una alimentación sana en bebés

12 consejos para una alimentación sana en bebés

Alrededor de los seis meses de edad, los bebés comienzan a mostrar signos que indican que están preparados para consumir alimentos sólidos y abandonar la lactancia en exclusiva. Estos signos se suelen manifestar en un principio mediante un interés por la comida de los adultos, por tocarla y llevársela a la boca, por la pérdida del reflejo de extrusión y, sobre todo, porque comienzan a ser capaces de mantenerse erguidos en posición sentada casi sin ayuda.

Llegado este punto, podemos seguir una serie de consejos para asegurarnos que la alimentación de nuestro pequeño es tan saludable como lo eran antes de comenzar con la alimentación complementaria, cuando solo se alimentaba con leche materna.

1. Asegurarnos de que la base de la dieta del bebé sigue siendo la leche, materna o de fórmula, al menos hasta el año de edad, ofreciendo el pecho siempre antes que otros alimentos.

2. Escoger momentos del día en los que el niño esté tranquilo y no tenga hambre para ofrecerle alimentos diferentes de la leche. Así nos aseguramos de que su atención se centra en lo interesante que le parece el nuevo alimento y no en su necesidad de comida, ya que, al comienzo de la alimentación complementaria, el pequeño no sabe que lo que le estamos ofreciendo es comida.

3. Ofrecerle comida tantas veces al día como deseemos, pero siempre teniendo en cuenta que puede no comer prácticamente nada, y es perfectamente normal.

4. Respetar la norma de los 3 días, es decir, esperar un mínimo de 3 días para ofrecer un alimento nuevo. Durante esos 3 días, el alimento nuevo puede seguirse consumiendo, siempre teniendo en cuenta que normalmente las alergias alimentarias suelen aparecer en la segunda toma de contacto y no cuando el alimento se consume por primera vez. Puede resultar útil llevar un diario de comidas durante las primeras semanas.

5. Escoger alimentos que normalmente se consuman en el hogar, porque de nada sirve interesar al bebé por alimentos que nosotros como adultos nunca consumimos, ya que, cuando sea más mayor y coma la comida de los adultos –obviamente asegurándonos que nuestra dieta es sana y equilibrada, claro-, no van a formar parte de su dieta habitual.

6. Escoger variedad de alimentos, dentro de los que habitualmente se consumen, y elegir preferiblemente frutas y verduras de temporada.

7. No añadir sal a los alimentos, ya que el sistema renal del pequeño no está preparado para eliminarla, y podría causar serios problemas.

8. Evitar la leche de vaca y los derivados lácteos hasta al menos el año de edad. Podrían, sin embargo, ofrecerse alimentos fermentados como quesos y yogures, algo antes de los 12 meses si la ingesta de calcio pudiera ser deficitaria. Los alimentos fermentados son más fáciles de digerir y proporcionan además bacterias lácticas, que ayudan a fortalecer la microflora intestinal.

9. Limitar el consumo de azúcar al máximo, no solo porque se relaciona con un incremento del riesgo de obesidad, sino también porque los alimentos ricos en azúcares no tienen cabida cuando intentamos educar en unos hábitos alimentarios saludables.

10. Respetar el apetito del bebé. Conviene recordar que los alimentos que suelen introducirse al principio, frutas y verduras, son mucho menos calóricos que la leche, y mucho más voluminosos que la misma. Es muy difícil que un niño pueda comer, en una toma, suficiente como para cubrir sus necesidades energéticas, ya que su estómago es aún pequeño y se llena con facilidad. Debemos entender que, a pesar de estar lleno, puede seguir necesitando comida, y la pedirá en cuanto digiera la fruta/verdura.

11. Deben introducirse fuentes de hierro para complementar la lactancia, ya que la leche no suele ser rica en este mineral. La carne de ternera es una fuente excepcional de este mineral.

12. Ofrecer alimentos con gluten de manera controlada, antes de abandonar la lactancia materna, ya que, según los últimos estudios, esta protege frente a una posible alergia. De hecho, en la actualidad, se ha observado que la lactancia materna protege frente a todo tipo de alergias -alimentarias y no alimentarias-, por lo que, salvo contraindicación según el pediatra, es conveniente introducir alimentos potencialmente alergénicos mientras se continua con la lactancia materna.