Enseñar a los niños a canalizar la agresividad en un ataque de ira

¿Cómo ayudar a los niños a no pegar o ser agresivos cuando se enojan? Educación emocional

Cuando un niño 'explota' y deja salir su rabia o enojo (incluso pegando o mordiendo a otras personas) es señal de que algo le pasa. Lejos de castigarle o imponerle consecuencias negativas, ante un ataque de ira debemos ayudarle a gestionar sus emociones y a canalizar la agresividad siempre desde la empatía, la calma y el respeto. Los siguientes consejos te serán de gran ayuda para controlar la ira y la agresividad en los niños.

Causas de la agresividad de los niños en los ataques de ira

La agresividad de los niños ante un ataque de ira

Una conducta agresiva no es tan solo una rabieta, se trata de unas acciones o ataques de ira que causan un daño físico o emocional a otra persona, por ejemplo, con patadas, golpes, burlas o insultos. Pero ¿qué se esconde detrás de la conducta agresiva de los niños?

1. Baja autoestima
Cuando un niño tiene un mal concepto de sí mismo se va a sentir inseguro. Unido a las etiquetas que solemos poner los adultos: 'siempre te portas mal', 'eres el que pegas', 'niño malo' llevará a este niño a tener explosiones de ira y rabia muy a menudo.

2. Modelos de conducta
Los niños imitan lo que ven, sobre todo aquello que viene de sus padres. Si en casa alzamos la voz, perdemos los nervios o mostramos nuestra rabia de forma agresiva, nuestros hijos no tardarán en hacer lo mismo.

3. Carencia afectiva
Los niños también tenderán a desarrollar conductas agresivas o tener ataques de ira cuando presten carencias afectivas por parte de su entorno.

4. Otras causas del enojo o agresividad
Entre las otras causas de la agresividad en niños se encuentran: la llegada de un hermano, falta de habilidades sociales, la demanda de más atención, la alteración hormonal o las carencias nutricionales.

¿Qué podemos hacer cuando los niños sienten rabia?

Rabia o enfado de tus hijos

Si el niño presenta este tipo de conductas de agresividad, es muy probable que le afecte a su día a día y a su relación con los demás. Por eso tenemos que tratar de ayudarle.

Lo primero de todo es tratar de identificar qué le sucede para que tenga la necesidad de expresarse a través de la agresividad; dónde puede estar la causa, si tiene una baja autoestima o necesita más afecto por nuestra parte. Y para eso debemos crear un clima de confianza en el que el niño pueda decir con libertad qué le ocurre y cuáles son sus sentimientos. Frases como las siguientes pueden ser de gran ayuda: 'todo el mundo se enfada, solo hay que encontrar el modo de saber expresarse', 'yo a veces de pequeño también me sentía así'.

Por otro lado, debemos procurar generar oportunidades en las que el niño sienta que hace bien las cosas, es decir, hay que valorar lo bueno que hace y no centrarse tanto en las conductas negativas. Recuerda que somos un ejemplo, si perdemos los nervios que sea muy puntualmente (sin olvidar que nosotros también podemos pedir perdón a nuestros hijos cuando cometemos un error).

Una vez que haya pasado el ataque de ira y estemos todos más tranquilos, debemos hablar con el niño para que entienda que la agresividad no nos lleva a ningún lado y que con ese tipo de acciones hacemos daño a los demás. Este es el momento de invitarle a que pida perdón a las personas a las que ha tratado mal.

Tenemos que poner el acento en la validación y regulación de las emociones: 'entiendo que estés enfadado, pero has de saber que pegar o tirar cosas no es la solución'. Hay que legitimar sus emociones, pero a la vez hacerle comprender las consecuencias de sus actos.

Técnicas para enseñar a los niños a canalizar la conducta agresiva

Las conductas agresivas de los niños con ira

Además de estos pequeños tips podemos poner en práctica las siguientes técnicas para enseñar a los niños a canalizar la agresividad en caso de un ataque de ira.

- Movimiento para liberar tensiones
La adrenalina que produce el enfado o el enojo se elimina fácilmente a través del sudor y la orina, por eso, sugerirles que canten, bailen, corran o hagan otra actividad por el estilo de su gusto puede ser un excelente recurso para calmar sus ánimos o su agresividad. Como medida preventiva puedes apuntar a tu hijo a algún deporte que le guste.

- Aprendemos a actuar sin ira
En casa, cuando estemos tranquilos, podemos montar un pequeño teatro en el que representemos un conflicto y tengamos que buscar una solución sin enfados ni rabia.

- Conocemos las emociones
Los sentimientos no son ni positivos ni negativos, sino cómo nos hacen estar. Por eso cuesta tanto hablar de ellos. Hasta que los niños sepan decir con palabras que están enfadados, felices, frustrados o ansiosos podemos echar manos de recursos como la escritura o el dibujo.

Agresividad infantil y sus causas

- Posturas de relajación
Otra buena estrategia de autocontrol que nos haga tomar conciencia de nuestro mundo interior puede ser las posturas de yoga, la relajación o la meditación con música clásica de fondo. ¡Incluso logrará que conciliemos mejor el sueño!

- La técnica del semáforo
¿Has oído hablar de la técnica del semáforo? Preparamos tres cartulinas con los colores del semáforo. Cuando el niño tenga un ataque de ira porque, por poner un ejemplo, se ha acabado el tiempo de juego, le mostraremos la cartulina roja. Cuando tenga que analizar lo que está pasando (se empieza a enfadar, pero aún no ha estallado) le mostraremos la cartulina amarilla. Y cuando lo esté haciendo bien le enseñaremos la cartulina verde. Así el niño poco a poco sabrá cuándo es momento de parar y cuando está teniendo una conducta apropiada.

Si has puesto en práctica todos estos consejos y técnicas y ves que el niño sigue repitiendo el mismo tipo de comportamiento de agresividad y ataques de ira, no dudes en pedir consejo al terapeuta o en atención temprana, cuanto antes reciba el consejo que necesita antes volverá a sentirse bien.

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