Obligan a una embarazada a aguantar las contracciones y su bebé casi muere

Un caso que demuestra que la violencia obstétrica existe y pone en riesgo la vida del bebé

El caso de Laura Cáceres pone los pelos de punta. Y lo peor no es tanto lo que pasó sino cómo ocurrió. El caso es que es la historia (real) de una embarazada a la que programaron un parto, pero el parto se adelantó de forma natural. Y, ¿qué sucedió? Las enfermeras se reían y burlaban de ella mientras la mujer intentaba por todos los medios aguantar y aguantar el dolor y las ganas de pujar.

Escalofriante historia de unas facultativas que obligan a una embarazada a aguantar las contracciones de forma humillante. ¿El resultado? No dejes de leer su historia.

Escalofriante: unas matronas obligan a una embarazada a aguantar las contracciones y su bebé casi muere

Obligan a una embarazada a aguantar las contracciones

¿Recuerdas el momento (intenso momento) de las contracciones? Y en el caso de no tener epidural o de que no te hiciera efecto, ¿esas tremendas ganas de pujar cuando llega el momento del nacimiento? Imagina que justo en ese momento te obligan a parar. ¿Puedes imaginarlo? 

Es lo que le sucedió a Laura Cáceres, una mamá argentina a la que programaron un parto pero a la que el parto sorprendió antes de tiempo. La mujer, ante los primeros síntomas, decidió ir al hospital de Morón (Buenos Aires, Argentina). Pero al llegar allí se encontró con la peor de sus pesadillas... 

Las facultativas que la atendían pensaban que iba a tardar mucho en dilatar y en sentir las contracciones, pero estas llegaron como un torrente, rápidas e intensas. A cada queja de la embarazada, las matronas se reían y burlaban. Le llegaron a decir: 

- 'Si abrir las piernas te gustó, ahora aguanta esto'. 

Y a pesar de los gritos de dolor de la mujer, ellas no paraban de reír y burlarse, mientras añadían que esa no era la hora programada de parto. Y a pesar de que ella advirtió de que su bebé en algunas ecografías había presentado taquicardias y que tenía miedo por él, no le hicieron ningún caso. Es más, le llegaron a decir que las taquicardias no son factor de riesgo, y siguieron jugando con sus teléfonos móviles. Según testimonio de la embarazada, de vez en cuando la gritaban que se callara, ante sus insistentes quejas por el dolor.

El tiempo pasó y pasó. Hasta 14 horas sin ser atendida. Al cabo de ese tiempo, las parteras al fin se apiadaron de ella y la llevaron a la sala de partos. Pero Laura ya no tenía fuerzas para empujar, y el doctor y las enfermeras sacaron de los brazos al bebé. Le rompieron un brazo y un hombro. Y al intentar sacarle con maniobras muy bruscas, dentro de su vientre, le provocaron asfixia. Al sacarla, la recién nacida estaba en estado de coma. Fue inmediatamente entubada.

Laura Cáceres recuerda todo con horror. El parto no solo fue traumático, sino que además fue terriblemente humillante. Pero lo peor de todo es que su bebé casi muere y que aún hoy, cinco meses después, permanece en coma. Lo que las parteras pensaban que era un 'miedo injustificado' o una 'exageración' de una madre primeriza, resultó ser real. 

Qué se considera violencia obstétrica en un parto

El caso de Laura Cáceres nos sirve para reflexionar sobre la deshumanización en algunos partos y la poca sensibilidad de algunas personas que tratan a las embarazadas. El parto es un momento tan especial, tan importante y tan peligroso que necesita una atención experta y sobre todo, humana. Muchos olvidan que en ese momento está en juego la vida de dos personas. Siempre pueden presentarse complicaciones. Y que además debería ser un momento hermoso para los padres y lo menos traumático posible para el recién nacido. Pero, ¿en qué casos podemos hablar de violencia obstétrica? En todos estos: 

- Cesáreas injustificadas.

- Realización de episiotomía por comodidad del facultativo.

- Ralentización del parto. 

- Humillación y malas palabras por parte de las personas que atienden el parto.

- Negación de revisiones médicas.

- Negación de fármacos cuando se necesitan.

- Romper la membrana de forma artificial.