Y qué hago si tengo niños con discalculia en clase. Tips para maestros

Herramientas para profesores de alumnos con este trastorno del aprendizaje de las matemáticas

Jorge Marín Labbe
Jorge Marín Labbe Formador Educacional

La discalculia es uno de los trastornos de aprendizajes más llamativos y desafiantes en educación. Es así porque las matemáticas son una de las disciplinas más complejas del aprendizaje por ser en sí mismas muy teóricas y difícilmente emotivas para el contexto de un niño o adolescente. Aquello no quita que podamos juntos generar nuevas estrategias para acompañar a estos jóvenes en su condición. Y es que son muchos los maestros que se plantean qué pueden hacer con aquellos niños con discalculia.

La importancia de abordar los trastornos de aprendizaje

Cómo ayudar a los niños con discalculia en el aula

Winston Churchill dijo en un momento que "el éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse". Valorizar los errores, quererse en cuanto a lo que eres, aceptarse y crearse un espacio que permita construirse a sí mismo son herramientas que nos permiten desarrollarnos plenamente.

Siguiendo esa línea, para que todos puedan tener ese ambiente que permita fortalecer sus habilidades, es importante también crear escenarios que movilicen nuestras propias competencias. Ese es el desafío escolar frente a los trastornos de aprendizajes. Valorar esa condición y construir ambientes que permitan desarrollarlos como personas. No ejercer una discriminación o hacerle notar que tiene dificultades, sino que en conjunto podamos empujar a la persona en explotar todas sus fortalezas.

Eso mismo quiero proponerles con el trastorno que he mencionado: ¿Cómo diseñar dentro de la sala estrategias que permitan a estos niños aprender matemáticas pese a su condición?

Ayudar a los niños con discalculia en el aula

Recordemos que este es un trastorno que afecta al estudio y comprensión hacia las matemáticas. Sabemos que esta asignatura es fundamental dentro de nuestro sistema educativo, por lo que esta dificultad termina siendo un factor que agrede la autoestima e integridad de un joven.

Quiero mencionar el trabajo realizado por la Universidad Internacional de Valencia (España) quien nos entrega nuevas estrategias para que podemos trabajar dentro de nuestra escuela. Es esta columna quisiéramos destacar algunas de ellas y tratar, en lo posible, ejemplificarlas para una posterior intervención.

- Apoyar el aprendizaje numérico más sencillo
La primera metodología es fortalecer el concepto numérico básico generando ejercicios simples y atractivos que permitan consolidar aquella idea numérica. Es como diseñar una estructura de una oración básica, fácil de comprenderla y que pueda ser seguida por el niño con discalculia para tener aquella herramienta como pauta de acción.

- Reforzar la utilización de los números
La mayor dificultad para el que padece discalculia es que los números son símbolos que intentan representar mentalmente un concepto. El problema es que esa representación está totalmente desasociada con su propia vivencia. Para que el niño pueda experimentar y ver la representación sin que sea un elemento ajeno o extraño, es necesario llevarla a su realidad.

Se me ocurre la idea de disfraces, canciones o historietas que generen la impresión de que los números pueden desenvolverse en la vida. Utilizar nuevas estrategias, principalmente aquellas que busquen potenciar otras fuentes de percepción como el tacto, el oído o el gusto. Recuerdo que, según la neurociencia, hay que vivir y sentir el aprendizaje para que pueda ser vivido. Entonces, ¿por qué no trasladar el aprendizaje de la matemática invitando a otros de nuestros sentidos a participar de este conocimiento?

Herramientas prácticas para maestros

Abordar este trastorno del aprendizaje desde el aula

Por otro lado, esta universidad propone algunas herramientas concretas a partir de estas metodologías que pretenden ayudar a los niños con discalculia. Estas son:

1. Software diseñado de manera específica
La tecnología puede ser un gran soporte para la formación de nuestros alumnos.

2. Las aulas multisensoriales
Si hay algo que la neurociencia nos ha impulsado es a rediseñar nuestras aulas. Hagamos volar nuestra capacidad creativa y emotiva para que los niños vean las matemáticas como aprendizajes que también tocan la sensibilidad y la integridad de cada uno de nosotros.

3. Diseñar actuaciones del aprendizaje
Esto significa representar mediante una actuación las operaciones matemáticas. La idea es generar un espacio visual y vital que logre vincular al estudiante con el contenido.

4. Priorizar la comprensión de los conceptos antes de la ejercitación
Generalmente se privilegia en esta disciplina la constante repetición, sin embargo, antes de cualquier acción es importante comprender el propio sentido del contenido. A partir de darle un sentido, se puede generar una idea mejor del porqué se ejercita.

5. Facilitar el aprendizaje cooperativo y en equipo
Importante es el trabajo en equipo, fomentar las tutorías o el acompañamiento entre compañeros. Si bien se recomienda el apoyo y liderazgo del docente, es importante darle ese rol de apoyo entre los pares.

Churchill nos invita a que por medio del fracaso aprovechemos de aprender. Pero eso no significa que lo debamos hacer abandonados a nuestra suerte. Los que padecen de discalculia necesitan que estas experiencias de errores sean sostenidas por el grupo de compañeros y profesores que son parte de su crecimiento.

Al final quienes padecen estos trastornos no sufren por los malos resultados propiamente, sino que viven sus derrotas abandonados al sistema. Que a partir de estas metodologías podamos juntos caminar y fracasar en comunidad, porque sintiéndose como una familia que camina y crea conmigo todo tipo de soluciones, es más probable la contención y formación de mi propia integridad y personalidad.