El valioso papel de los amigos para los niños con discalculia

A través de un cuento reflexionamos sobre cómo las amistades ayudan a los niños con trastornos de aprendizaje

Jorge Marín Labbe
Jorge Marín Labbe Formador Educacional

Cuando abordamos trastornos de aprendizaje como la discalculia, a menudo nos centramos en dar consejos para padres y profesores que quieren acompañar y potenciar las competencias de estos pequeños. Sin embargo, nunca nos ponemos en el lugar de ellos mismos ni de sus pares. Y si lo piensas mejor, la mayor cantidad de tiempo el niño está con sus amigos, compartiendo alguna experiencia en alguna red social, gritando un gol de su selección o ideando nuevas travesuras para alegrar su día a día. Es por ello que en esta ocasión vamos a hablar sobre la gran importancia que tienen las amistades para los niños con discalculia.

La importancia de la amistad en la infancia

Cómo los amigos acompañan a los niños con discalculia

Aristóteles tiene una frase muy potente sobre la amistad: '...es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas'. Esa capacidad del vincularse con otro es lo que permite reconocerse y aceptarse dentro de este mundo. Qué significativo es ver estas palabras del filósofo Aristóteles, porque el alma es justamente esa ánima, esa energía que nos hace seres vitales los cuales al vincularnos entre nosotros nos permite estar más vivos y completos de fuerza para seguir en esta vida.

Por eso mismo, en vez de querer indicar algunos tips como un adulto, quisiera ver algunas herramientas en la visión de un niño. Para ello, he aquí la historia de Pedro y su compañero Santiago. Nos ponemos en la piel de ese amigo que desea colaborar con su compañero que sufre con el trastorno de la discalculia. El cuento se titula "Descubrirnos frente al Mar de Números".

Un amigo que quiere ayudar a un niño con discalculia

Cuando los amigos tienen un papel importante en los niños con discalculia

Recuerdo aquellos ojos desorbitados de Santiago cuando vio ese ejercicio dentro de nuestra clase de matemáticas. Estos se movían como lo hacen hormigas desorientadas, sin poder hacer una ruta que permitiese un cierto orden o tranquilidad. Más encima, la profesora –desconociendo las dificultades que tiene mi amigo- le insistía en realizar el ejercicio o no podrá salir al recreo. ¡Más angustiante la situación!

Justo en ese espacio íbamos a jugar nuestro primer partido de la liga entre los cursos y Santiago era el arquero estrella. No hay nadie con esa valentía para desembolsar un balón o para estirarse a niveles casi astronómicos. Pero no, mi amigo debía solucionar el ejercicio. Levanté la mano y pregunté si podía ayudarlo. Tuvimos suerte que la profesora notó la angustia de Santiago y accedió a la colaboración de mi parte. Pudimos zafar de aquello, pero me quedé con la sensación de que algo más debería hacer. Por eso, me acerqué a mi tutor jefe y le conté sobre la situación vivida. Él me podría dar mayores luces sobre aquello.

Me escuchó con atención y valoró mi iniciativa de hacer algo. Como él desconocía alguna estrategia, me prometió averiguar y ponerme al tanto sobre algunas ideas que pudiésemos trabajar entre nuestro grupo de amigos. Todavía recuerdo cómo esperaba aquellas novedades de mi profesor. Pensaba que por primera vez estaba embarcado en un proyecto que sí valía la pena, en un trabajo que en verdad podría provocar un cambio en alguien. Total, Santiago hizo posible para que yo fuera titular en la selección de nuestro colegio, porque estuvo todo el verano entrenando conmigo para que pudiese mejorar en mis reacciones y velocidad con el balón. ¿Porqué no hacer lo mismo pero en matemáticas?

Pues llega nuestro tutor y me indica una serie de estrategias bastantes novedosas. Me contó que los sacó de una investigación desarrollada por CogniFit, lo que pudiese ser aplicado en diferentes espacios. Estos fueron algunos que aplicamos con Santiago:

1. Invitarlo a cocinar juntos
Que eligiéramos una comida en concreto y que nos pusiéramos manos a la obra. Desde esa actividad empezar a indicarle lo que significa un cuarto de harina, medio kilo de arroz, seis rodajas de tomate o 3 cebollas. También podíamos animarle a ir al supermercado juntos.

2. Jugar con el reloj
Es decir, indicar un desafío y ponerle un límite de tiempo, resaltándole la figura de los números y con cual signo efectivamente finaliza nuestro reto.

3. Consultarle dudas de precios y de dinero
De esta forma, le hacemos ver los valores y cómo ellos también conviven en nuestra vida.

4. Jugar a adivinar montones
Puede ser divertido jugar a adivinar cuánta cantidad de lentejas o porotos tenemos cada uno en la mano.

5. Jugar a contar
Contar los superhéroes favoritos, enumerar las cosas que nos cargan comer, las escaleras que subimos, los pasos que corremos, los árboles que queremos subir... En fin, todo aquello que puede ser contado para graficar lo que es un número.

6. Jugar a recordar números de teléfono
También es un desafío aprenderse los pasaportes.

7. Que me ayude a repartir cantidades
Al momento que queremos compartir una pizza o papas fritas, que sea mi ayudante en contar las partes iguales.

Es decir, el tutor me dio varias estrategias y tareas en concreto para ayudar a Santiago en matemáticas. Efectivamente mi amigo pudo superar sus dificultades y yo comprendí cómo uno puede colaborar con el crecimiento de un amigo. Sin darme cuenta, estaba descubriendo lo impactante y desafiante que es colaborar con la formación de un alguien.

Gracias a este episodio, pude después darme cuenta que la pedagogía iba a ser mi profesión de la vida y que el acompañamiento el rasgo por el cual me siento parte de este mundo. Todo por trabajar con Santiago y hacerme parte de su formación. Gracias a ti, porque así tu amigo Pedro Jazmín ha podido descubrir su profesión de la vida.

Existen muchas otras estrategias, pero por medio de este cuento podemos comprender que, además de liderar a los maestros, debemos empoderar a sus pares para que sean parte del crecimiento de sus amigos. Ojalá nos diéramos cuenta lo importante que es potenciar lazos de amistad dentro de nuestros alumnos, porque lo más importante de la escuela es fomentar la humanidad entre nosotros, no sólo lo académico sino el valor humano que significa vivir en sociedad.